sábado, 13 de septiembre de 2008

Protección para los gatos callejeros

Reproduzco la Carta de CHELO GONZÁLEZ, publicada ayer en las Cartas al Director de La Región:

Yo soy plenamente consciente del problema de los animales abandonados, muy en especial de los gatos callejeros a los que llevo alimentando desde siempre y proporcionándoles cobijo de manera totalmente altruista.

Hice numerosos escritos reclamando para ellos casetas de madera en las zonas verdes y protección (recogí más de 3.000 firmas a su favor y no recibí respuesta). Ahora me sorprende que el Concello dicte la inhumana y antiecológica prohibición de alimentar a los animales abandonados. ¿Qué tal si los seres humanos que la redactaron pasaran tan sólo un día sin comer y sin beber? Mi corazón me impide dejar morir de hambre y sed a mis amigos los gatos que amparo y defenderé hasta el último instante de mi existencia. En un mundo en el que sólo tiene valor lo material, el ser más que nadie, la prepotencia, yo defiendo lo auténtico, lo indefenso, la naturaleza como un valor en alza, que está siendo tan humillada que nos responde con catástrofes naturales.

La palabra animal viene del latín ánima que significa alma. Los animales de compañía son ángeles disfrazados que sirven de terapia a niños con dificultades, a presos y ancianos. Numerosas investigaciones nos lo han demos trado. Seamos humildes que tenemos mucho, muchísimo que aprender de ellos. La palabra animal con connotación despectiva se le podría adjudicar a muchos mal llamados humanos.

La Declaración Universal de los Derechos del Animal en todos sus artículos anula por completo la prohibición de alimentar animales abandonados.

Artículo 2.- Toda vida animal tienen derecho a ser respetada.

Artículo 4.- Todo animal salvaje tienen derecho a vivir libre en su propio hábitat natural (los gatos asilvestrados están siendo despojados de su hábitat natural que son las zonas verdes de la ciudad en las que viven desde siempre).

Artículo 7.- Todo acto que implique la muerte innecesaria de un animal o toda decisión que conduzca a dicho acto constituyen un crimen contra la vida. Pido que de inmediato el Concello ampare y proteja a los gatos callejeros proporcionándoles cobijo y alimentos como siempre debió hacerlo si es que a mí y a otros seres humanos nos lo prohíbe.

Y pensemos que al final no nos vamos a llevar al más allá el móvil de última generación ni el coche de reciente diseño, sólo nos vamos a quedar con el amor que repartamos, este es el único capital que nos va a acompañar.

http://www.laregion.es/noticia/68516/cartas/director/
Fecha: 12.09.08

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