jueves, 23 de octubre de 2008

La foca monje caribeña, oficialmente desaparecida

Esta especie de foca se ha perdido para siempre, ya no se verá nunca más en nuestro planeta

La foca monje del Caribe se ha extinguido para siempre. Hace unos días lo confirmaban los funcionarios del servicio Federal de la NOAA (el organismo estadounidense para la atmósfera y los océanos). Los biólogos marinos venían anunciándolo de forma recurrente durante las últimas décadas, pero ahora ha sido ya ratificado de forma oficial por las autoridades del servicio de pesca de esta institución. La NOAA ha anunciado en concreto que no se ha hecho un avistamiento oficial de ejemplares de la especie en la región desde 1952, cuando la última foca monje del Caribe fue vista por expertos entre Jamaica y Yucatán.

"Es la primera foca extinta por la mano del hombre", confirma el biólogo Kyle Bakes, del NOAA. Los cálculos realizados a partir de los avistamientos y recuentos desde el segundo viaje de Cristóbal Colón al Caribe contabilizaban unas 250.000 focas en las diferentes costas caribeñas.

Entre 1700 y 1900 se cazaron sin tregua, por su grasa, carne y piel, siendo muy confiadas y vulnerables en las playas donde habitaban. Pero el toque de gracia vino con la sobreexplotación pesquera y el turismo, que dejaban sin comida, espacio ni intimidad a estos animales. En 1967 la especie entró en la lista roja de animales en peligro de extinción.

Una amenaza creciente

"Y la foca monje mediterránea y hawaiana van por el mismo camino", lamenta Bakes. La foca monje mediterránea cuenta con unos 500 ejemplares dispersos, y la Hawaiana no supera los 1.200, concentrados en islas remotas del archipiélago Pacífico. "Es un toque de atención" comenta Vicki Cornish, del grupo Ocean Conservancy. "Poblaciones demasiado pequeñas, con individuos dispersos, son más vulnerables a las enfermedades y a los depredadores, como los tiburones".

Además, las poblaciones se vuelven inviables cuando no hay flujo genético. "Cuando hay pocos individuos, la esperanza de recuperación es mínima", concluye Bakes.

Una especie bioindicadora

Las focas de Hawai pierden un 4% de población cada año. Eso significa que, si no se remedia antes, en tres o cuatro años quedarán menos de 1.000.

La especie es además indicadora del estado de salud de los ecosistemas. Su desaparición es un síntoma de transformación, sobre todo, en aquellos lugares donde la ingerencia humana, directa o indirectamente, acaba por dejar una huella imborrable.

Fuente: http://www.publico.es/ciencias/165874/focamonje
Fecha: 17.10.08

No hay comentarios: