sábado, 29 de noviembre de 2008

Maltrato a equinos en Puerto Rico

La rescatista de caballos Lisa Embry, quien lleva más de cuatro años dedicándose a ello, recibe mínimo una llamada semanalmente alertando sobre un animal maltratado o abandonado.

Amados por unos, maltratados por otros. A lo largo de la historia los caballos han servido al ser humano como transporte, en los deportes, como criaturas mitológicas y, en Puerto Rico, sus lomos han sido montados para llevar alegres aguinaldos en las trullas a caballo.

Pero esos mismos animales son objetos de terribles actos de maltrato en la Isla que muchas veces pasan impunes porque sus dueños los abandonan a su suerte, luego del daño o accidentes en la carretera, con la tranquilidad de saber que la falta de un registro o método de identificación les favorecerá para no tener que responsabilizarse.

Desde al menos el 2005, la rescatista de caballos Lisa Embry tiene evidencia fotográfica y viva -caballos sobrevivientes- de las crueldades con que algunos han respondido a los beneficios del mamífero: equinos arrastrados por la vía pública, con la nariz partida, las patas rotas, quemados, apuñalados y con orejas cortadas.

Del perjuicio también da fe el presidente del Colegio de Médicos Veterinarios, Víctor Oppenheimer. “El maltrato hacia los caballos es bien común en Puerto Rico”, confirmó.

Semanalmente, Embry recibe al menos una llamada alertando de un animal abandonado o maltratado. Es en los fines de semana en particular que tienden a ocurrir estas situaciones, ya que son días para actividades a caballo, como las cabalgatas, que pueden incluir el consumo de bebidas alcohólicas, lo que posibilita accidentes con vehículos y maltrato hacia el animal, según conocedores del tema. “Le quitan el equipo y ahí mismo lo dejan”, comentó Oppenheimer.

A Suerte, un caballito marrón de cabello rubio, lo arrastraron por la carretera, recordó Embry mientras mostraba a PRIMERA HORA las marcas de aquella tortura. “Éstas son las cosas que están pasando... Lo encontré en la orilla de la carretera”, dijo la mujer con más de cuatro años rescatando caballos. "Él no es el único", aseguró desde los terrenos que ocupan varios de los caballos rescatados en el sector Playuela de Aguadilla.

El destino de éstos varía entre la eutanasia, la adopción o el cuidado de Embry. Todos los días dice que se va a retirar, pero vuelve a atenderlos tras la llamada a su Rescate de Caballos, organización sin fines de lucro que pertenece a Ciudadanos Pro Albergue de Aguadilla.

Actualmente, Embry funge como rescatista en un caso de negligencia bajo la ley de protección a animales que se verá en enero en el Tribunal de Cabo Rojo. Pero, la adjudicación de responsabilidades se dificulta porque “no hay manera de identificar al dueño para adjudicar responsabilidad”, según Oppenheimer.

Favorecedores de proyectos de ley que proponían un registro y opciones de identificación para animales como la microficha cabildearon sin éxito este cuatrienio por su aprobación en la Legislatura. Pero Oppenheimer adelantó que “ya han habido unas conversaciones con diferentes legisladores de alto rango” para traer nuevamente la legislación.

De otra parte, los caballos son víctimas de los llamados cuatreros. “Hay bastantes en la Isla. El hurto de caballos (para venderlos) es bastante serio... Su interés es monetario, no el animal”, aseguró el veterinario especialista en caballos, el doctor Bernardo Soler Mena. “Hacen barbaridades”, comentó tras mencionar el caso de un caballo que fue quemado por un cuatrero con una plancha.

A él no le llegan muchos casos de maltrato -uno cada dos o tres meses- porque el último que va a ser notificado de un equino maltratado es el veterinario. “Hay gente que coge caballos y los mutilan... El maltrato de caballos es un problema real... En toda la Isla, a cada rato, está ocurriendo el maltrato a caballos ”, sostuvo.

Fuente: http://www.primerahora.com/noticia/otras_panorama/noticias/preocupante_el_maltrato_a_equinos/251910
Fecha: 25.11.08

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