jueves, 16 de octubre de 2008

La petrolera Palin va a por los osos


Firmas multinacionales, como la ExxonMobil, están detrás de los “estudios científicos” usados por la gobernadora de Alaska para lograr que los osos polares dejen de ser considerados especie en extinción, y así poder matarlos.

La candidata republicana Sarah Palin y sus funcionarios en el gobierno del estado de Alaska consultaron el trabajo de al menos seis científicos que son reconocidos escépticos en cuando a los peligros y causas del calentamiento global, para apoyar sus esfuerzos a favor de que los osos polares dejen de estar protegidos como especie en peligro de extinción.

Algunos de los científicos estaban financiados por la industria petrolera

En las presentaciones oficiales a la consulta del gobierno de Estados Unidos sobre el estado de los osos polares, Palin y su equipo se refirieron al menos a seis científicos que han cuestionado ya sea la existencia del calentamiento como fenómeno mayormente causado por el hombre, o su severidad. Uno de los informes fue parcialmente financiado por la empresa petrolera estadunidense ExxonMobil.

La situación de los osos polares se ha convertido en un campo de batalla en el debate sobre el calentamiento global. En mayo, el departamento del interior de Estados Unidos rechazó las objeciones de Palin y puso al plantígrado en la lista de especies en peligro, diciendo que era probable que dos tercios de los osos polares del mundo se hayan extinguido hacia el 2050, debido al rápido derretimiento del hielo marino.

En un intento por revocar la resolución Sarah Palin, gobernadora de Alaska y compañera de fórmula de John McCain en la candidatura presidencial republicana, respondió el mes pasado demandando legalmente al gobierno federal. El caso será visto en enero.

Aunque el estado de Alaska no cuenta entre su personal con especialistas en osos polares, la gobernadora Palin ha combatido contra el fuego científico combinado del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos, el Estudio Geológico y los expertos mundiales en este plantígrado.

En su demanda legal, Alaska dijo que se oponía a la etiqueta de especie en peligro en parte porque la lista “desalentaría actividades tales como... la búsqueda y desarrollo del petróleo y el gas”.

Recientemente, las empresas petroleras ofrecieron 2.7 mil millones de dólares por los derechos de exploración en el mar Chuckchi, un hábitat establecido del oso polar.

La protección a esta especie amenazada también podría impedir la construcción de un gasoducto de gas natural alaskano, al que Palin ha llamado la “voluntad de Dios”. En una carta enviada en 2007 al secretario del Interior, Dirk Kempthorne, la candidata republicana a la vicepresidencia dijo que creía que la población de osos polares era “abundante, estable, y no está amenazada por la actividad humana directa”. Se opuso al llamado para incluir al plantígrado en la lista porque “no se está utilizando la mejor información científica y comercial disponible”.

Su propia revisión alaskana de la ciencia se basaba en un estudio conjunto de siete autores, cuatro de los cuales eran opositores conocidos del cambio climático.

El informe de Palin argumentaba que era “ciertamente prematuro, si no imposible”, conectar la elevación de la temperatura en Alaska con las emisiones de CO2 humanas.

Estudio chapucero

El estudio, titulado Polar Bears of Western Hudson Bay and Climate Change [cuya traducción literal sería Los osos polares de la Bahía de Hudson Occidental y el cambio climático] ha sido criticado por recurrir a investigaciones antiguas e ignorar la evidencia de que el hielo del océano Ártico se derrite a un ritmo cada vez mayor. Walt Meier, una autoridad mundial en hielo marino, del Centro Nacional de Datos sobre la Nieve y el Hielo, dijo: “El estudio no está a la altura de un trabajo científico”.

Willie Soon, uno de los coautores, completó el estudio con un financiamiento de ExxonMobil —que tiene operaciones petroleras en North Slope, Alaska—, al igual que con fondos del Instituto Americano del Petróleo.

Soon es un ex científico importante del Instituto George C. Marshall, que actúa como incubadora del escepticismo sobre el cambio climático. El instituto ha recibido 715 mil dólares en fondos de ExxonMobil desde 1998.

En mayo, Exxon Mobil anunció que ya no estaba financiando a Marshall y a otros grupos conectados con enfoques contrarios. Dijo que esto era para evitar “la distracción de la necesidad de proveer energía, al tiempo que se reducen las emisiones de gases invernadero” y señaló que la empresa “no controló la investigación en sí misma”.

Otra coautora del documento fue Sallie Baliunas. En 2003, ella y Soon fueron criticados cuando se reveló que un estudio conjunto había estado parcialmente financiado por el Instituto Americano del Petróleo.

Trece científicos que citan en su artículo publicaron una refutación y varios editores de la publicación Climate Research renunciaron a causa de la “mala revisión de sus colegas”.

Un tercer coautor del estudio de los osos polares, David Legates, profesor en la Universidad Delaware, también está asociado con el Instituto Marshall.

Las citas de Palin y sus funcionarios generaron quejas del Congreso. Uno de sus miembros, Brad Miller, calificó el informe de ciencia falsa.

Palin le dijo a Miller: “Los intentos por desacreditar a científicos... simplemente porque sus análisis no concuerdan con su punto de vista, sería perjudicial para este país”.

Miller dice ahora que el uso que hizo Palin del estudio muestra que difiere mucho de John McCain, el contendiente presidencial demócrata, quien ha insistido en la integridad científica. “Recurrir a la industria de científicos que son financiados porque difunden la duda sobre el calentamiento global no es tener integridad”, afirmó Miller.

Para su propuesta, Palin también consultó a J. Scott Armstrong, un especialista en pronósticos que considera el tema del calentamiento global como “histeria pública”.

Otros dos expertos fueron Timothy Ball y Syun-Ichi Akasofu. Este último es ex director del Centro Internacional de Investigación Ártica, en Alaska, y argumenta que el cambio climático podría ser una resaca de la pequeña edad de hielo. Él es uno de los directores fundadores de Instituto Heartland, un grupo de expertos que ha recibido 676 mil 500 dólares de ExxonMobil desde 1998.

En cuanto a Ball, profesor retirado de Winnipeg, es citado en esta investigación sobre el clima y los osos polares. Él ha calificado al calentamiento global generado por los humanos de “el engaño más grande en la historia de la ciencia”. Ha trabajado tanto con Friends of Science como con Natural Resources Stewardship Project [Proyecto de Administración de Recursos Naturales], ambos con financiamiento de firmas de energía.

Kert Davies, director de investigación de Greenpeace EU, asegura que, bajo el liderazgo de Sarah Palin, el estado de Alaska se ha apoyado en expertos que argumentan el enfoque opuesto al del abrumador consenso en la comunidad científica. “Esto muestra que Palin está completamente desconectada de la urgencia de la crisis climática”.

El mes pasado, Palin aceptó que el clima alaskano estaba cambiando, pero añadió: “Sin embargo, yo no lo atribuiría a algo que es generado por el ser humano”. Luego intentó retirar esa declaración.

Nueva York • Ed Pilkington © The Guardian
Traducción: Franco Cubello

Fuente: http://www.milenio.com/node/94596
Fecha: 12.10.08

1 comentario:

jocavi dijo...

La culpa de lo que está pasando es el del hombre, de su efecto sobre la tierra, demasiada avaricia por tener todos de todo