sábado, 20 de diciembre de 2008

Los animales encuentran refugio en Tarqui

De vez en cuando los Medios nos abren una ventana a mundos que desconocíamos, como este caso. Es otro ejemplo de gente de buen corazón, anónimas casi siempre, que dedican su vida a ayudar a los animales.


Tarqui, Ecuador.- Don Alberto abre la puerta metálica y un mundo diferente provoca un repentino impacto visual.

Tres gatos grandes, de pelambre atigrada, saltan desde sus sitios de ocio, bajo la relumbrante mañana, y se dirigen maullando y haciendo piruetas al encuentro de don Alberto, flanqueados por gallinas y patos; parece que se hubieran constituido en la comisión de bienvenida a quienes visitan el pequeño refugio, mientras otros animales se ponen a la expectativa.

Pasando por saludar al monito Martín, que está pocos días en el refugio, a los cuzumbos, palomas y un joven venado, el protector de especies animales abre la puerta de un amplio espacio verde y desde un rincón cobijado por la sombra, en la esquina de un estanque, se escuchan los graznidos de Eladio, que empieza a moverse acompasadamente, como un péndulo invertido, hasta salir al brillo intenso de la luz solar, que a esa hora de la mañana empieza a calentar con intensidad.

Acunado en los brazos de su protector, Eladio, un robusto pingüino de plumaje grisáceo y reluciente, recorre con su pico el cuello humano, emitiendo sus graznidos "que son de alegría", según don Alberto.

"Si me quitan este animal sería como si me quitaran a alguno de mis hijos y acabaran con parte de mi vida", expresa el protector, con su rostro ensombrecido por un repentino temor.

Recientemente ha escuchado rumores de que se trataría de retirar a algunos de los animales del refugio que mantiene hace cerca de 8 años.

Recuperado al instante por el cosquillear del travieso pingüino, Alberto lo coloca en el césped, cerca del estanque grande donde Eladio chapucea en los momentos de mayor calor, sin tragarse a las tilapias que de cuando en cuando acarician sus patas. El ave prefiere peces pequeños, entre 12 y 15 al día, comprados en el mercado.

Eladio llegó muy flaco

Eladio fue traído hace 6 meses por un ciudadano colombiano que lo mantenía en Paute. Llegó muy flaco, al parecer en el umbral de la muerte, pero la buena alimentación y el cariño demostrado por Alberto lo mantienen ahora fuerte. Luego de su trajinar diario por el corral, a las 17h00 Eladio se mete a su "alcoba", una especie de invernadero, donde duerme acompañado por las tortugas.

El pingüino se queda en su casa, graznando un poco más, y en el trayecto guiado por la comitiva de gatos, a la que más tarde se une Fátima, una venada que vive 4 años en el refugio, se va descubriendo a otras especies de residentes.

Allí están 2 curiquingues, un halcón peregrino, un gavilán de pecho rojo, 2 guatuzas, 3 cuzumbos, 3 pavorreales, 2 pavas de monte, 1 tucán, 2 tortugas, 3 monos, 3 avestruces, 2 tortugas, una tigrillo y en un amplio prado, 20 venados; a ellos se unen varios conejos, las gallinas, palomas, patos centenares de pájaros que llegan de muchas partes, y los 3 gatos.

Muy pocos lo harían

Alberto Vele Aguilar, de 48 años de edad, inició su quijotesco proyecto hace 8 años. El ver a un monito encadenado en el patio de una casa, por el sector del estadio Alejandro Serrano Aguilar, fue el detonante de su sensibilidad. Hoy mantiene el Refugio de Animales Yurag Allipa, en el sector de Tañiloma de la parroquia Tarqui, en la vía Turi-Gullanzhapa Tarqui.

Los albergues están instalados en una hectárea y media de espacio, mientras prepara otro terreno de una hectárea para ampliar el proyecto.

En el cuidado de la fauna le ayudan su esposa Sonia Criollo (33) y Celia Huarango (65), una campesina de Turi que igualmente da la vida por los animales. Los lunes acude a la Feria Libre a comprar la fruta que no se ha podido vender, al igual que otros productos; ya es muy conocido en el lugar y los vendedores le ayudan en lo que pueden.

Recibe apoyo técnico del CREA, la Universidad Católica de Cuenca y de pasantes europeos que generalmente llegan desde enero.

Un 10% de los gastos los cubre con su Eco-Restaurante "La Gran Llanura" que es visitado por familias, generalmente los domingos, previa cita con su propietario.
Los alimentos son producidos en la misma reserva animal: hortalizas, granos, gallinas cuyes, lo que hace falta lo consigue de las familias vecinas.

Alberto Vele solicita el apoyo municipal para sacar los permisos de funcionamiento con la debida oportunidad. Si alguien quiere llevar algún animal desamparado puede hacerlo, con la condición de ir a visitarlo en forma frecuente.

Quienes se interesen por visitar el refugio pueden marcar los teléfonos 2874241 y 085652133. (MCM)

Fuente: http://www.elmercurio.com.ec/web/titulares.php?seccion=fzuyEtT&codigo=jAaRCcTOm3&nuevo_mes=12&nuevo_ano=2008&dias=18¬icias=2008-12-18
Fecha: 18.12.08

No hay comentarios: