viernes, 12 de septiembre de 2008

Un caballo tratado a coces

Después de cinco denuncias y más de cincuenta llamadas al Seprona, siguen sin solución. Juan Manuel Cerdán y María Teresa Peñas, naturales de Barcelona pero residentes en la localidad llanisca de Vibañu desde hace un año y medio, aseguran estar cansados de presenciar un caso de presunto maltrato a un animal.

Según aseguran, llevan mucho tiempo siendo testigos de castigos que, según aseguran, protagoniza un domador de caballos propietario de una finca colindante con su jardín. En ella, según afirma este matrimonio, vive desde hace meses un caballo al que «pega constantemente, mantiene durante días sin agua ni comida y al que coloca un cencerro con dos campañas para volver loco al animal y que además mantiene a todos los vecinos en vela durante noches».

Tras intentar dialogar con su vecino suplicándole que quitase el cencerro al animal y que dejara de maltratarlo, este matrimonio barcelonés ha sufrido amenazas y, en el caso de Teresa, una agresión por la que el domador está pendiente de juicio. «Nunca creí ver tanta crueldad, hemos perdido más de diez kilos entre los dos, no soporto ver cómo trata a ese caballo y menos que viva de ellos cuando su técnica de doma es pura y exclusivamente la violencia», asegura Peñas.

La pareja, que posee unos apartamentos turísticos, ha visto como sus inquilinos abandonaban las instalaciones al presenciar el panorama que se observa desde el jardín: las vistas son a una finca abandonada con un caballo lleno de golpes, la mayor parte de las veces con la cabeza hinchada, sin comida y agua de un mes. «Es una imagen desoladora y una tristeza e impotencia que no soportamos más; el Seprona no hace nada, la Policía de Llanes tampoco, nadie hace nada», lamenta Cerdán. Según explica el hombre, los vecinos son mayores y tienen miedo de tomar otro tipo de medidas para evitar el maltrato del animal.

El matrimonio incluso ha tenido que alquilar una casa en otro concejo debido a la imposibilidad de vivir con normalidad en Vibañu, y así no ver cómo un hombre que vive de los caballos los doma únicamente «moliéndolos a palos y con técnicas propias de un monstruo».

La pareja también relata otros episodios de violencia, como el caso de un caballo pura sangre al que le arrancaron los dientes, o los encierros prolongados de los animales en cuartuchos sin luz y sin agua ni comida durante días. Asimismo, Juan Manuel Cerdán asegura que una vez el dueño de un caballo notó que el animal estaba herido, lo que desencadenó una pelea con el domador. «A nadie parece importarle que dome a base de palos, ya tiene setenta denuncias de varios vecinos», puntualiza Cerdán.

Por su parte, el domador declinó dar explicaciones y negó a este periódico que lleve a cabo cualquier tipo de maltrato a los caballos. «Son ellos, que les gusta mucho meterse donde nadie les llama, en mi propiedad», aseguró.

Fuente: http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008090200_40_671478__Oriente-caballo-tratado-coces
Fecha: 02.09.08

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