lunes, 24 de noviembre de 2008

Un centro para recuperar a los ‘irrecuperables’

Los buitres leonados acogidos en el centro nunca volverán a volar por disparos de cazadores. - Centro Cañada real

Nico volaba por los cielos de Ávila cuando el disparo de un cazador le alcanzó un ala. Se desplomó desde las alturas, dolorido y desorientado. Nico, un buitre leonado de 37 años, nunca más podrá volar. Es lo que los expertos llaman un "irrecuperable". Aunque tuvo suerte; alguien lo recogió y fue a parar al Centro de Naturaleza Cañada Real , en Madrid, que acoge a animales como él, condenados a morir si permanecen en estado salvaje.

"Es como si te quitan el bíceps", explica Pepe España, biólogo conservador del centro. "Ya no puedes mover el brazo o, en su caso, el ala". El buitre leonado mutilado vive allí ahora junto a dos compañeros más, que están en su misma situación. "La mayoría de los animales llegan heridos por atropellos, disparos furtivos, golpes contra los tendidos eléctricos o molinos de viento", añade.

La Cañada es un centro de primeros auxilios. Allí curan las heridas y ofrecen cobijo y cuidados a los animales. "Suelen llegar al centro a través de particulares o del SEPRONA (Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil)", explica el director del complejo, Emilio Sánchez. Luego, la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid decide su destino.

Cambio de objetivos

Los animales son repartidos entre las más de tres decenas de centros de grupos conservacionistas que, junto a Cañada Real, están agrupados en la Asociación Ibérica de Zoos y Acuarios (AIZA). En este centro viven unos 300 animales de unas 38 especies -todos fauna ibérica-, repartidos en unas 15 hectáreas de bosque de robles y encinas. "Aquí todos los animales tienen nombre propio", comenta Sánchez con orgullo.

El centro, que se financia con el dinero de las entradas de los visitantes y una subvención de la Comunidad de Madrid, nació en la década de los 80 con un espíritu diferente al actual. Se abrió con el objetivo de reintroducir ejemplares de cabra hispánica en la Sierra de Guadarrama, extinguida
desde hacía décadas.

Las cabras, traídas de la Sierra de Gredos, hacían una parada en las instalaciones para aclimatarse a su nuevo hogar. Cuando la cabra montesa se reintrodujo en la sierra madrileña, el centro se convirtió en un lugar dedicada a la educación medioambiental. Ahora, recibe a unos 52.000 escolares cada año.

Huérfanos y magullados

Con el vuelo cortado

A este águila culebrera le falta un dedo de la pata y un trozo de ala. Chocó contra un tendido eléctrico y se electrocutó. Las rapaces abundan en Cañada Real. Hay un aguilucho cenizo, el único de su familia que sobrevivió a una matanza, y cernícalos confiscados a particulares por la Guardia Civil.

Cazadores y furtivos

Los huérfanos abundan en el refugio. Lo son la mayoría de los jabalíes que viven allí. Sus madres fueron abatidas por los disparos de cazadores. El caso de la cabra montés Berto es de los más crueles. Su cornamenta era objeto de deseo de los furtivos. Por ella, en el mercado negro pagarían 25.000 euros. Una noche apareció decapitado

La historia de Duna

Una familia de Salamanca encontró a la zorra común del centro, Duna, sola en el bosque cuando era un cachorrita y decidió criarla en casa. "Cuando se dieron cuenta de que tener un zorro no era como tener un perro la trajeron al refugio. Los zorros emanan fuertes olores con los que marcan su territorio", señala Emilio Sánchez.

La estrella aulladora

"Si aúllas, ellos aullarán contigo", comenta Pepe España. Unos segundos más tarde, los lobos toman la nota y continúan la serenata. Los cinco integrantes de la manada han nacido en cautividad. Son descendientes de los que donó el naturalista Félix Rodríguez de la Fuente hace ya cuatro décadas.

Fuente: http://www.publico.es/ciencias/177024/centro/recuperar/irrecuperables
Fecha: 23.11.08

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