viernes, 1 de agosto de 2008

Centenares de animales domésticos siguen siendo abandonados en verano

Cuando las familias se apresuran a dejar la ciudad para iniciar sus merecidas vacaciones, suelen encontrarse con que el animal de compañía es un problema. Hay quien no está dispuesto a renunciar al cariño y la fidelidad que el animal les profesa y buscan soluciones más o menos satisfactorias. Pero otros deciden arrumbar a su mascota, sin volver la vista atrás, en cualquier carretera o esquina.

Luego está el problema de animales que deambulan de un lado a otro, sin comprender la ingratitud, en busca de su subsistencia, siendo un riesgo para el tráfico y también, al enfermar por falta de cuidados, de epidemias.

Hay personas que saben de esa situación de abandono, y día tras día depositan en rincones estratégicos de la ciudad cacharros con agua y comida. Buscan animales abandonados para socorrerlos, procurarles una familia de adopción o llevarles al veterinario si su salud lo requiere.

Entre esos ángeles de la guarda de los animales está Roberto Felipe Marquina, un jubilado que ha recogido varios gatitos abandonados. Como el veterinario ha recomendado vida sana al aire libre para los mininos, Roberto quiere vender su piso para comprar una casita en el campo, con parcela, donde sus gatos puedan tomar el sol y jugar libremente.

Mari Ángeles Roda Ortín es profesora y dedica mucho tiempo y dinero a recoger, cuidar y mantener animales abandonados. Vive en una casa con una amplia parcela de terreno en Balsicas y en sus terrenos ha construido dependencias apropiadas para perros y gatos abandonados. Más de 40 tiene en la actualidad. A través de internet les busca familias de adopción en el extranjero. Los adoptantes pagan el billete de avión, pero exigen que los animales les lleguen desparasitados, con los correspondientes certificados veterinarios y, en muchos casos, castrados.

Mari Ángeles paga de su bolsillo los gastos que supone poner cada animal en condiciones para ser adoptado y en su propio vehículo los traslada hasta el aeropuerto para embarcarlos. Luego su mayor satisfacción es ver las fotos que las familias de adopción mandan de los perros y gatos que les envía. Verlos felices, sanos, y contentos la compensa de tanto esfuerzo.

Miguel Bernal es un jubilado que se ocupa de los gatos abandonados en una zona de Murcia. Además les hace bellos poemas y siente que los mininos le agradecen su labor.

Manuel Ayala es profesora. Cuida los gatos abandonados de Archena. Más de 40 la esperan regularmente, donde ella suele aparcar el coche, cuando les lleva comida. Incluso las gatas, recién paridas le llevan a sus crías, para que las vea y las acaricie.

Fecha: 27.07.08
http://www.laverdad.es/murcia/20080727/murcia/centenares-animales-domesticos-siguen-20080727.html

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