martes, 24 de junio de 2008

La autopista Vitoria-Eibar reforzará su vallado para evitar el paso de ciervos

La nueva carretera ha separado a una docena de venados del resto de la colonia

No vale contra los ciervos. La nueva cerca que protege la recién estrenada Vitoria-Eibar (AP-1) no es suficiente para frenar a un ciervo en busca de hembra durante la berrea de setiembre, el momento de apareamiento en el que los machos se vuelven especialmente impetuosos. La empresa Viasa ha tomado buena nota de las observaciones de los técnicos del servicio de Caza y Pesca de la Diputación que habían puesto el grito en el cielo al comprobar que la autopista más moderna de Álava es permeable al paso de los animales.

«La barrera protectora de la autopista es la correcta e, igual que los pasos de fauna, superó el estudio de impacto ambiental. Lo que ocurre es que se dan una serie de circunstancias que no se habían tenido en cuenta como la orografía del terreno y la existencia de una colonia de ciervos en la zona de Araka que en período de berrea tratará de atravesar como sea la autopista para ir hacia las Estribaciones del Gorbea», señaló el gerente de la sociedad pública Viasa, Unai Grajales.

En realidad no se cambiará el vallado completo, sino que se reforzarán los puntos no permeables. «Calculamos que puede ser un kilómetro de longitud. Donde la empalizada se haya quedado baja por la orografía se subirá y por donde tengamos la sospecha de que cabe un jabalí se hundirá. Al tiempo que buscaremos la fórmula para que se dirijan a los pasos de fauna que están preparados. Son medidas preventivas porque ya se ha visto algún animal merodeando, aunque no ha habido accidentes», agregó.

La experiencia de los siniestros con fauna salvaje demuestra que los choques más peligrosos con vehículos son los provocados por los ciervos. Algunos de estos venados pueden alcanzar los 200 kilogramos, un peso superior al de los jabalíes y los corzos.

Una docena de estos animales se ha instalado de manera permanente en el espacio de terreno marcado por la N-240, la N-622, la N-1 y la AP-1, en los montes de Araca, una zona convertida en un refugio de caza por razones de seguridad de la base militar. Se han quedado aislados del resto porque la AP-1 les ha cerrado el acceso hacia el Norte.

El ex concejal del PNV aseguró que la instalación de la valla original obedecía a las medidas de seguridad exigidas en carreteras de gran capacidad y alta velocidad, como la AP-1. «Lo que vamos a hacer ahora son medidas extraordinarias ante un posible peligro», añadió. Grajales no es partidario de «forrar» la red de carreteras foral. «Esas medidas sólo podemos ponerlas en las grandes vías».

Fecha: 23.06.08

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