lunes, 29 de septiembre de 2008

La Guardia Civil tramita al menos una denuncia diaria en Asturias por furtivismo

Los guardas detectan «conatos de mafias» que llegan al Principado atraídas por la caza del rebeco. Los ecologistas llevan retirados ya el doble de lazos que en todo 2007.

Hay que tener puntería, constancia y entre 12.000 y 18.000 euros en el bolsillo para colgar en el salón de casa la cabeza de un buen ejemplar de cabra montesa. «Cuanto mejor es el animal, más alta será la prima que pagarle a la Administración», explica Luis Fernández, guarda de la Fundación Oso Pardo (FOP). «Claro que también hay otras opciones», precisa antes de hablar de los furtivos, cazadores capaces de hacer batidas nocturnas y secretas para luego vender el mismo animal por 6.000 euros.

«Hemos detectado algún conato de mafias de este tipo, que se mueven por dinero», indica este vigilante, que apunta a los rebecos como la pieza que más interés despierta. En su memoria recuerda una anécdota «un tanto oscura». Un día en el que localizó a un par de cazadores que «aparentemente sólo habían matado un rebeco». Cuando registraron su vehículo «encontramos todo un álbum de fotos con piezas y cabezas cortadas, había señores posando con todas ellas: era su particular catálogo», relata Luis Fernández.

Es el lado más oscuro y presente de una práctica, la caza o pesca de animales al margen de las leyes, algo que se remonta al origen de la humanidad y contra la que luchan políticos, leyes y guardias civiles. Dentro de la Benemérita, el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) tramitó 613 denuncias por furtivismo en los 605 días transcurridos desde enero de 2007 hasta finales de agosto de 2008. La mayoría incriminan a pescadores, aunque también hay acusados 94 cazadores.

Muchos son denunciados por sus propios compañeros de armas. La ley asturiana de caza, aprobada en 1989, obliga a quienes pretenden ejercer la cinegética a pagar religiosamente los entre 450 y 550 euros de cuota anual que piden los cotos controlados por la Administración. El sistema al final posibilita que un cercado como el del Monte Cayón, en Piloña, «genere una actividad que deja cada año unos 185.000 euros en la zona», calcula el presidente del coto, Arturo Nicolás Valiente Díaz.

«Al que paga, le fastidia mucho que otro quiera aprovecharse de ese monte cuyo mantenimiento costea en parte el cazador legal», apunta Luis Fernández.

«Actividad residual»

Ecologistas, guardas y cazadores llevan años compartiendo la impresión de que el furtivismo «es una actividad residual», pero los últimos datos desvelan el peligro de bajar la guardia. Según los registros de la FOP, por primera vez se están retirando más lazos que en el año anterior. Si en 2007 fueron 63 las trampas detectadas, este año van más de 150.

No es que la irresponsabilidad se haya duplicado, «es que este año logramos un acuerdo que nos permite actuar en Ibias, concejo donde aún no patrullábamos», explica Carlos Nores, vicepresidente de la FOP. Precisamente el jueves la patrulla de vigilantes de esta asociación ya pilló a un vecino de la zona con las manos en los lazos. Su delito está castigado con entre 14 y 24 meses de cárcel o multa económica si no hay antecedentes.

«Esto es como el palo y la zanahoria, en cuanto se condena a uno por estar jugando así con el Código Penal, la voz corre entre los vecinos y cambia la actitud», prevé Nores.

Los guardas explican que en Asturias son vecinos de la zona quienes ponen los lazos «hartos de los daños que causan los animales». El furtivo no busca un animal concreto y presta escasa atención a los cepos, hasta el punto de que cuando los visita puede encontrarse ya el esqueleto de un animal.

«En León abunda el paisano que quiere animales para comer o vender», apunta Luis Fernández. Clientes no le van a faltar. Según denuncia el Fondo Asturiano para la Protección de los Animales Salvajes (Fapas), en los concejos asturianos próximos a León hay un tráfico de compra y venta de entre 80.000 y 100.000 kilos de carne obtenidas en cacerías ilegales. «Cuando mezclas naturaleza y dinero, entran los egoísmos», valora Fernández.

Fuente: http://www.elcomerciodigital.com/gijon/20080928/asturias/guardia-civil-tramita-menos-20080928.html
Fecha: 28.09.08

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