lunes, 6 de octubre de 2008

Refugios urbanos para gatos abandonados


Son Reus estudia crear en solares colonias de felinos donde poder vigilar su proliferación bajo control sanitario

Por Faustino Horrach

Juan Martínez llegó hace tres años a la residencia de pensionistas la Bonanova. Desde entonces este interno no ha faltado nunca a poner comida a los gatos que recorren sus jardines. "Soy capaz de no comer para alimentarlos", comentaba quien ya ha tenido más de un problema con los trabajadores por sacar víveres del comedor. No obstante, ahora la protectora de animales le proporciona cada mes un saco de pienso para sustentar a sus mascotas, lo que ha facilitado mucho su afición que antes subvencionaba con su escasa pensión. "Les toso y vienen todos. Me hacen mucha compañía", mostraba mientras media docena de gatos se aproximaban esperando la pitanza que les llega periódicamente dos veces al día. "Les reconozco a todos por el corte que tienen en la oreja", comentaba, "ese es Niño, mi preferido".

Las señales que llevan cada felino convierten el caso de Juan en uno especial sobre otros típicos que se repiten en varios puntos de Ciutat. La residencia se ha convertido en una de los primeras colonias de gatos que el Centro Sanitario Municipal de Protección Animal de Son Reus está intentado implantar en Palma para tratar de controlar la proliferación de gatos bajo control sanitario y sin privar de su distracción a estas personas amantes de los animales.

Desde hace tres meses los técnicos del centro están probando en solares municipales, como en Cala Major, o privados, como el caso de la Bonanova, para intentar crear puntos donde poder dejar los felinos que ya han sido tratados en el centro de protección.

Tal como explicaba el veterinario de Son Reus, Rafael de Juan, los gatos son muy prolíficos -una pareja puede alcanzar en cinco años los 2.000 descendientes-, por lo que controlar la especie es fundamental. La rutina del centro lleva años siendo la misma: los animales capturados que no pasan los controles de leucemia felino son sacrificados; el resto son vacunados y esterilizados quedando marcados con una señal en la oreja. En este punto, en vez tenerlos encerrados la idea sería soltar algunos poco a poco en estos solares estables que se mantendrían controlados por los trabajadores del departamento de Sanidad.

El director de la residencia, Antoni Cantallops, explicaba que gracias a este programa han solucionado una problemática grave, pues durante los últimos años la población había crecido de forma alarmante. De esta forma se han asegurado que los residentes que quieran puedan seguir alimentando a los gatos, pero evitando la proliferación descontrolada de animales y consiguiendo mantener el máximo control sanitario necesario para un centro de estas características.

"La gente pensaba que se los llevaban para sacrificarlos y se enfadaba", explicaba Cantallops, quien afirma que este programa es la mejor forma de mantener las dos partes satisfechas consiguiendo que el número de gatos no sea excesivo, ya que por otro lado era imposible eliminar esta plaga.

De Juan recordaba también que el artículo 50 de la ordenanza municipal de animales domésticos impide dar de comer a los animales en la vía pública. Este proyecto trata de poner de acuerdo a los propietario y vecinos, como iniciativas que ya se han puesto en marcha en Nueva York o Barcelona, para que las personas que les gusta dar de comer lo haga en estas colonias, donde no se estaría infringiendo la ley. Los beneficios de conseguir crear una red de colonias conseguirían evitar que se concentren 30 ó 40 gatos en una finca y repartirlos. No obstante, siempre con el beneplácito de los residentes."Partimos de la base que no a todo el mundo le gustan los gatos". apostillaba De Juan.

Fuente: http://www.diariodemallorca.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008100500_4_398207__DIARIO-DE-PALMA-Refugios-urbanos-para-gatos-abandonados
Fecha: 05.10.08

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