viernes, 17 de octubre de 2008

«A los osos hay que salvarlos desde el monte y desde los despachos»

Guillermo Palomero, Presidente de la Fundación Oso Pardo, con el libro "Osas"

La extinción es todavía hoy una amenaza latente para el oso pardo. La educación medioambiental, la lucha contra la caza furtiva y las políticas conservacionistas de los gobiernos no han conseguido sacar a esta especie de la lista negra, aunque sí se aprecia una recuperación lenta pero progresiva. La población en la cordillera que va desde Lugo hasta Cantabria, pasando por Asturias, León y Palencia, es ahora de 130 ejemplares, cuando hace pocos años era de apenas 70. Las hembras -alrededor de 21- son las protagonistas de 'Osas', un libro que recoge el trabajo realizado por la Fundación Oso Pardo durante los últimos quince años.

Su presidente, Guillermo Palomero, presentó ayer la publicación en Madrid junto con Josep Puxeu, presidente de la Fundación Biodiversidad, entidad perteneciente al Ministerio de Medioambiente y que colabora en la publicación de los 2.000 ejemplares que tiene la primera edición.

«Es un estudio inédito. Nunca antes se había hecho un informe de estas características de osas con sus crías en libertad. Son más de 150 páginas que recogen el trabajo de mucha gente durante quince años, acompañado de datos, fotografías y muchas anécdotas», explicó Palomero.

Las similitudes entre hombres y osos en sus relaciones familiares, según detalla el presidente de esta fundación, «son más de las que creemos». Los oseznos «no paran de enredar y jugar, tienen una energía inagotable, son como niños pequeños», señaló Palomero, para quien observarlos en libertad es «lo máximo a lo que puede aspirar cualquier amante de la naturaleza».

Osos infanticidas

Las osas, como describe el libro, suelen ser muy atentas, preocupadas continuamente por sus crías y por encontrar alimento, que básicamente se compone de bellotas y hayucos, aunque se dan casos de osas cazadoras como la que habita en el Parque Natural de las Fuentes del Narcea (Asturias). Durante las observaciones de los naturistas, este ejemplar mató a cuatro corcinos en cuatro días distintos. Al quinto se encontró con un oso infanticida que mató a sus tres cachorros. «Es muy habitual casos así en ejemplares que no han podido aparearse. Matan a los oseznos y consiguen que la hembra entre en celo durante los siguientes días», explicó Palomero.

El libro dedica uno de sus capítulos a un fenómeno nuevo en la vida de las osas que tiene lugar desde hace pocos años: la no hibernación. El cambio climático es la causa de inviernos más suaves en los que la comida no escasea, por lo que los osos no necesitan compensar el gasto energético dormitando hasta la primavera.

Desde 1992, año en el que se creó la Fundación Oso Pardo, Palomero ha trabajado sobre el terreno, en el monte, «donde realmente me gusta estar», aunque los últimos años su trabajo se ha circunscrito a los despachos. «Ahora dedico más tiempo a la 'biopolítica' -a la burocracia-, pero es que hay que salvar a los osos desde ambos lugares. Liberarlos de los cepos es tan importante como luchar por que los gobiernos se involucren en políticas medioambientales y educativas. Hemos conseguido concienciar a la sociedad, antes el que mataba un oso era un héroes, ahora es un delincuente».

El libro va acompañado de un DVD en el que se muestran secuencias de osos salvajes cantábricos rodadas en libertad en su medio. El documental ofrece escenas íntimas de la vida familiar de estos animales, así como secuencias de caza. La publicación sólo podrá adquirirse, de forma gratuita, en las sedes de ambas fundaciones, y podrá consultarse en las bibliotecas escolares.

Fuente: http://www.eldiariomontanes.es/20081017/cantabria/osos-salvarlos-desde-monte-20081017.html
Fecha: 17.10.08

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