domingo, 14 de septiembre de 2008

Danza con Tiburones


Wolfgang con “Dartboard” en perfecta sincronía. Este boliviano es un admirador incondicional de los tiburones y se ha convertido en un experto en ellos. Foto por Sijmon De Waal.

Texto: Ma. Renée Cortés B.
Fotos: Wolfgang Leander

Nunca pensé que los tiburones y el deseo de nadar con ellos, despertaría en mí un entusiasmo desconocido y formaría parte de mis planes, convirtiéndose en una hermosa afición. Al escuchar extraordinarias anécdotas de paseos bajo el mar junto a estas criaturas majestuosas y al contemplar fotografías impactantes, uno no puede evitar sentir una extraña fascinación hacia ellos y llenarse de sensaciones contradictorias.

Wolfgang Leander, el único fotógrafo de tiburones boliviano, encontró su pasión junto a los reyes del océano. Cuenta que desde el primer día en que los vio se enamoró de ellos, aunque usando el género correcto se podría decir que se enamoró de “ellas”, ya que la mayoría de los tiburones que se encuentra son hembras.

Invitado al mundo de los tiburones, comenzó una extraña y envidiada relación de años con estos misteriosos seres. A pesar de que los tiburones despiertan temor, se puede apreciar su lado suave y dócil. No obstante, la triste suerte de esta criatura acuática, desconocida por muchos, es que está al borde del abismo. Así que cuando Wolfgang no se encuentra en el mar bailando con tiburones, lucha por la conservación de ellos, porque de manera alarmante y debido a la actitud de los humanos, están en peligro de extinción.

MÍTICOS E INCOMPRENDIDOS

“Saber que los tiburones están en la tierra hace ya 400 millones de años, hace que los considere fabulosos, como las bestias míticas de los cuentos de hadas más antiguos”, expresa Leander.

Los tiburones tigres, bautizados así por los patrones en su piel, no son animales marinos dóciles. Poseen una naturaleza agresiva y sorprendentes habilidades depredadoras cuando llega el momento de cazar.

Con este argumento, hay quienes ven la oportunidad de generar miedo entre los amantes del agua, tal como lo hizo Steven Spielberg con la película “Jaws” (“Tiburón”), mostrando a estos animales como cazadores de hombres y máquinas asesinas. Esto generó temor y falsedades, convirtiendo a estos animales en incomprendidas criaturas. En primer lugar no son asesinos y están lejos de serlo; son animales que tienen mucho más miedo a los humanos que el temor que los humanos les tienen a ellos.

“Son criaturas tímidas y misteriosas y existen muchos mitos y prejuicios sobre la naturaleza del tiburón. Además que todos tenemos un miedo arcaico a ser comidos por animales más grandes que nosotros”, explica Leander.

“Los tiburones no nos ven como presas, sino como seres extraños y desconocidos. Al principio demuestran que no se sienten muy cómodos con la compañía de un humano. Luego se rompe esa barrera, dejan la inhibición y es el tiburón el que siente curiosidad y se acerca al buzo o nadador”.

No entender su lenguaje corporal es un riesgo que uno puede correr al encontrarlos en su hábitat.

UNA AVENTURA SIN RIESGO

Fascinantes y atemorizantes. El sólo hecho de pensar en nadar, y posiblemente acariciar a estas criaturas, despierta temor. El tiburón evoca miedo y provoca una reacción inexplicable. “Quizá es el poder que tiene y el miedo que provoca en nosotros que constituye parte de la fascinación”, explica Leander.

Contrariamente a la imagen que la industria cinematográfica vende, los tiburones sólo atacan por comida o si son provocados o se sienten amenazados. Los mitos se generan por lo poco que se conoce del comportamiento del “tigre” y de los tiburones en general.

Cuando llega el momento de sumergirse en su mundo, lo primero que uno puede ver es a los “tigres” merodeando alrededor, mostrándose tímidos, acercando y alejándose. Después de un momento empiezan a estar a gusto con los buceadores, y se puede apreciar su tranquilidad. Al sentirse confiados, los tiburones empiezan a acercarse y a observar.

“Me atrevo a decir que bucear con tiburones no es peligroso, siempre y cuando uno no provoque situaciones, respete y acepte que ellos están en su elemento y que los invitados somos nosotros”, confirma Wolf.

Las posibilidades de ser atacados por un tiburón son ínfimas. No más de 100 accidentes relacionados con tiburones suceden cada año a nivel mundial, y de ellos, entre 5 y 10 son casos mortales.

EL PRIMER ENCUENTRO

Con sólo catorce años Wolfgang realizó su primera visita al mundo acuático realizando buceo libre en el sur de Francia. Hoy, después de medio siglo, la sensación de sumergirse a otro mundo lo sigue asombrando.

“No sé cómo explicar la sensación, fue como el primer amor. Es tan impactante estar bajo el mar y ver un mundo totalmente diferente, desde la claridad y los colores a la ausencia de sonido”. Años después tuvo su primer encuentro con tiburones, el cual “me encaprichó completamente”, admite. “Al ver el primer tiburón tigre en el mar bahameño, me sentí revivir por el encanto de un animal perfecto. Cada vez que estoy con ellos es como la primera vez”, dice, asegurando que tendrá el mismo entusiasmo hasta que su último respiro.

“ELLAS”

“Mi profunda relación con los tiburones forma parte de otra dimensión. Con el transcurso de los años es un amor que ha evolucionado; partió de una combinación de temor, admiración y fascinación y culminó en un amor infinito por una criatura perfecta”, expresa Wolfgang.

Resulta increíble escuchar cómo “Wolf” se refiere a sus “chicas africanas”, recordando sus inolvidables encuentros que tuvo en Aliwal Shoal, Sur África, dónde experimentó la interacción más increíble con grandes “tiburonas”.

“Nadar con estas criaturas gentiles es lo que llamo yo el clímax de una vida entera de noviazgo con el océano y sus tiburones”, confiesa. Se siente encantado y maravillado por “sus chicas”, que mientras “más grandes, son más suaves y dulces”.

“Mathilda”, la apasionada por las cámaras, “Ella”, una de las más grandes y “Julia”, la tímida y curiosa, son algunas de las “chicas” que pasaron por la vida de “Wolf”

En peligro de extinción

“Al observar a los tiburones en su elemento, reales y vivos como son, lamentablemente me doy cuenta de la amenaza que enfrentan; la extinción, que se acerca gracias al comportamiento del hombre, quien dispone de la naturaleza para fines lucrativos”, expresa Leander.

Estos animales de mayor éxito evolutivo, habitan el planeta por más de 400 millones de años; antes que los dinosaurios y mamíferos terrestres. Han enfrentando y sobrevivido extinciones en masa e importantes cambios geológicos.

Sin embargo, siendo uno de los principales predadores de la cadena alimenticia y los reyes del mar, tardan mucho en desarrollarse y alumbran pocas crías a lo largo de su vida, situación que los lleva al borde de la extinción, gracias a la pesca incontrolada y a la creciente demanda de la aleta de tiburón.

Datos impactantes y desconocidos

Es sorprendente conocer los datos que indican que muchas especies de tiburones ya están en camino a la extinción.

Estudios recientes indican que la población de muchas especies de tiburones ha bajado a niveles críticos, entre un 90 a 95 por ciento; sólo el año pasado se cazaron cien millones de tiburones, lo que confirma que están en peligro de extinción. A pesar de esta desastrosa realidad, pescadores con el afán de lucrar siguen cazándolos a un ritmo insostenible, la razón principal, sus aletas.

La aleta de tiburón tiene un alto valor comercial y es un ingrediente esencial para la sopa de Aleta de Tiburón mitificada por los chinos y a la que atribuyen un alto valor cultural, asociándola a la salud y prosperidad, además de tener propiedades afrodisíacas.

Es grotesca y criminal la manera en la que los humanos exterminan a los tiburones para obtener las aletas; una vez cortada la aleta, los tiburones son arrojados vivos al mar donde sufren una larga agonía antes de morir.

A pesar que la oferta, es decir, la población de tiburón, desciende de manera alarmante, la absurda demanda de la aleta y la sopa derivada, alcanzó su punto más alto, lo que lleva a la masacre de los tiburones y al peligro de su desaparición.

Parece irrazonable pensar que el capricho y la ola de consumismo que se propaga por el mundo, están empujando a ciertas especies al abismo.

Por otro lado, no existe consciencia sobre el impacto que puede tener la eliminación de tiburones en el planeta. El ecosistema marino necesita el equilibro que brinda cada criatura que lo compone y los tiburones no son la excepción. Al ser la cabeza de la cadena alimenticia, estos grandes predadores regulan el océano y lo mantienen balanceado y saludable.

De esta manera, al destruir la población de tiburones, se lleva al desequilibrio en los océanos.

DESCUBRIENDO LA NATURALEZA

“Si no hay un cambio, corremos el riesgo de perder estas especies”, dice Wolfgang, quien admite que “los tiburones representan la naturaleza que perdimos mucho tiempo atrás”.

Asimismo, la suerte cruel de los tiburones es también el paradigma de las actitudes humanas, el abuso sobre la naturaleza, que es vista por el hombre como un elemento hostil que debe ser conquistado o dominado.

Fuimos una vez parte de la naturaleza, sin embargo decidimos dejar este ambiente sin darnos cuenta de que podemos perder nuestro humanismo en el proceso. “Lo que quedó de lo que fuimos es una nostalgia por un paraíso que una vez compartimos con todos los seres vivos”, explica el experto.

Utilizar el término “asesino” para calificar a un animal no es correcto; el animal que ataca lo hace para conseguir alimento o defenderse. Los asesinos son los humanos que eliminan de manera sanguinaria a los animales. “Conociendo y compartiendo con el tiburón abrí mi mente y corazón para todos los animales”, admite Wolfgang. “Me enseñó a conocerme mejor a mi mismo y sentir compasión por el reino animal, que es lo que debemos hacer, cambiar de comportamiento hacia los tiburones y otras criaturas. La pregunta es, ¿Para qué estamos en el mundo? Para mejorarlo y tratar de reconocer que somos parte de él, y si queremos mejorarlo debemos empezar por nosotros mismos”, concluye Leander, quien pertenece a grupos internacionales de conservación de tiburones, en los cuales coordina acciones, peticiones, boicots, información, etc., para así informar y orientar a la gente sobre el gran dilema que atraviesan estas especies

WOLFGANG LEANDER

“A los seis años realmente me enganché con los tiburones”, recuerda Wolfgang, quien se interesó por primera vez en el mundo marítimo y los tiburones el año 1947, al descubrir fotografías de buzos y tiburones, imágenes que lo marcaron para siempre.

Wolfgang Leander, de descendencia alemana, nació en Cochabamba. Su padre, Wolfgang Leander Senior, fue piloto, luego jefe de pilotos y gerente técnico del Lloyd Aéreo Boliviano.

Wolfgang Leander hijo se dedicó a la banca internacional desde 1965, trabajando y viviendo en Alemania, Estados Unidos, Puerto Rico, Bahamas, Venezuela, Bolivia y Ecuador. El año 2003 se retiró de su carrera bancaria y hoy se encuentra en el lugar que nació, Cochabamba, junto a su esposa Karin.

Fuente: http://www.lostiempos.com/oh/14-09-08/14_09_08_actualidad1.php
Fecha: 14.09.08

Para saber más sobre Wolfgang Leander:
Sus fotos: http://www.flickr.com/photos/oceanicdreams
Su Facebook: http://www.facebook.com/pages/Wolfgang-Leander/8073622377
Su página web: http://www.oceanicdreams.com/
Su Blog: http://fleander.blogspot.com/
Su canal en Youtube: http://www.youtube.com/fleander (incluye su documental "Passion")

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