domingo, 2 de noviembre de 2008

«Jamás me perdonaría marcharme y abandonar aquí a los animales»

Karmele Llano dirige, junto a una compañera holandesa, su propio centro de rehabilitación de primates en Java, Indonesia

Su pasión por la fauna salvaje nació cuando era una niña. Su familia le inculcó el respeto por el medio ambiente y, cuando llegó el momento de estudiar una carrera, Karmele Llano no lo dudó. Su destino estaba ligado a los animales. Ahora trabaja como directora veterinaria para la ONG International Animal Rescue en Indonesia, donde vive volcada en su labor con los primates de ese archipiélago.

Éste es el final de la historia. Pero mucho antes de desembarcar allí, completó sus estudios de Veterinaria en León. Ya entonces sabía con certeza que trabajaría con animales salvajes. «No me veía como una doctora en una consulta. Quería asumir un papel en el que mi labor marcara una diferencia y había muchas más posibilidades de lograrlo fuera de España», razona.

Sin pensárselo dos veces, Karmele hizo las maletas y puso rumbo a Venezuela, donde trabajó dos meses como voluntaria en un centro de rehabilitación de especies. Esa experiencia supuso su toma de contacto con los simios y le permitió descubrir la relación tan singular que podía establecer con ellos. «Me resulta sencillo comunicarme con los primates. Es algo especial», destaca. Esta primera aventura no hizo más que reforzar la idea de que su futuro profesional ya estaba decidido. «En Venezuela me enseñaron cómo llevar un centro de este tipo».

Una vez acabado el voluntariado, viajó a Holanda para trabajar en un centro de rescate. Sensibilizada con «la ausencia de financiación» y consciente de que «falta un serio compromiso hacia los animales», en 2003 decidió fundar, junto a una compañera holandesa, una ONG en favor de estos mamíferos (Proanimalia Internacional). Dos años más tarde, International Animal Rescue (IAR), otra organización no gubernamental, les facilitó los fondos para iniciar el proyecto que Karmele y su socia habían soñado: crear un centro de rehabilitación de primates en la isla de Java.

En enero de este año, su asociación se convirtió en la delegación de IAR en Indonesia y las dos amigas se desplazaron a Java para poner en marcha el centro. «Aunque aquí las condiciones sean duras y el sueldo más bajo, decidí abandonar Holanda porque lo que más me gusta de este trabajo es poder dejar en libertad a los animales tras haberlos curado, y esto sólo ocurre en Indonesia», resalta.

Conservación de la selva

Así es como esta joven vizcaína acabó trabajando en su propio centro de rehabilitación de macacos y lorises, «especies desprotegidas en Indonesia». Su labor, en colaboración con la policía forestal, consiste en atender y rescatar a los primates del tráfico ilegal de animales exóticos. Aunque Karmele ha fijado su residencia en Java, al sur del país, su trabajo le obliga a desplazarse a Borneo y Sumatra, dos islas donde los monos también viven amenazados y la destrucción de la selva cada día es más extrema.

Pese a todas las dificultades que ha tenido que superar en todo este tiempo, se ha reafirmado en sus convicciones. De hecho, hace cinco años decidió que no volvería a Bilbao. «Me arrepentiría si me marchara y abandonara a estos animales aquí. No me lo perdonaría jamás», sentencia.

Tanto esfuerzo y dedicación se verán pronto recompensados. Karmele ha recibido el visto bueno a una idea que tenía entre manos desde hace tiempo. «Se trata de un plan de conservación de las selvas con la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo y la colaboración de Ekopass, una ONG vasca. Por primera vez, llevaremos a cabo un proyecto español en Indonesia». Todo un logro.

Fuente: http://www.elcorreodigital.com/vizcaya/20081102/vizcaya/jamas-perdonaria-marcharme-abandonar-20081102.html
Fecha: 02.11.08

No hay comentarios: