lunes, 1 de diciembre de 2008

28 años alimentando animales abandonados

Luis Bahamonde León lleva veintiocho años alimentando a animales abandonados en Pontevedra. Recorre todos los días más de ocho kilómetros en una bicicleta eléctrica dando de comer a distintos grupos de felinos sin dueño. Estima que en la ciudad del Lérez puede haber del orden de 200 ejemplares sueltos.

"Aínda que chova ou neve, dende 1980 levo dándolles de comer todos os días ós gatos e cans abandonados de Pontevedra", asegura Luis Bahamonde León. "Nunca estiven enfermo", agrega este guardiacivil retirado en 1970 cuando prestaba servicio en el cuartel de Camariñas, que nació en Arzúa en 1928, y que vive en Pontevedra desde 1975, fecha en la que compró con su mujer una casa en las afueras de la ciudad del Lérez, en la que su hermano ocupa el piso superior.

Fue precisamente su hermano, taxista de profesión, que sigue en activo, el que le implicó en los cuidados a la fauna doméstica callejera. "Daquela había moito animal abandonado", recuerda, sobre todo perros. Hoy, con la perrera municipal, el problema de los canes sueltos ha desaparecido.

Según Bahamonde, la capital pontevedresa tan sólo tiene en estos momentos un perro sin dueño, que alimenta él. Otros cuatro los tiene en semitutela en su casa del rural a la que acuden a comer rigurosamente todos los días a media tarde. En su domicilio mantiene también a una decena de gatos.

En Pontevedra, subraya,el problema son precisamente los felinos. En la actualidad hay unos 200 abandonados, de cuya alimentación se ocupan él, su hermano "e dúas mulleres: Luisa e Carmen".

Se dividen los territorios. El taxista lleva las áreas más alejadas del centro: los barrios de Monte Porreiro y el entorno del colegio Príncipe Felipe. Las dos mujeres, los alrededores del campo de fútbol de Pasarón y de la Calle César Boente y él el resto.

Antes iba en vespino a distribuir los alimentos. Ahora surca silencioso las calles en una bicicleta eléctrica. "Non necesita seguro. O da moto resultábame moi caro", manifiesta.

Tres euros al día

Recorre todos los días del orden de 8 kilómetros y gasta cada jornada en la plaza de abastos "tres euros en pescozos a caparazóns de polos", que después cuece en su casa antes de la distribución entre los ejemplares sueltos. El Restaurante Digna le complementa la dieta a primera hora de la tarde con las sobras. Son "casi trinta" los felinos beneficiados. Luis Bahamonde suma al desembolso para los gatos un kilogramo de trigo diario para las palomas. En el caso de su hermano, cuenta que la inversión se eleva a 6 euros al día.

Bahamonde no soporta el sufrimiento en los animales y recuerda cuando la legislación local prohibía alimentar a los perros y gatos abandonados. Tuvo constantes enfrentamientos por este motivo con la entonces edil Nieves Cuéllar. "Era unha loba", espeta este también ex practicante del Ejército, que fue llamado antaño en numerosas ocasiones por la Guardia Civil de Tráfico para "eutanasiar" a animales atropellados.

Inyección letal

Eran otros tiempos, y manejaba sin muchos problemas la inyección letal. El caso más espectacular sucedió en una ocasión cuando a las cuatro de la madrugada (los veterinarios no cogían el teléfono) los agentes se presentaron en su domicilio para trasladarlo a dar muerte a un buey atropellado en la localidad próxima de Barro. "Batía cos cornos na estrada, reventado, o pobriño. Anestesieino e despois eutanasieino".

Con Nieves Cuéllar, la voz de descontento de Bahamonde llegó a Madrid por la prohibición que hacía a los ciudadanos de alimentar a los animales abandonados. Las sociedades protectoras de la capital escucharon su queja y tildaron de "demencial" el bando del ayuntamiento, recuerda orgulloso aquella batalla ganada. Ahora, con la concejala socialista Celia Alonso no tiene problemas para alimentar a los gatos abandonados. "Bótelle por onde lle dea a gana", remarca que le dice la representante de la Corporación municipal.

Pero Luis Bahamonde reprocha aun así al gobierno bipartito municipal varios comportamientos con los que no está de acuerdo. Por un lado, critica los métodos que utiliza para espantar a los estorninos y, por otro, que "incumpra a lei de 1993" que recoge que todos los ayuntamientos deben tener un refugio para gatos. "Sitios como Vigo, Santiago ou Lugo xa o teñen. Pontevedra ten que facer un ao lado da canceira", reivindica.

"Non os podo deixar sós"

Mientras esto no sucede, Luis ahí sigue, en la brecha día a día, sin ser capaz de abandonar a su suerte a los gatos con los que comparte casa en las afueras de la ciudad, pese a que su mujer, también "amante" de los animales optó por trasladarse al centro de la urbe a un piso de una hija dotado de todas las comodidades actuales, que en la residencia del rural están más limitadas. ¿No se va Luis Bahamonde León también? "Eu tamén iría para o piso, pero non podo deixar os gatiños sós".

Fuente: http://www.elcorreogallego.es/index.php?idNoticia=369862&idMenu=5
Fecha: 28.11.08

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