martes, 29 de julio de 2008

"Este silbido quiere decir mamá"


(si entráis en el link de la noticia de la BBC, podréis clickar los archivos de vídeo para oir las llamadas de las mamás delfines)

Los delfines mulares hembras silban diez veces más de lo común después de parir, aparentemente para ayudar a los recién nacidos a saber quién es su mamá.

Estos delfines, también conocidos como bufeos o nariz de botella y cuyo nombre científico es Tursiops truncatus, son animales muy sociales.

En sus primeras semanas de vida, los más jóvenes se encuentran con muchas hembras a las que podrían confundir con su madre.

Sin embargo, según un artículo publicado en la revista especializada Marine Mammal Science, esto no suele ocurrir porque cada animal tiene un silbido propio, que lo identifica.

La jefa del equipo de investigación, Deborah Fripp, del zoológico de Dallas, Estados Unidos, dijo que, después de tres semanas de haber tenido un hijo, la madre disminuye la frecuencia de emisión de su silbido particular.

Fripp señaló que esta disminución ocurre precisamente en momentos en que los jóvenes comienzan a nadar cada vez más lejos, lo que indica que la frecuencia de emisión inicial de los silbidos tiene que ver más con el deseo de identificación de la madre que con su interés de mantenerse en contacto.

En algunas especies de aves, este proceso de aprender a reconocer a la madre dura pocas horas. En diversos mamíferos, ocurre en las primeras semanas de vida. También ayuda a evitar que algunas hembras les roben hijos a otras madres, algo que a veces se observa en los delfines mulares.

Fripp señaló que los robos casi siempre ocurren en el primer día de vida y que es posible que eso se deba a que el proceso de identificación está entonces comenzando.

La investigadora destacó que las madres no les enseñan a sus hijos a silbar por lo que el incremento en sus silbidos tampoco tiene que ver con este aspecto del aprendizaje.

Según ella, los silbidos de los hijos de ambos sexos casi nunca son similares a los de sus madres, pero los de las hijas "son más similares a los de los animales de su entorno con los que no interactúan, que a los silbidos de los que conocen".

Fripp estudió a cuatro madres en cautiverio -Nephele, Vicky, Delphi y Lotty- en el zoológico de Kolmarden, Suecia. Cada una de las madres tuvo un hijo, pero todos los recién nacidos -con excepción de Lotus, el hijo de Lotty- murieron en sus dos primeras semanas.

En cuanto Lotus nació, Vicky se lo robó y se lo llevó a la superficie. Lotus permaneció con Vicky hasta su sexto día de vida, cuando el personal del zoológico lo trasladó a otra parte para que recibiera tratamiento médico. A su regreso, Lotty, la verdadera madre, lo recuperó.

Fecha: 24.07.08
http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/science/newsid_7522000/7522441.stm#

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