miércoles, 29 de octubre de 2008

Que escape, que escape

Artículo de Esteban Peicovich

Es que no juega, la quiere matar. Joven, nepalí, culto, tal vez universitario, y fíjense lo que se propone. Vean lo que pasa cuando a uno le hacen la cabeza de chico: quiere atrapar la cabra para matarla. Para eso la compró en el mercado. Y no para comérsela. El pánfilo cree que si la degüella quedará bien con Durga, diosa que, supone, trae la felicidad. No a las cabras, claro: el día del Festival Dashain se produce un genocidio de cabras y bien pocas quedan en el país. De improviso, en un primer vistazo (a usted tal vez le pasó) la escena motiva una sonrisa de simpatía. Lo que prueba que a veces, por sí sola, una imagen lo lleva a uno a cualquier parte. Es cierto que hay fotografías que valen por mil palabras. Pero también lo es que otras pueden ser interpretadas por su mera superficie visual. Como aquí. Pues ni soñar con nepalí simpático jugando con cabra arisca. Aquí no hay juego (a lo sumo el de la vida que se juega la cabra) ni simpatía. Si la agarra, la pobre caerá en la degollina ritual del Festival Dashain un rato después. Por eso la asedia el nepalí. Y la cabra huye. El miedo está en sus ojos. Como tras la sonrisa del nepalí un propósito criminal sin culpa alguna.

Esta escena mínima, un hombre, una cabra, se enmarca en el drama colectivo que desde siempre protagoniza el mandamás de los primates, el humano, y la inmensa y variada zoología que, perdido el paraíso, embarcó en el arca y se crió y procreó en tierra. Siempre en condición de amo y señor. Una jerarquía que, cultísimos en el mejor sentido del término, no practican los jíbaros, quienes mantienen relaciones sociales (sic) con plantas y animales. Para ellos, un papagayo o un magnolio, una araña o una mandioca merecen trato de personas. Los jíbaros, como muchas otras etnias poco conocidas y dispersas en recónditos paisajes de la tierra, no son dualistas. En su trato con el alrededor que comparten, no se restan. Viven sin desprenderse de lo real, sin hacer distinción entre naturaleza y cultura. Para un amazónico o un africano, el poseer formato de hombre no da singularidad. El acto de salir de caza lo asumen como relación social entre ellos y los animales que traerán de regreso. Y esto no es lo que sucede con nuestra cabra fugitiva y el nepalí acosador.

En la sociedad selvática, o de la pradera, se desconoce la crueldad. Cazador, antílope, lagarto, corsa, circulan por una cinta cuya dirección no pueden modificar. Nosotros, que sí, perfeccionamos la paradoja de vivir la animalidad con humor, y al hacerlo ocultamos una humanidad hipócrita. Esopo nos retrató en el espejo de sus fábulas. Fedro, La Fontaine, Samaniego, María Elena Walsh situaron nuestras conductas en los dobles zoológicos para que, por efecto paradójico, aprendiéramos a corregir animaladas. Hacerse el oso, quedarse mosca, correr la liebre, hacer la del avestruz, actuar como gusano, andar pato, cambiar como el camaleón, son tules de engaño. Vaya el megarrepertorio que tendrían los animales de poder urdir fábulas basadas en nuestros vicios.

La ciencia sostiene todavía el anestésico sofisma de que somos un animal superior. Además de racista la proclama es cínica. Intenta encapsularnos en el limbo de creer que somos lo mejor. Sin embargo, es por nosotros que en la Tierra viene sucediendo lo peor. Inventor de la picana, del misil inteligente, productor de éxodos gigantes, el hombre no sólo extermina al hombre. También ballenas, focas, perros, cerdos, chinchillas, vacas, hipocampos, mariposas, o sea lo vivo y coleando que ingrese en su área de influencia. Aun con máster de la Sorbona igual se meterá en Kenya a cazar el pajarraco que se le ocurrió. O siendo universitario nepalí, en el día de la diosa Durga, despertará, desayunará, afilará un cuchillo de esos y saldrá a interceptar la cabra mártir. Nos queda la esperanza de que haya escapado. Y que el nepalí tope un día con la cita Los animales son mis amigos. Y yo no me como a mis amigos, de George Bernard Shaw. Y la entienda, claro

http://www.peicovich.com/

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1063866
Fecha: 28.10.08

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