martes, 21 de octubre de 2008

La 'guerra del lobo' se recrudece


Los ecologistas reclaman que la Junta de Castilla y León anule la decisión de sacrificar a entre el 10% y el 30% de la población de lobos ibéricos en la región

El objetivo es conseguir que la presencia del lobo ibérico sea compatible con las actividades agroganaderas. Pero cada vez parece más lejos de conseguir. La comunidad que más ejemplares alberga, Castilla y León, ha aprobado su Plan de Conservación y Gestión del Lobo, que propone la eliminación de entre el 10% y el 30% de la población para la nueva temporada de caza. Pero esta resolución del Comité de Seguimiento del Plan, encargado de asignar el número de cupos de extracción, ha revolucionado a los grupos conservacionistas, porque dicen que no fueron informados ni en tiempo ni en forma de la convocatoria.

"Hemos impugnado el acta del Comité porque querían aprobar la matanza de lobos por la vía rápida, saltándose todos los trámites que ellos mismos establecen", explica WWF/Adena. Por ese motivo, estos grupos solicitan a la Junta de Castilla y León que anule los resultados de la reunión que dictaminó el número de animales a sacrificar hasta que se convoque otra con el contenidos y los tiempos necesarios.

Tres zonas

El texto establece tres zonas de control con diferentes cupos de captura en función de la potencialidad del medio para albergar lobos, la disponibilidad de presas silvestres y la conflictividad con la ganadería extensiva.

Antes de esta decisión, la Junta de Castilla y León, consideró la posibilidad de transferir lobos. "Hemos pedido trasladar algunos lobos a otras comunidades", explica el director general de Medio Natural de la Junta de Castilla y León, José Ángel Arranz. "Pero no ha sido posible, así que nos vemos obligados a proponer este número de cupos con el fin de mantener los objetivos de gestión".

Según los expertos, el principal problema es que las administraciones donde no está presente esta especie rechazan la posibilidad de acoger lobos conflictivos porque no están dispuestas a tolerar la presencia de un carnívoro que es un competidor de los intereses económicos del hombre. Y es más, no entienden por qué la Junta quiere exportar lobos a otras regiones si en el sur de su propio comunidad no los hoy.

El nuevo plan permitirá la caza controlada de hasta el 30% de la población en la denominada zona 3, que incluye las comarcas zamorana y abulense, de Sayazo y Alba de Tormes, hasta el sur de Segovia. Los conservacionistas consideran que, más que promover la conservación de la especie, el plan pretende reducir la población porque se van a autorizar cupos de ejemplares donde el lobo no ejerce apenas daños. La Asociación para la Conservación y Estudio del Lobo Ibérico (ASCEL) cree que el plan ampara un aprovechamiento cinegético innecesario en zonas donde la conflictividad socioeconómica es casi nula. Además, ASCEL señala la necesidad de lograr la conexión de las poblaciones de Sierra Morena con las del norte peninsular, y se pregunta cómo se logrará este objetivo si el número de lobos cazables en Castilla y León va a duplicarse.

Los ecologistas coinciden en que si se siguen planteando estrategias de gestión basadas en el número de animales (por ejemplo, cupos de lobos que pueden abatirse en una comarca), son imprescindibles datos fiables del tamaño de grupo. Es el caso de los cupos de captura establecidos en algunos planes de gestión autonómicos, como el de Castilla y León, o de control de poblaciones, como en Álava. Y proponen que si uno de los objetivos de estos planes es la conservación a largo plazo, lo más adecuado sería basarse en cálculos conservadores (a la baja) del tamaño de grupo a la hora de calcular los cupos, para que no se corra, por tanto, el riesgo de sobreestimar la población y provocarle un daño irreparable. Y es que la tarea de censar lobos es, en todo caso, muy difícil, y con la excepción de algunas comunidades autónomas, la media de elaboración es de 10 años.

¿Aumenta o disminuye?

En el último censo oficial, el número de lobos en España podría oscilar entre 1.500 y 2.000 ejemplares, de los cuales unos 1.000 o 1.500 se asientan en Castilla y León. Ante la duda de si la población lobera aumenta o disminuye, varios biólogos y expertos en la especie coinciden en que existen evidencias de un claro aumento de ejemplares.

Hace unos días, el Comité de Seguimiento del Plan en Castilla y León confirmaba un incremento de lobos en el sur de la Comunidad, especialmente en la provincia de Segovia, y estimaba que había 184 manadas frente a las 149 que se detectaron en 2003. Esta cifra ha abierto otro frente de batalla entre los políticos y los conservacionistas.

"Esa cifra es errónea", afirma Jorge Echegaray, investigador de la especie. "En toda España existen de 500 a 650 ejemplares reproductores, integrados en 254 grupos reproductores confirmados". El experto pone un ejemplo para poder valorar "de la situación actual y real del lobo": el águila imperial ibérica, que cuenta con 234 parejas reproductoras, está en peligro de extinción. "Pero como el lobo come ovejas, todo vale", añade.

Echegaray propone un estudio de las tendencias poblacionales basadas en el número de grupos reproductores para así poder revisar los objetivos de gestión y conservación alcanzados.

Fuente: http://www.publico.es/ciencias/166604/guerra/lobo/recrudece
Fecha: 20.10.08

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