martes, 4 de marzo de 2008

La república de los Gatos

Andrés Mourenza nos deleita hoy con esta bella crónica sobre los gatos de Estambul que publica El Periódico.


La república de los gatos
4/3/2008 CRÓNICA DESDE ESTAMBUL // ANDRÉS MOURENZA

Durante los días en que el temporal de nieve se cebó en Estambul, un espeso manto de blanco silencio cubrió la ciudad del Bósforo. A través de los cristales helados de la ventana solo se oía el rugir del viento y, muy de vez en cuando, los gritos de un osado vendedor de salep (bebida caliente a base de leche y harina de orquídea) que se atrevía a desafiar la tormenta para pregonar su mercancía. ¿Y los gatos? ¿Dónde estaban los gatos que con sus maullidos quejumbrosos, sus agrias disputas y sus gritos en celo llenan la noche estambulí? Los gatos habían desaparecido bajo el temporal.

Turquía es pródiga en variedades de gatos e incluso tiene sus propias denominaciones de origen. De aquí provienen los Angora (Ankara), de largo pelaje blanco, y los extraños gatos de Van (en el este), que poseen un ojo de cada color y gustan de nadar en el lago del mismo nombre. Los gatos de Van no pueden ser, por ley, llevados fuera de Turquía, y solo cruzan la frontera en forma de lujoso regalo a reyes y jefes de Estado.

Pero si hay un lugar donde los gatos son amos y dueños de las calles, ese es Estambul. Son, como la ciudad misma, gatos mestizos, cruzados, sin ningún pedigrí, a veces sucios y siempre revoltosos. Pero son tratados con especial mimo por los estambulís, que los alimentan con lo que tienen a mano. Así, los gatos de Tarlabasi son pobres y flacos como sus habitantes y, en cambio, los de Cihangir se extienden gordos y lustrosos sobre el capó de los coches. La señora Aral, cada día, deposita frente a su casa una buena porción de pienso para gatos o incluso platos enteros de anchoas frescas. Cuando el frío obliga a los estambulís a encerrarse en casa, la anciana coloca unas mantas junto a su puerta para que se cobijen. En las puertas traseras de los restaurantes, los animales esperan siempre su ración y algunos turcos afirman, como casi todo entre bromas y veras, que si en los alrededores de una fonda no se ven gatos es que se sirve carne de felino.

El amor de los turcos por los animales callejeros siempre llamó la atención a los viajeros europeos y, cuando el general prusiano Helmut von Moltke llegó a Estambul en 1837, escribió sorprendido a un colega suyo: "Los turcos muestran caridad incluso hacia los animales. En el barrio de Üsküdar hay hasta un hospital para gatos". Las crónicas relatan que en 1910, cuando el Gobierno de turno decidió deshacerse de 40.000 perros enviándolos a una isla desierta del Mar de Mármara (nadie tenía estómago suficiente para sacrificarlos), los habitantes de Estambul montaron en cólera. "Los estambulís valoramos mucho a los animales que viven en las calles porque durante siglos hemos compartido esta ciudad cosmopolita", explica Elif Soyer, directora del programa Perros y gatos en las ondas.

Poco a poco, al derretirse la nieve, los gatos comenzaron a dejarse ver. Salían de debajo de los coches cubiertos de nieve que se habían convertido en improvisados iglús o de los portales en los que filantrópicos humanos les habían permitido a refugiarse. Poco a poco, volvieron a imponer su orden en las calles de Estambul. Retomaron el poder en la república de los gatos.

http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=488735&idseccio_PK=1007&h

Denunciado por no alimentar y maltratar a sus caballos en la provincia de Cádiz

Una vecina alertó a la Policía Local de Getares de los hechos.
Uno de los caballos se encontraba enfermo y extremadamente delgado.

La Policía Local ha denunciado a A. M. T. por no mantener a sus animales en condiciones higiénico-sanitarias, por no asistirlos, no alimentarlos y no registrarlos debidamente. Los agentes encontraron la pasada semana a uno de sus caballos en muy malas condiciones.

Fue la llamada de una ciudadana la que comisionó a una patrulla del Cuerpo Local, que se trasladó hasta la barriada de Getares para comprobar el estado casi moribundo de un caballo, que se encontraba tumbado en el suelo en un estado deplorable. El equino presentaba una delgadez extrema, cortes en las orejas e infección en el bajo vientre.

Ha sido denunciado por incumplir La Ley de Protección de Animales

El preocupante estado del animal propició que inmediatamente comenzaran a realizarse determinadas gestiones cuyo primer paso fue ponerse en contacto con una veterinaria. Así, ésta determinó que el animal padecía una infección en el muslo derecho y acusaba una debilidad importante a juzgar por el estado de la carne y el absceso que mostraba en la piel. Gracias a la intervención de esta profesional, cuatro horas después el caballo consiguió ponerse en pie.

Una vez restablecido el caballo, se comprobó cómo en la parcela donde estaban otras dos hembras y un macho no existía abrevadero ni comedero, al tiempo que ninguno de los ejemplares se encontraban registrados debidamente.

La Policía localizó al propietario de la pequeña manada, a quien le fueron notificados todos los aspectos que se incumplían de la Ley 11/2003 de Protección de Animales que se incumplían, imponiéndole el correspondiente boleto de denuncia.

Fuente: www.20minutos.es
Fecha: 04.03.08
http://www.20minutos.es/noticia/357099/0/algeciras/maltrato/animales/

Encuentran 67 caballos abandonados y desnutridos en un centro ecuestre

Uno de los animales ya estaba muerto. Otro ni siquiera era capaz de incorporarse.

La Guardia Civil ha encontrado en Peñaranda de Duero (Burgos) 67 caballos, uno de ellos muerto, en aparente estado de abandono y desnutrición en un centro ecuestre, según ha informado hoy la Subdelegación del Gobierno.

Dentro del programa de inspecciones que realiza el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Comandancia de Burgos de la Guardia Civil, ayer se encontraron en un cercado a la intemperie de Peñaranda de Duero 67 caballos con síntomas de desnutrición, sin comida, y con un aspecto externo de extrema delgadez.

Denuncian a otro centro ecuestre por alojar a 55 caballos sin licencia de actividad

Uno de los potros ya se encontraba muerto y otro era incapaz de incorporarse por sí mismo.
Según la Guardia Civil, detrás de este supuesto abandono se encuentran, al parecer, una serie de impagos reclamados por proveedores y trabajadores al titular del establecimiento, lo que ha motivado el seguimiento de una causa en el Juzgado de Aranda de Duero (Burgos).

La patrulla del Seprona de Burgos ha denunciado también a otra instalación equina en el término municipal de Burgos, por alojar a 55 caballos sin licencia de actividad ni de apertura, y sin cualquier otra acreditación registral que ampare la situación de estos animales.

Fuente: www.20minutos.es
Fecha: 29.02.08
http://www.20minutos.es/noticia/356298/0/caballos/abandonados/burgos/