martes, 16 de septiembre de 2008

Los gatos de Floridablanca


Gatos rescatados la noche del 31 de agosto cerca al sitio conocido como El Mortiño, en la vía que comunica a Bucaramanga con Cúcuta (Foto: ADAN)

Por Julián Ortega Martínez

Colombia.- Como algunos de ustedes recordarán, hace unos meses el pánico se apoderó del país, pero esa vez no fue por el terrorismo, el narcotráfico o la delincuencia. En Santander de Quilichao apareció un brote de rabia luego de que un niño fuera mordido por un gato rabioso. En Cali, en Bogotá y en otras regiones del país comenzó, alentada por el tratamiento irresponsable de los medios, una serie de abandonos y de asesinatos de mascotas por parte de algunas personas que creyeron que iban a librarse de la enfermedad dejando tirados a los animales.

La intolerancia y el miedo, salpicados de ignorancia, también llegaron a Floridablanca, Santander, donde funcionaba, desde 1990, un refugio para gatos llamado Doña Felisa, en honor a su fundadora, una señora de ahora 85 años de edad. El refugio se encontraba en el barrio Bucarica, detrás de la sede del cuerpo de bomberos de ese municipio. Cuando estalló el brote de rabia en el Cauca, el rector de un colegio aledaño y algunos habitantes del sector se dejaron contagiar por los medios y decidieron echar a los gatos del sector. Al menos dos organizaciones animalistas de la región (Asociación Defensora de los Animales y la Naturaleza - ADAN y Fundación Amigos de los Animales y la Naturaleza - FANAT), además de otras personas de buen corazón, iniciaron una campaña para salvar a los cerca de 130 gaticos que se alojaban en Doña Felisa. A finales de abril lograron, mediante el envío de cartas y correos electrónicos llenos de dolor y de indignación, que la alcaldía de Floridablanca se hiciera cargo de la situación, decisión que festejaron con gran alegría.

La administración del conservador Eulises Balcázar Navarro, quien apoyara en las elecciones de octubre pasado al controvertido Didier Tavera a la gobernación de Santander (cuyos orígenes y dudoso pasado le hicieron perder los comicios con el inefable Horacio Serpa Uribe), estaba quedando bien con todo el mundo, circunstancia que aprovechó para, claro, "hacer política" (qué raro, si los animales no votan). Amén de proclamarse "defensor principal" de los felinos, Balcázar anunció la construcción de un "santuario de gatos" en zona rural del municipio, en el kilómetro 17 de la carretera Bucaramanga - Cúcuta, adonde iban a ser llevados los huéspedes de Doña Felisa.

Pero la "construcción" nunca ocurrió. En la última semana de agosto, funcionarios de la Alcaldía, liderados por el Secretario de Salud Héctor Jesús Hernández, irrumpieron en la gatera, sacaron a los felinos para subirlos a una volqueta de la empresa de aseo municipal y llevárselos a una finca en la vereda El Mortiño. Los animalitos se defendieron como pudieron, pero nada pudieron hacer. Acabaron en un lugar frío y carente de encerramiento, algo totalmente opuesto a lo prometido por Balcázar, o al menos lo publicado por El Frente, diario oficialista que afirmó que "el sitio fue debidamente acondicionado con el fin de que los animales tengan alojamiento, alimentación y atención en salud en condiciones óptimas" y que "con mucho cuidado, funcionarios de la Administración Municipal de Floridablanca, esta semana trasladaron los primeros 30 gatos al santuario El Mortiño, lugar que fue acondicionado para su permanencia, sin que cause molestia a ninguna persona".

La mayor parte de los gatos, debido a las pésimas condiciones del "santuario" y presas del susto y del desconcierto, huyó hacia el monte. Los activistas de los derechos de los animales se enteraron de lo sucedido y acudieron al lugar el 31 de agosto, para buscar a los gatos que escaparon y para recuperar a los que quedaron en la finca, amparados en el artículo 59 de la ley 84 de 1989. La Secretaría de Salud hizo responsables, a partir de entonces, del destino de los gatos a los animalistas. Al momento de escribir este artículo, 46 gaticos habían sido rescatados de la montaña. Sin embargo, como cuenta el presidente de ADAN, Orlando Beltrán Quesada, había ocurrido algo mucho peor:

Los bomberos de Floridablanca, que participaron en la repudiable tarea, ahora le prendieron candela al sitio donde todavía hay algunos gatos en la gatera de Bucarica y mañana 1 de septiembre dizque van a dinamitar unas grandes rocas dentro de ese predio.

En la mañana de hoy domingo [31 de agosto], las voluntarias que fueron a rescatar otros gaticos (hoy fueron 18, ayer 24) encontraron una prueba fehaciente de la crueldad de estos funcionarios. Al borde de un profundo abismo y al otro lado de una alta cerca había un saco de fibra con un gato adentro, todavía vivo. Ese se salvó porque por pocos metros no cayó al abismo y porque una de las señoras vio el saco desde el camino. ¿Cuántos más lanzarían por encima de la cerca y estarán abajo, sufriendo y condenados a morir de esa forma? El gatico salvado, obviamente no comía nada desde el martes a las 4 p.m. (más de 5 días)



Gatos desplazados de refugio en Floridablanca, Santander
Cargado por equinoXio

Los gatos rescatados fueron llevados, de manera provisional, a una casa del barrio San Francisco de Bucaramanga. La alcaldía niega haber maltratado a los animales. El martes 9 de septiembre los miembros de las asociaciones defensoras de animales tienen previsto reunirse con las autoridades para discutir la situación. Un concejal calificó de "reprobable" lo hecho por ADAN al sacar a los felinos de El Mortiño.

Por su parte, los animalistas han pedido a la comunidad difundir su versión de lo sucedido y enviar cartas repudiando a Balcázar, además de cuestionar el cubrimiento de los dos diarios de la región (El Frente, por su sesgo exageradamente favorable al alcalde, y Vanguardia Liberal, porque según ellos no reconoce con justicia el trabajo de ADAN). Los mensajes deben enviarse a eulisesbalcazar@gmail.com y modernidadcondesarrollosocial@gmail.com, con copia a adanimalesorg@yahoo.es (correo electrónico de ADAN) y cgutierrez@vanguardia.com.

Todavía quedan algunos animales en la gatera del barrio Bucarica. Se espera que algunos de los gatos sean adoptados y que los demás sean trasladados a una finca, donada por la defensora de animales Norma Pradilla, ubicada en el municipio de Lebrija. Sí, aún quedan personas de buen corazón, a pesar de los obstáculos y, sobre todo, de las manipulaciones de quienes ostentan el poder. Ellas, seguramente, podrán más que la indolencia, la mentira y la crueldad gratuita.

Fuente: http://www.equinoxio.org/estancias/los-gatos-de-floridablanca-3079/
Fecha: 09.09.08

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