domingo, 19 de octubre de 2008

Barcelona ayuda a rehabilitar edificios si se conservan los nidos de aves

Nidos artificiales colocados cerca de una azotea en los jardines Puigvert, en el distrito de Gràcia

Unos vecinos de la calle de Amílcar, en el barrio de Vilapicina, tenían previsto rehabilitar la fachada posterior de su bloque, pero los estudios preliminares detectaron un problema inesperado: por una parte, unos cernícalos habían instalado su nido en el balcón de un piso desocupado; por otra, una colonia de vencejos reales ocupaba varios agujeros elevados, en las cámaras de ventilación de la azotea. Pese a tratarse de especies protegidas, los curiosos huéspedes dificultaban las tareas. Los agentes rurales llegaron incluso a detener los trabajos. ¿Qué hacer? La solución llegó gracias a un programa del Instituto Municipal de Paisaje Urbano de Barcelona, en colaboración con el Departament de Medi Ambient de la Generalitat, que otorga subvenciones para la rehabilitación de fachadas y paredes medianeras si se logra preservar la fauna.

Transcurridos varios meses desde entonces, los cernícalos siguen en la misma fachada, pero en otro emplazamiento. "Colocamos un nido artificial en un lugar más elevado que no molestara a los vecinos", resume el biólogo Sergi García, que coordina los trabajos. "En cuanto a los agujeros de la azotea --prosigue García--, redujimos el tamaño para que siguieran entrando los vencejos reales, pero al mismo tiempo se quedaran fuera las molestas palomas, tal y como exigían los vecinos". Los agujeros tienen un diámetro de siete centímetros, aptos únicamente para especies de tamaño más pequeño, como vencejos o golondrinas.

Las ayudas que el ayuntamiento otorga para rehabilitación de fachadas pueden llegar a un máximo del 20% de los costes totales, dependiendo de factores como los colores elegidos o la presencia de aparatos de aire acondicionado y carteles publicitarios, pero ahora se han elevado hasta el 25% si el motivo es la preservación de la fauna. Es difícil exponer un caso concreto porque no es lo mismo cambiar un nido de sitio que mantener cinco agujeros en una pared que iba a ser tapiada totalmente, según explican fuentes de Paisaje Urbano. "La filosofía del programa --añaden-- es que a los vecinos no les cueste nada mantener los nidos que hay en una fachada y que, además, la presencia de aves no les acarree ningún perjuicio".

Evitar los excrementos

Un ejemplo posible, explica García, sería el de unas golondrinas que han instalado sus nidos en una zona transitada, como sucedió en sendos inmuebles de los barrios de La Clota y Can Baró. La ayuda del ayuntamiento sufragaría los costes de colocar una barrera --una estantería de madera, por ejemplo-- para evitar que los excrementos caigan al suelo y molesten a las personas. En estos casos se trabaja en colaboración con la concejalía de Medio Ambiente.

También es posible recibir ayudas a la hora de aislar una pared medianera, sin ventanas, que ha sido colonizada por pájaros. "Lo habitual hasta hace poco era tapiar todos los agujeros de las fachadas antiguas para evitar que los colonizaran palomas --concluye el biólogo--. Lo que pretendemos ahora es que esos mismo agujeros sigan, aunque más pequeños, para que los puedan utilizar otras aves". Por ejemplo, en la calle de Violant d'Hongria, en Sants, se han colocado 27 nidos para vencejos reales que llevan, además, pinchos para evitar que se posen las molestas palomas.

Fuente: http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=553566&idseccio_PK=1022&h=
Fecha: 18.10.08

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