lunes, 14 de julio de 2008

Granada exporta perros abandonados por falta de familias de acogida

Las adopciones internacionales pretenden suplir, al menos en parte, la falta de hogares en la provincia. Los granadinos dejan en la calle cada año a unos 4.00o animales, de los que muchos acaban muriendo.

Granada, que tan pocas cosas tiene para exportar al extranjero, ha encontrado una salida parcial a uno de los problemas más frecuentes con que cualquiera se puede encontrar por la calle: el abandono de animales. Si muchas familias de aquí optan por adopciones internaciones de niños -cada día más en boga-, hay familias de otros países que optan por otro tipo de adopción internacional: la de animales abandonados, preferentemente perros. Y en eso, Granada tiene especies de sobra para ofrecerlas a personas que viven en el extranjero.

Según ha podido saber este periódico, la provincia tramita cada año entre 200 y 250 adopciones internacionales de perros, que cuentan con gran aceptación en países principalmente centroeuropeos. Alemania, Holanda o Suiza son algunos de los estados que más se interesan por los perros de aquí.

Y del mismo modo que la adopción internacional de un niño requiere por parte de la familia superar satisfactoriamente multitud de trámites, exactamente igual ocurre en el caso de los perros u otro tipo de animales: es necesario cumplir con un buen paquete de requisitos, tanto burocráticos como veterinarios o de condiciones de transporte.

Y es que a pesar de que en la provincia de Granada vienen funcionando diferentes entidades que se encargan de cuidar a los animales abandonados e intentar gestionar su adopción, el número de acogimientos es bastante bajo en relación al número de abandonos que se producen.

Una de la entidades que trabajan en pro de los animales es la Plataforma en Defensa del Animal Abandonado. Uno de sus portavoces, Antonio Campos, estima que en la provincia se dejan cada año tirados en la calle unos 4.000 animales, una cantidad a todas luces preocupante.

Esta Plataforma en Defensa del Animal Abandonado organiza una jornada llamada Dianimal, una especie de fiesta en honor a los animales abandonados que cuenta con la participación de docenas y docenas de mascotas que en su día fueron animales despreciados que, afortunadamente, pudieron encontrar nuevos dueños. En esta fiesta hay concursos y demostraciones de habilidad y de obediencia, entre otras.

Dicha plataforma cuenta además con un blog propio cuya dirección es http://noabandonoanimal.blogspot.com y que aporta información sobre sus diferentes actividades. Según explica, entre sus planes más inmediatos figuran la creación y distribución de un folleto de concienciación en relación con los animales domésticos que se distribuirá por los pueblos de la provincia. A la vez, están organizando la creación de un equipo para gestión de denuncias de maltrato en colaboración con www.animalistas.org y www.asanda.org, ya que el maltrato animal está tan al orden del día como los abandonos -que, huelga decirlo, son también una forma de maltrato-.

Los centros, a tope

La realidad es que los centros de acogida de animales abandonados -que principalmente son perros y gatos- se encuentran prácticamente saturados, según explica Antonio Campos, lo cual justifica que pasado un cierto tiempo en tales refugios, los animales sean finalmente sacrificados.

«Hay varias soluciones. Por un lado, realizar una intensa labor educativa sobre lo que significa tener un animal y las obligaciones que conlleva. Por otro, haría falta una gran campaña pública de esterilización. Y finalmente, debería haber un control exhaustivo de los microchips, que es un elemento que permite identificar al perro y a su dueño. Al principio, la gente daba datos falsos al poner el microchip, pero desde que se exige el DNI la cosa ha cambiado. Mucha gente que abandona a su perro alega que se le ha perdido por la calle».

Hay, pues, pocas familias adoptantes. ¿Por qué? Ana Muñoz, de la Asociación de Protección y Refugio de Animales de Padul, afirma el porcentaje de adopciones en Granada es ínfimo: apenas representa un 10% de los abandonos. Y da varios motivos: por un lado, la gente pide preferentemente cachorros o perros de raza. Por otro, muchas familias no están dispuestas a aceptar las obligaciones que conlleva la adopción: realizar controles veterinarios, prohibición de regalar o tener atado al perro, aceptar la entrega del perro castrado o permitir que la asociación visite a la familia en cualquier momento para comprobar el estado del animal.

«Los extranjeros nos consideran tercermundistas. En otros países se trata al animal como a un miembro más de la familia, pero aquí lo consideramos un estorbo y no le damos los cuidados que merece», dice.

Este refugio de Padul mantiene la filosofía de no sacrificar a los animales aunque pase el tiempo y nadie quiera hacerse cargo de ellos. A modo de ejemplo, Ana Muñoz manifiesta que tiene un perro con casi diez años de 'antigüedad' en sus instalaciones.

En otros lugares, sin embargo, el sacrificio es considerado necesario si pasado un tiempo no se encuentra adoptante, pues si no, las instalaciones reventarían.

Es el caso, por ejemplo, de la Sociedad Protectora de Animales, que ha trasladado su sede a las proximidades de Fuente Vaqueros y que durante años estuvo en la carretera de Málaga. La avalancha de animales que recibe es tal -más de 2.000 al año-, que se ve obligada a sacrificar a los que no encuentran adoptante: más de 1.500 anuales.

rafalopez@ideal.es

Fecha: 14.07.08
http://www.ideal.es/granada/20080714/granada/granada-exporta-perros-abandonados-20080714.html

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