domingo, 23 de marzo de 2008

La arremetida anglosajona contra el 'foie' no tiene eco en Catalunya

Los restauradores dicen que la cultura y la tradición son barreras contra el fenómeno
El príncipe Carlos y algunos estados y aerolíneas de EEUU han vetado el manjar


La etapa probablemente más desagradable del proceso de producción industrial del foie tiene lugar cuando llega el momento de introducir varias veces al día un tubo metálico de 20 o 30 centímetros por la garganta de la oca. El alimento que se desliza por el tubo hace que el hígado almacene grasas, en vez de eliminarlas, y consigue que en poco más de una semana pase de 100 a 600 gramos, mientras que el animal suele ganar unos dos kilos de peso. Las organizaciones de defensa de los animales describen el proceso como una auténtica tortura, y afirman que sería como obligar a comer a un ser humano 12,5 kilos de espaguetis por jornada.

Esta, la parte más gráfica de la tortura, fue la que llevó hace poco al príncipe Carlos a vetar el tradicional manjar en las cocinas de todas sus residencias, y a sopesar la posibilidad de retirar el título de proveedora de la Casa Real a una de sus tiendas favoritas. Por vender foie. La decisión del heredero supuso una notable victoria para las defensoras de los animales, que durante años han criticado tanto a los productores como a los legisladores --el Reino Unido prohíbe la producción, pero no la importación, y las leyes europeas son laxas y ambiguas--, y la primera de dos polémicas noticias sobre el mismo tema. La otra, en febrero, fue la decisión de los dueños del Midsummer House, uno de los restaurantes más apreciados del país, de retirar el producto de su carta; dos ataques con violencia de los militantes del Animal Liberation Front, organización considerada terrorista en EEUU, bastaron para persuadirlos.

El hecho de que los restaurantes británicos empiecen a ceder a las presiones no preocupa demasiado, de momento, a los restauradores locales. "Me parece una actitud anglosajona, muy de otra cultura de la comida, y no creo que llegue aquí", explica el francés Vincent Libilbehety, dueño del restaurante Ánima de Barcelona. "Es muy difícil que suceda algo así en países como Francia y España --añade Daniel García, propietario del restaurante la Lluna--, donde existe una cultura del foie, donde es una tradición gastronómica. Realmente no creo que llegue aquí, sería muy extraño, pero, si sucede, empezaremos con eso y terminaremos comiendo solo lechuga".

PROHIBIDO ALIMENTAR A LA FUERZA

Aun así, los restauradores admiten que miran el fenómeno de reojo. En menos de dos meses han sido noticia no solamente el príncipe Carlos y el Midsummer House: el Gobierno de Maryland (EEUU) también saltó a los despachos de prensa por su intención de prohibir el foie en los restaurantes del estado. De hecho, la presión de los grupos ecologistas y defensores de los animales ha sido especialmente eficaz en suelo norteamericano, donde los casos de prohibición se han multiplicado con los años. Cuatro aerolíneas (United, Delta, Air Canada y American Airlines) han decidido sacarlo de sus cartas, el Ayuntamiento de Chicago aprobó en el 2006 una ley para vetarlo en los restaurantes y el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, ha prohibido la producción y venta del foie obtenido de aves alimentadas forzadamente a partir del 2012.

"Yo creo que España tarde o temprano terminará por tomar conciencia --dice Carmen Méndez, presidenta de la Asociación de Defensa de los Derechos del Animal (ADDA)--. Si el Reino Unido y Estados Unidos encabezan este movimiento es porque son países que tienen una tradición, que hace mucho lideran el tema del bienestar de los animales, y que logran que cada vez sea más visible. Pero será un proceso lento. Estamos a la cola de la UE en todo, incluso esto, y aún hay muchos que no están dispuestos a dejar de consumir".

SOLUCIÓN ARTESANAL

En términos generales, los restauradores no están ni a favor de maltratar a las aves ni a favor de prohibir el manjar. "Desde luego, habría que vigilar que no fuera tan salvaje, pero de ahí a que no podamos comer foie... me parece ridículo", dice García. Andrés Cobo, dueño del restaurante Silenus, considera que lo más que se puede hacer de momento es evitar los intermediarios y comprar aves de granja de proveedores fiables. El problema es que el 90% del foie que circula por el mundo proviene de la cría intensiva, y el que se produce artesanalmente... es muy caro. "La solución es esa, producción artesanal", suscribe Libilbehety. Pero luego admite que no es tan sencillo.

Fuente: www.elperiodico.es
Fecha: 23.03.08
http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=493976&idseccio_PK=1021

Si quieres saber cómo se produce el foie-gras, visita:
http://www.altarriba.org/2/verguenza/foie-gras.htm