viernes, 26 de septiembre de 2008

Perritas que regalan mucho amor


Receta para la depresión: lamidas, ladridos, narices húmedas contra la mejilla y alguno que otro golpecito con la cola.

Ése es uno de los más importantes tratamientos que han recibido las confinadas de la institución correccional de Vega Alta en la unidad de psicosocial y se lo ha proporcionado las tres perritas terapeutas: Britney, Estrella y Canela.


Wilma Maldonado Arrigoitía, Vega Alta, Puerto Rico.- Desde agosto, la Administración de Corrección comenzó en la Escuela Industrial para Mujeres, en Vega Alta un programa para que las confinadas con problemas psicosociales tuvieran un intercambio de atención, cuidado y afecto con las mascotas.

El resultado ha sido mejorar la autoestima, sus destrezas de socialización, sus vínculos afectivos y a asumir responsabilidades, coincidieron trabajadores sociales, terapeutas y psicólogos de la unidad.

“Me ha ayudado a crear tolerancia, me ha ayudado con la paciencia y a tratar a los demás diferente”, dijo Carolina (nombre ficticio), quien desde los ocho años recibe tratamiento psiquiátrico.

“Lo más importante es que ya no estoy tomando medicamentos durante el día, solamente en la noche”, agregó.

Carolina dejó la unidad psicosocial y ahora participa del programa Can Vivir, en el que entrena a los perros en obediencia, entre ellos los que serán certificados como perros de terapia para brindar compañía a compañeras que atraviesan problemas emocionales o psiquiátricos.

El programa Can Vivir comenzó en el 2006 en Vega Alta, pero el centro para niñas en Ponce ya lo adoptó y posteriormente se iniciará en las instituciones para menores en Guayama y Humacao, explicó Mitzie Rivera, ayudante del secretario de Corrección.

A través de Can Vivir las confinadas entrenan a perros que son traídos del Centro de Control de Animales de Carolina para adiestrarlos en obediencia y luego darlos en adopción. Muchos de sus familiares los adoptan.

Ese programa se extendió en Vega Alta para ofrecerles terapia a las confinadas, a petición de Maritza Adorno Santiago, terapeuta recreativo de la institución.

“Hay un cambio fisiológico. Tú te relajas cuando tú tocas a tu mascota”, dijo la psicóloga Úrsula Aragunde, quien evaluará la efectividad de este proyecto.

Los perros de terapia son escogidos por su temperamento de manera que se dejen tocar, abrazar, agarrar por los pacientes. Luego, se observa cómo reaccionan al uso de sillas de rueda, andadores y bastones. Luego, sólo es cuestión de dejarlos ser mimados por los pacientes, dijo Dorita Mañosa, entrenadora de las mascotas.

La cárcel de Vega Alta tiene 343 reclusas, 12 de ellas en la unidad psicosocial.

“Ha sido un logro (la terapia)”, dijo la terapeuta Adorno Santiago, al señalar que con esta terapia la mayoría de las confinadas en la unidad vence sus problemas de aislamiento o depresión.

Fuente: http://www.primerahora.com/noticia/otras_panorama/noticias/perritas_que_regalan_mucho_amor/233342

Fecha: 26.09.09

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