miércoles, 22 de octubre de 2008

La UE planea vetar la venta de pieles de focas sacrificadas con crueldad

Un grupo de cazadores de focas con sus capturas, este año en el golfo de San Lorenzo (Canadá)

Francia propone un reglamento para cerrar las fronteras a los productos de animales matados con «hakapik». Los Veintisiete debaten una estrategia para presionar a Canadá sobre los métodos de caza en el Ártico.

Los ministros de Medio Ambiente de la Unión Europea debatían anoche en Luxemburgo una propuesta francesa para prohibir el comercio de productos elaborados con carne, huesos piel y grasa de foca si no van acompañados de un certificado que garantice que el animal ha sido sacrificado con métodos que no le han causado sufrimientos evitables.

La Presidencia gala de la Unión quería conocer la posición de los ministros sobre un veto que, de salir adelante, impediría que entrasen en Europa las manufacturas de Canadá, el principal productor mundial y cuyos sistemas de sacrificio de focas en el Ártico son ampliamente rechazados por los defensores de los animales.

Los cazadores canadienses matan cada año cerca de 300.000 focas utilizando el hakapik, un instrumento de madera con un gancho metálico en punta, con el que las golpean en la cabeza. Las focas no suelen desconfiar de los seres humanos, por lo que acercarse a ellas y asestarles el golpe mortal representa un trabajo por lo general bastante fácil.

Las asociaciones ecologistas sostienen que ese método causa a las focas un padecimiento exagerado y evitable. En primer lugar, porque en la mayoría de las ocasiones el hakapik no acaba al instante con la vida del animal, que, aseguran, agoniza lentamente mientras los cazadores siguen buscando otras piezas en la manada. En segundo término, alegan los ecologistas, porque muchas de ellas ni siquiera están muertas cuando, tras la matanza, las despellejan y desangran.

Consenso

Al cierre de esta edición, y según fuentes diplomáticas, todos los socios europeos estaban a favor de la idea de combatir ese método. Si le dan el visto bueno a los principios generales de la nueva ley, Francia les presentará un texto definitivo antes de final de año.

Antes de la reunión, varios socios objetaron que el proyecto se haya presentado bajo la fórmula jurídica de un reglamento, reservada en exclusiva para aquellos temas regulados en el Tratado de la Unión, entre los que no figura el bienestar animal. «Francia quiere usar la vía del veto comercial, que sí está recogida en el tratado, para influir en los métodos de caza canadienses», aseguran.

Además, Finlandia, Suecia, Dinamarca y el Reino Unido querían incluir una excepción para la caza tradicional y no industrial que practican algunas de sus poblaciones locales, y que representa un volumen de 2.700 animales sacrificados al año.

Por su parte, Bélgica, los Países Bajos e Italia, que siguiendo los pasos de México y Estados Unidos ya han prohibido en su territorio el comercio de productos de foca, sea cual sea la forma de sacrificio, pretendían elevar hasta ese listón las exigencias europeas, y tenían previsto no aceptar que una normativa comunitaria intente rebajar las suyas.

A España, tal y como aseguran las citadas fuentes, no llegan importaciones canadienses de productos de foca salvo en el caso «muy minoritario» de algunas prendas de equipamiento deportivo de alta montaña. Hace un mes, la actriz y activista francesa Brigitte Bardot, pidió por carta a la ministra de Medio Medio Ambiente, Elena Espinosa, que apoyase la propuesta francesa.

Fuente: http://www.lavozdegalicia.es/sociedad/2008/10/21/0003_7242809.htm
Fecha: 21.10.08

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