miércoles, 16 de julio de 2008

El hallazgo de animales envenenados en Picos de Europa hace temer por los osos

Los responsables medioambientales dicen que es la primera vez que se utiliza veneno en la zona. Los agentes localizan muertos cuatro buitres leonados y dos zorros en Cistierna y Riaño

Los agentes medioambientales de las comarcas de Cistierna y Riaño han encontrado envenenados cuatro ejemplares de buitre leonado y dos de zorros. Los animales fueron localizados entre el martes y el domingo de la semana pasada y por su «excepcionalidad» ha provocado la preocupación de los catorce agentes que trabajan por el mantenimiento del ecosistema en esta zona de los Picos de Europa.

Pese a que la población de buitre leonado y de zorro no está amenazada, los agentes están preocupados por los ejemplares de oso, que suele alimentarse de carroña, «el uso del veneno no se sabe cómo puede acabar porque hay animales como el oso que se come la carroñas y el veneno puede ser mortal para ellos», dice Pablo Cano, uno de los agentes medioambientales que trabajan en la zona.

Los agentes medioambientales recibieron una llamada de un particular el pasado martes y, acompañados por un celador, se desplazaron para rastrear la zona alertada, en la que encontraron los primeros cadáveres de buitre leonado en los términos municipales de Prioro y Riaño. Una vez localizados se procedió a sus retirada y su remisión y análisis al Centro de Recuperación de Animales Silvestres de la Consejería de Medio Ambiente.

Los agentes forestales denunciaron los hallazgos en el juzgado de Primera Instancia de Cistierna, por un presunto delito que está penado con hasta dos años de cárcel.

Desde el martes y durante toda la semana se han encontrado cadáveres de animales silvestres. Los agentes levantaron el domingo el último ejemplar de un zorro envenenado.

El equipo de agentes medioambientales aseguran que hasta ahora nunca se habían producido envenenamientos de animales en la zona, «nosotros vigilamos el furtivismo, los incendios forestales y la calidad medioambiental, pero es la primera vez que nos encontramos con casos de envenenamiento», dice el agente Cano.

Casos extraños

Los agentes utilizan las estadísticas para indicar que la mayoría de los envenenamientos son originados con la intención de eliminar especies que causan daño tanto a la ganadería como a especies silvestres que compiten con otras en el aprovechamiento cinegético, como el lobo, «o las mal llamadas alimañas, como zorro, gato montés, gineta, garduña o marta», aseguran los agentes medioambientales que destacan la «sensibilidad ambiental de la zona» a la que definen como uno de los enclaves mejor conservados de la provincia, ya que se encuentra dentro del Parque regional de Picos de Europa, lugar de Interés Comunitario, Zona de Especial Protección de Aves y del ámbito de los planes de recuperación del urogallo cantábrico y del oso pardo cantábrico, además de ser una zona de expansión del quebrantahuesos. «Los agentes forestales tienen presentes todas estas consideraciones, con especial atención a la conservación y protección del oso pardo por tratarse de la especie más sensible, ya que consume carroñas».

Llamamiento

La Asociación Profesional de Agentes Medioambientales de León (Apafle) hace hincapié en la gravedad de la utilización de veneno para matar a la fauna silvestre. «El uso ilegal e indiscriminado de veneno, utilizado en ocasiones como método de control de la población de predadores silvestres, constituye un delito, penado con hasta dos años de prisión, ya que se trata de un método masivo y no selectivo que puede llegar a afectar a numerosas especies (como las protegidas) y sin tan siquiera llegar a conocer todo su alcance, pudiendo incluso llegar a afectar a la salud humana -pensemos que ocurriría si un animal envenenado muere en las inmediaciones de una captación para suministro de agua-», dicen los agentes.

Desde Apafle también se recomienda que en caso de hallar un cadáver animal o cebo envenenado, no se manipule y se comunique lo antes posible a los teléfonos de las oficinas comarcales del Servicio Territorial de Medio Ambiente. La población de osos pardos que vive en la Cordillera Cantábrica presenta una identidad genética que la hace ser ligeramente diferente a otras poblaciones oseras y, por tanto, única a nivel mundial, circunstancia que le otorga una gran valor e interés zoológico y conservacionista. Se trata de una de las poblaciones de osos más escasas y amenazadas a nivel mundial, ya que su censo se sitúa en torno a 105-130 ejemplares, según los datos disponibles en la página web de la Fundación Oso Pardo.

Todas las comunidades autónomas cantábricas con presencia de este mamífero (Galicia, Asturias, Cantabria y Castilla y León) tienen aprobados desde hace años planes de protección de este mamífero, que establecen las directrices y actuaciones que hay que seguir para la conservación de la especie. El Ministerio de Medio Ambiente es el organismo que coordina estas tareas a través de la Estrategia Nacional para la Conservación del Oso Pardo Cantábrico, aprobada por la Comisión Nacional de Protección de la Naturaleza el 19 de octubre de 1999.

Diferentes documentos y normativas dedicados a la conservación del oso cantábrico. Además de por la normativa española, el oso está amparado también por la legislación comunitaria. La Directiva Hábitats (Directiva 92/43/CEE del Consejo, de 21 de mayo de 1992) lo clasifica como «especie prioritaria», lo que supone que su conservación constituye una especial responsabilidad para las Administraciones concernidas. La persecución ilegal del oso pardo se considera un delito penal que puede ser castigado con la cárcel y cuantiosas multas económicas.

Fecha: 15.07.08
http://www.diariodeleon.es/inicio/noticia.jsp?CAT=113&TEXTO=6989114

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