jueves, 3 de julio de 2008

Los Mejores Amigos del Hombre

Los animales tienen una serie de virtudes, que van más allá de la compañía y pueden, incluso, ayudar a sanar diversas enfermedades…

CHILE.- Desde el inicio de los tiempos, el hombre ha utilizado a los animales para su beneficio, con fines más nobles que otros. Sin embargo, en ellos se puede encontrar mucho más que simple compañía y sus virtudes son más que simples “herramientas” para diversos trabajos.

Ya en el tiempo de los griegos se creía que los animales podían ayudar a sanar diversas enfermedades, y era común el uso de perros como co-terapeutas en sus templos. Pero no fue hasta el siglo 18 que está práctica tomó fuerzas y capturó la atención científica.

Por esos años, el médico inglés William Turke, criticaba duramente las condiciones infrahumanas en que se encontraban las personas con patologías mentales en los asilos u “manicomios” de la época. Esta terrible e impactante realidad fue el inicio de un nuevo e innovador tratamiento: entregarles animales a los pacientes, como conejos y gallinas, para que los cuidaran. De esta forma, buscaba que mejorar su calidad de vida y ayudarles con el autocontrol.

Lo que para Turke fue un simple experimento, hoy se ha transformado en una alternativa a las terapias clásicas, obteniendo muy buenos resultados en cada una de sus aplicaciones, dependiendo siempre del paciente y teniendo en cuenta que no todas funcionan igual ni son lo mismo.



La Fuerza del Cariño

Se estima que en Estados Unidos cerca de dos mil programas de terapias asistidas utilizan mascotas para lograr sus objetivos. Y nuestro país no es la excepción.

La Corporación Nacional de Fomento a la Integración Animal en la Rehabilitación (CONFIAR), es la filial en Chile de Fundación Bocalán, de España. Desde hace más de cuatro años, CONFIAR trabaja en el país y es una ayuda en el proceso de rehabilitación a través del llamado “mejor amigo del hombre”: los perros.

La canoterapia es una “intervención asistida con animales en una terapia convencional. No son terapias alternativas”, explica la presidenta de CONFIAR, Cecilia Marré, quien agrega que el “perro se integra a un programa ya establecido por profesionales médicos o educadores, con el objetivo de actuar como un estímulo más potente que cualquier objeto inanimado”.

La especialista es enfática al aclarar que “el perro es sólo una herramienta para alcanzar las metas ya establecidas en un programa, para conseguir que el paciente tenga una mayor cooperación y confianza y hacer todo esto de una forma más lúdica y entretenida, donde muchas veces el niño no se da cuenta que está haciendo trabajo terapéutico”.

Desde hace dos años que CONFIAR trabaja con los niños de la Teletón en el área de Terapia Ocupacional. Marré asegura que los resultados han sido “fantásticos. Los profesionales nos dicen que los niños están más conectados, más enfocados, porque los niños están más pendientes de los perros y de obtener algún tipo de respuesta o gratificación de parte de ellos y se olvidan que lo que están haciendo es rehabilitación o que el ejercicio les puede doler”.

La líder de CONFIAR afirma que para hacer este tipo de trabajo no es cosa de llegar y usar cualquier animal. “Los perros que nosotros utilizamos son muy especiales. Tienen un temperamento calmado, pausado y de nula agresividad, que es muy importante porque los niños muchas veces los aprietan. Son perros con un entrenamiento no menor a los 8 meses y, por lo general, adultos, que trabajan con órdenes a distancias porque la idea es que el niño sienta que él maneja al perro, y no el entrenador, aunque es éste último quien le da las señales para que el perro actúe”.

En las terapias asistidas de CONFIAR las razas utilizadas son los labradores, por ser de un tamaño mediano y gran vitalidad.

Los monitores a cargo de las terapias también son personas especializadas, con estudios relacionados que se han capacitado en este tipo de técnicas.

Para quienes deseen contratar terapias particulares pueden comunicarse a contacto@bocalanconfiar.cl o llamar al 234 30 47.

Terapia Bajo el Agua

Conocidos por su amigable carácter, los delfines son los animales favoritos de muchos. Con una inteligencia única, y bastante más sociables que otras especies, desde hace varios años que se utilizan sus bondades en el tratamiento de niños con síndrome de Down, autismo, parálisis cerebral, cáncer, entre otras.

La “magia” de los delfines estaría en su capacidad de detectar las zonas de cuerpo menos energéticas, puntos similares a los trabajados mediante la acupuntura. Esto sería posible gracias a sus ondas sonoras, las cuales les permitiría captar enfermedades. Hay quienes aseguran que incluso pueden ver a través de la piel nuestros órganos y movimientos, como lo establece Carlos Quiroga, especialista en Pedagogía del Aprendizaje y escritor del libro "El club de los delfines".

Por medio de su espiráculo y a través de ondas sónicas, se establecería una comunicación entre las neuronas del delfín y del paciente, haciendo que este último libere endorfinas y generando un estado de alegría y felicidad.

Según investigaciones, con esta terapia se podría potenciar el sistema nervioso central y aumentar la plasticidad del cerebro para recuperar funciones inhibidas y así establecer estados de paz interior en niños enfermos.

Lamentablemente, en nuestro país no existen lugares donde solicitar esta terapia.



Montar y Sanar

La hipoterapia es un “tratamiento kinésico específico, utilizando las bondades y el movimiento del caballo en pacientes”, explica el kinesiólogo de la Sociedad Chilena de Hipoterapia, Sergio Villota.

A diferencia de la canoterapia, esta técnica utiliza el andar de los caballos como una herramienta de rehabilitación de pacientes afectados por diversos males. “La hipoterapia ha tenido muy buenos resultados en pacientes con parálisis cerebral, con quienes se comenzó a trabajar en un inicio, y se ha ampliado a pacientes con trastorno de la comunicación, déficit atencional, hiperactividad, y autismo. También anda muy bien en personas con problemas nerviosos como anorexia, fobias, crisis de pánicos. Incluso, en pacientes con cálculos renales el hecho de hacer un ejercicio suave como montar les ayuda a liberar ese cálculo más rápidamente”, asegura Villota.

La hipoterapia está indicada para todos, desde los 6 meses de vida. La edad tope dependerá de las contraindicaciones médicas como lo son la osteoporosis avanzada, inestabilidad en la columna cerebral, un dolor agudo por luxación de cadera o un paciente con algún trastorno psiquiátrico agresivo donde la terapia se vuelve insegura.

El especialista explica que existen dos maneras de realizar está terapia. Una de ellas es de forma pasiva, donde se acompaña al paciente al montar el caballo y se indica en el caso de poco o nulo control de cabeza y/o tronco, o si es necesario ayudar en algunos movimientos. Aunque puede parecer que los movimientos no se reciben de manera conciente, el cuerpo de igual manera recibe la información a nivel de columna, por la cual pasa al cerebro y se elabora una respuesta.

Otra forma de realizar hipoterapia es de manera activa, donde el paciente monta sólo, pero va acompañado de dos apoyos laterales y el guiador. En este caso hay mayor libertad para realizar los ejercicios pues ya se tiene un control de cabeza previo, al igual que un control de tronco. El objetivo de está técnica es asistir durante la terapia al paciente en la realización de los ejercicios, a fin de tener un trabajo muscular adecuado y se alcancen las metas trazadas.

Villota enfatiza que “la hipoterapia es tan buena que en menos tiempo puedo lograr efectos más importantes en un paciente que si estuviera en una terapia convencional en un gimnasio terapéutico, aún si tuviera todas las herramientas”.

“Que los resultados se mantengan en el tiempo dependerá del paciente y los logros. Si son avances motores lo más posible es que se mantengan, siempre que, en caso de niños afectados con parálisis cerebral o epilepsia, no tengan estados convulsivos que provoquen un retroceso. Pero si todo sigue normal en sus vidas, debieran mantenerse”, aclara el experto.

Asimismo, es importante recalcar que no es llegar y hacer hipoterapia. Villota explica que los equinos utilizados en la Sociedad Chilena de Hipoterapia “son tratados con mucho cariño. Nunca han sido golpeados ni tampoco se les castiga. Acá se les refuerzan las cosas positivas y se les enseña a convivir con el ser humano. Son entrenados para uso exclusivo de este tratamiento, justamente para aguantar que los niños lo aprieten y evitar que se asusten y arranquen”.

En cuanto a quiénes realizan las terapias, el kinesiólogo subraya que es fundamental tener estudios y conocimientos para evitar lesionar a un niño durante la práctica.

Para quienes deseen asistir a la Sociedad Chilena de Hipoterapia sólo tienen que acercarse. Los valores bordean los 20 mil pesos, aunque aseguran que el tratamiento no se le niega a nadie por recursos económicos e incluso atienden gratis a un grupo de niños del Hospital Pedro Aguirre Cerda, quienes han mejorado hasta en un 100% en los objetivos planteados como es la conducta, intensidad vocal, control de tronco, equilibrio y uso de manos.

Para más informaciones se puede visitar www.hipoterapia.cl o bien llamar al 229 68 67.

Por Natalie Huerta
http://www.chile.com/tpl/articulo/detalle/ver.tpl?cod_articulo=100905

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