lunes, 13 de octubre de 2008

La terapia con animales ayuda a personas con deficiencias

La Asociación de Daño Cerebral Sobrevenido de Castelló trabaja desde hace un mes con Elisenda Mir, educadora canina (profesional que se dedica a hacer modificaciones de conducta de un perro aplicando técnicas para diseñar un protocolo a través de la ayuda del propietario) y técnica en terapia asistida con animales, que basa su trabajo en un proceso terapéutico donde el perro interviene en el programa a desarrollar como herramienta, como estímulo multisensorial que permita llegar a los objetivos de una manera mejor o más rápido.

Mir explica que trabaja con Ona, una perra pastor alemán de 6 años y con Neila, de siete meses. Ambos animales le ayudan a desarrollar distintos trabajos con doce pacientes adultos que padecen daño cerebral "ayudándoles a estimular la memoria con el nombre de los canes o a realizar actividades físicas haciendo que paseen a las perras, por poner sólo dos ejemplos". Actualmente la terapia se centra en una fase de acercamiento al animal que, según afirma Mir, "está resultando muy provechosa porque para estas personas es más fácil, por las características que tienen, mostrar un especial cariño con los animales".

Pero todo este trabajo no lo podría realizar -en breve también lo hará con la asociación de Síndrome de Down ya que han iniciado contactos- si Elisenda Mir con hubiese educado a sus canes.

Para ello afirma que "lo fundamental es tener educado a tu perro para poder tener una convivencia lo más normal. Para ello desde que el cachorro llega a casa tienes que marcarle una serie de pautas y ser consecuente siempre con estas normas".

Mir rompe los mitos sobre que hay razas que son violentas por naturaleza. "Hay que tener en cuenta que los entrenamientos en obediencia sirven para evitar problemas de agresividad, por lo tanto aunque se diga que la raza Doberman es agresiva de nacimiento, la educación que reciba por parte del propietario hará que no desarrolle el potencial". Además es falso que le crezca el cerebro y le aprisione la cabeza" Para la especialista "lo fundamental es el ambiente que le rodea al animal ya que éste será el 70% de cómo será el perro".

Otra de las teorías que se oyen mucho en la calle y que la educadora canina desmonta es la de que "un perro grande no puede vivir en un piso. Hay razas pequeñas como los Terrier que son muy activas y necesitan de mucho espacio y movilidad, mientras que otras más grandes no requieren tanta". Para Mir esto se traduce a veces en "el perro con síndrome del jardín dado que los dueños del can creen que dejando al animal en un espacio, más o menos grande para que corra estará bien, y no es cierto. El animal encerrado en un jardín se aburre y quiere estímulos que le vendrán de fuera del entorno en el que está todo el día, como le ocurriría a una persona". Otro punto que destaca es el tono en el que se habla al perro, puesto que no importa tanto lo que se dice, como el tono en el que se habla. Por ello, afirma, "el can entiende los tonos y las ordenes cortas, pero no el idioma", por lo tanto da lo mismo que se les hable en inglés como en un lenguaje inventado.

Por último aconseja la "concienciación de castrar a los animales para evitar una camada que luego no podrán cuidar". Es importante, dice la experta, que los propietarios sean responsables de los futuros cachorros para evitar posibles abandonos o llenar las perreras.

Fuente: http://www.levante-emv.com/secciones/noticia.jsp?pRef=2008101200_4_505725__Castello-terapia-animales-ayuda-personas-deficiencias
Fecha: 12.10.08

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