miércoles, 1 de octubre de 2008

Las indemnizaciones y el lobo

Carta de José Luis Peira García, de Infiesto, publicada en las cartas al Director del periódico La Nueva España.

No soy ganadero, de manera que ante lo que voy a exponer cabe alegar que no conozco en profundidad el tema. Pero casi todos mis vecinos lo son y creo que observar a distancia permite vistas acaso más panorámicas y, por supuesto, menos emocionales.

El lobo, ese gran enemigo ancestral. Parece que regresa al Oriente y se come al ganado causando estragos que comprometen la economía local. Menos lobos. En este juego, como en el parchís, te comes una y cuentas veinte. La ganadería arrastra un lastre que la condenará irremediablemente a la catástrofe, y no son los depredadores, son las subvenciones. O su alegre y mala gestión. No se puede acallar el griterío de un puñado de ganaderos dando carta blanca a una pléyade de cazadores para que disparen contra todo lo que tenga rabo por si fuera lobo o perro cimarrón.

Se les debería exigir, ya que cobran, que tomen medidas mínimas para proteger a su ganado, una buena pareja de mastines con carlanca, por ejemplo, es defensa notable, cuesta poco mantenerlos y podrían estar subvencionados. Los pastores eléctricos o novedosas medidas de protección se podrían implantar y exigir antes de soltar la indemnización. Que se pregunte a los agentes forestales qué opinión les merece la gestión de las indemnizaciones.

En la era de los megabytes sobran las turbas exterminadoras de la Edad Media. No, no se trata de soportar manadas de lobos hambrientos campando a sus anchas y atemorizando a los niños que van al colegio, pero todo tiene su equilibrio. Porque es muy guapo estar en el bar tomando cacharros mientras las vacas pacen a su suerte en las colladas, y si tienes la fortuna de que te comen una, o dos, pues a cobrar, y de paso se ahorra uno bajarlas, venderlas, matarlas y vacunarlas.

La Consejería debería estar más atenta a estas fisuras por las que se cuelan los listos y hacer un esfuerzo más allá del nominal de tener a cuatro becarios rellenando atestados, porque también es muy guapo consumir partidas presupuestarias para avanzar lo mínimo y pasar el año con los menos quebraderos posibles. Créanme, no es por el lobo, es por todos nosotros.

José Luis Peira García, Infiesto

Fuente: http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008092900_74_680302__Cartas-al-Director-indemnizaciones-lobo
Fecha: 29.09.08

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