martes, 15 de julio de 2008

El ruido de Bilbao asusta a los delfines

Un estudio acústico submarino señala que el puerto soporta el nivel sonoro más alto del Cantábrico

El intenso tráfico de mercantes, ferrys, pesqueros y embarcaciones deportivas que navegan en las aguas de Vizcaya hacen de sus costas un lugar extremadamente ruidoso. De hecho, el puerto de Bilbao posee el nivel sonoro más elevado del Cantábrio, según un estudio acústico submarino elaborado por técnicos a bordo del 'Íbero', un velero científico fletado por la Obra Social de La Caixa que ha recorrido durante cuatro meses el litoral cantábrico.

El ruido submarino alcanza niveles medios de 130 decibelios (una conversación entre dos personas ronda los 30-40 decibelios), con picos cercanos en ocasiones a los 160 decibelios, la zona en que estos sonidos dañan a mamíferos marinos como delfines y ballenas, más habituales en nuestras costas de lo que podría creerse. Los niveles de ruido son también muy elevados en las proximidades del puerto pesquero de Bermeo y en Pasajes.

La contaminación sonora adquiere su mayor impacto en los meses de verano cuando, al tráfico de buques, ferrys y pesqueros, se suman las motoras y yates que recorren la costa en esos meses. Los estudios del 'Íbero' servirán para realizar el primer mapa acústico submarino del Cantábrico.

Daños a los cetáceos

La principal consecuencia de esta contaminación invisible tiene que ver con el daño que puede ocasionar a las poblaciones de mamíferos marinos. De hecho, el estudio ha servido para confirmar la presencia muy cerca de nuestras costas (en ocasiones a menos de 12 millas) de ballenas azules (el ser vivo más grande que habita el planeta), rorcuales, ballenas yubartas, manadas de orcas, delfines mulares, comunes y listados, cachalotes, calderones comunes y tropicales así como los escasamente observados zifios de Cuvier y de Sowerby. Los responsables de la campaña de La Caixa se han mostrado agradablemente sorprendidos por el avistamiento de yubartas (la ballena jorobada, muy popular por sus espectaculares saltos, filmados en docenas de documentales en la península de Valdéz y en Yucatán) «cerca de la plataforma de la Gaviota, frente a Matxitxako».

Los investigadores estiman que el sonido de los motores interfiere en las comunicaciones que estos animales establecen entre sí y que les sirven en sus cortejos para aparearse y, también, en la localización de bancos de peces, calamares y krill. «Los ruidos de los barcos enmascaran y solapan las comunicaciones entre los cetáceos», explica Michel André, director del Laboratorio de Aplicaciones Bioacústicas de la Universidad Politécnica de Catalunya y uno de los mayores expertos mundiales en contaminación acústica submarina. «El área de influencia de estos focos de contaminación acústica se extiende hasta 40 millas náuticas del punto en el que se producen», dice André. De hecho, explica el biólogo, hay ondas sonoras (de baja frecuencia y correspondientes a sonidos graves) que no desaparecen y recorren los océanos de forma interminable, entorpeciendo los diálogos entre cetáceos.

El mar, que posee un sonido propio formado por los ruidos de crustáceos y peces, por el movimiento de las olas y por los desplazamientos de las placas submarinas, se está convirtiendo en un guirigay, «un ruido constante que no cesa y que nos hace temer cambios en el comportamiento de peces y de calamares, en su huída hacia zonas altas, libres de ruidos... No se han establecido límites a estas emisiones ni se hacen esfuerzos para reducirlos desde los barcos», subraya Michel André.

Fecha: 15.07.08
http://www.elcorreodigital.com/vizcaya/20080715/sociedad/ruido-bilbao-asusta-delfines-20080715.html

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