domingo, 8 de junio de 2008

Vida de Gatos


Por Raúl de la Horra

Mesmer, uno de mis gatos cuya mirada evoca la vastedad de los océanos, se ha enamorado. No me pregunten cómo, pero a principios de mayo apareció en casa con una gata rubia y de expresión vivaz que enseguida se adueñó del sofá y hasta de mi cama, sin que yo alcance a comprender los misterios por los cuales se producen estos fenómenos.

Lo cierto es que durante un mes entero, la gatita nos visitó con frecuencia, quedándose varias noches. Imposible saber de qué vecindario venía, pero manifestaba modales refinados y despedía un delicado olor a vainilla que, combinado con su expresión tierna y salvaje, terminó, he de confesarlo, por conquistarme a mí también.

¡Qué placer verlos juntos lamiéndose en el sofá mientras yo colocaba en el tocadiscos la música que Morricone compuso para la película “La Misión”, y que parecía gustarles particularmente. Luego, ambos se acurrucaban encima de mis piernas como si nos conociésemos de toda la vida y empezaban a ronronear. Y aunque suene cursi, reconozco que éstas fueron vivencias de una intensidad y de una rareza que jamás había experimentado.

El problema es que desde hace una semana la gatita desapareció del mapa. Y Mesmer, que me aguardaba siempre en la acera y me seguía como un perro cuando yo llegaba del trabajo, se queda ahora afuera y no hay poder humano que lo haga entrar. ¿Cómo explicarle que a lo mejor Celinha –fue el nombre que le puse a la minina– está aún buscando su camino y que tal vez un día vuelva con un regalo entre las fauces?

Mesmer siempre fue un gato comunicativo; pero ahora tiene una expresión que recuerda la congoja de los humanos. Lo más sobrecogedor es que cuando pongo la música de Morricone, sus ojos se humedecen y brillan como si añorara el encuentro definitivo con la mar.

Fecha: 07.06.08
http://www.elperiodico.com.gt/es/20080607/lacolumna/57067/

Gatos y supersticiones

Por Dra. Isabel Iglesias

Los gatos han estado ligados por siglos a las más arraigadas supersticiones. Según las creencias pueden presagiar la fortuna, el estado del tiempo y asegurar un buen viaje a los marineros.

Existen innumerables historias y leyendas acerca de los gatos que traen mala o buena suerte. Las supersticiones que involucran a los gatos negros son de las más conocidas en todo el mundo. Sin embargo lo curioso es que la buena o mala suerte depende del sitio donde vivas. Cada país tiene sus propias costumbres acerca de los felinos, pero casi siempre se los relaciona con cuestiones supernaturales o brujerías.

En el antiguo Egipto todos los gatos eran venerados, incluso los negros. Estaban protegidos por ley contra cualquier tipo de daño y matar a uno de ellos era considerado un crimen capital. Eran tenidos en tan alta estima que la muerte de una mascota hacía que la familia entera estuviera de luto, y tanto los dueños ricos como pobres los hacían embalsamar de manera exquisita, envolviéndolos en fino lino y colocándolos en criptas de materiales nobles como bronce o madera, que era muy escasa y valiosa en el desierto. Los romanos también consideraron sagrado al gato y lo introdujeron en Europa.

El miedo hacia los gatos, especialmente los negros, comenzó en Europa en la Edad media. Su característica independencia, determinación y aspecto sigiloso, unidos a una sobrepoblación de estos animales en los pueblos, hicieron que cayeran de su posición de honor. Muchos gatos callejeros eran alimentados por ancianas pobres y solitarias. Cuando se inició la locura de la caza de brujas, muchas de estas mujeres sin hogar fueron acusadas de practicar la magia negra, y sus compañeros los gatos cayeron en desgracia junto con ellas. Incluso circuló la creencia de que los gatos negros eran la encarnación de las brujas durante la noche, que de día se convertían en mujeres. En Francia miles de gatos eran quemados cada mes, hasta que Luis XIII, en 1630, detuvo esta bochornosa práctica. Antiguamente era considerado peligroso dejar que un gato anduviera cerca de un bebé, pues se decía que podía robarle el aliento y matarlo durante la noche.

Sin embargo, los gatos negros no están asociados solo a la mala fortuna: en Inglaterra se dice que cruzarse con un gato negro trae buena suerte; también que cada gato negro tiene un pelo perfectamente blanco y que quien sea capaz de arrancarlo sin que el gato lo arañe, tendrá un amuleto que le dará buena suerte en el amor y grandes fortunas. En la costa de Yorkshire las mujeres de los pescadores que tienen un gato negro en su casa pueden estar tranquilas porque sus maridos regresarán a salvo.

Un gato negro traerá buena suerte a una obra de teatro si aparece durante la primera función, pero si algún actor lo lastima, entonces ocurrirá todo lo contrario. También se afirma en Inglaterra que un gato negro como regalo de bodas o que se cruce delante de la novia a la salida de la Iglesia asegurará años de amor a la pareja.

No todos los presagios están relacionados con los gatos negros. En Normandía la vista de un gato color carey es sinónimo de muerte por accidente. En Italia se asegura que todo el que escucha estornudar a un gato tendrá buena fortuna. En Francia se cree que cruzar un arroyo cargando un gato es signo seguro de mala suerte.

En la región de Bohemia los gatos eran un símbolo de fertilidad, y por lo tanto uno de ellos enterrado bajo un campo aseguraba una buena cosecha. En Japón prefieren a sus gatos sin cola (los Bobtail) porque piensan que son menos capaces de embrujar a los humanos. Los marineros de ese país suelen llevar gatos tricolores a bordo para tener buen tiempo y suerte en la jornada. Un regalo habitual para los japoneses es una imagen de un gato levantando su pata izquierda, pues estos souvenir darán buena fortuna a quienes los posean.

En otras culturas también se cree que llevar un gato a bordo es de buena suerte. Si el gato del barco maúlla y se muestra inquieto quiere decir que tendrán un viaje difícil. Si, en cambio, está alegre y vivaz, tendrán siempre el viento a favor. Si un gato cae por la borda, es signo seguro de tormenta, por lo que ningún marinero osaría hacer algo así. Quizás los gatos en los barcos comenzaron a llevarse como una buena manera de controlar a las ratas y con el tiempo ganaron el estatus de amuletos de la suerte.

Una superstición de las zonas rurales de Norteamérica dice que un gato puede ayudar a una novia indecisa a definir si se casa o no. Ella debe arrancar tres pelos del animal, envolverlos en un papel y colocarlos debajo de la puerta de entrada. A la mañana siguiente abre el papel y si los pelos se acomodan en forma de Y, puede casarse, pero si toman la forma de una N, no deberá hacerlo. En este país es de mala suerte cruzarse con un gato negro de noche, pero, en cambio, es de buen presagio soñar con un gato blanco. Si alguien ve un gato con un solo ojo debe escupir sobre su pulgar, estamparlo en la palma de la mano y pedir un deseo que, con toda seguridad, se cumplirá. En caso de mudanza, es fundamentalentrar al gato a la casa nueva por la ventana y no por la puerta, así no escapará.

Los gatos también actúan, según las creencias, como pronosticadores del tiempo. En Indonesia y Malasia se cree que si alguien da un baño a su gato, esto traerá lluvia. También se pronostica lluvia si un gato se lava detrás de las orejas en Europa. Siguiendo con los pronósticos meteorológicos, si un gato corre como enloquecido, arañando cortinas y almohadones a su paso, es porque habrá mucho viento. Por otro lado, si se ve a un gato durmiendo con sus cuatro patas bajo el cuerpo, seguramente se avecina tiempo frío. Cuando un gato mira por la ventana quiere decir que va a llover, afirman en Inglaterra. Por último, si un gato se sienta de espaldas al fuego, se espera una tormenta de nieve.

En los Países bajos y Alemania no se permite que un gato esté presente durante las discusiones hogareñas, pues se asegura que son capaces de esparcir rumores acerca de la familia por todo el pueblo.

Ahora una recomendación: ya sea que creas o no en estas cosas, cuida mucho a tu gato, pues los ingleses dicen que si un gato se va de una casa, en ella siempre reinarán las enfermedades, mientras que para los irlandeses, matar a uno trae 17 años de mala suerte.

Fuente: http://www.amordemascota.com/article152.html

Perros iraquíes abandonados vuelan a EEUU para ser adoptados


NUEVA YORK (Reuters) - Alishia Leitheiser ha rescatado animales desde que era pequeña, por ello la madre de esta soldado estadounidense no se sorprendió al recoger a un perro abandonado el viernes en un aeropuerto local que su hija adoptó en Irak.

El cachorro negro de piernas y manchas blancas, llamado Iraquí por Leitheiser, era uno de los 24 perros que volaron desde Bagdad hasta el Aeropuerto Internacional de Newark en Nueva Jersey, traídos por la Sociedad Internacional para la Prevención de la Crueldad contra los Animales.

Los perros serán reunidos con los soldados estadounidenses que los adoptaron.

"Me sentí feliz de que ella tuviera a alguien allá para darle abrazos y besos cuando su madre no podía," dijo la madre de Leitheser, Melissa Moore, a periodistas en el aeropuerto, con Iraquí parado a su lado meneando la cola.

Las mascotas pueden jugar un rol invaluable para los soldados estadounidenses en Irak, ayudándoles a reducir el estrés y balancear su estado emocional, incluso si interactuar con animales abandonados es técnicamente una violación a las leyes del Ejército, dijo la sociedad.

Según datos del Ejército estadounidense divulgados en mayo, los casos de estrés pos traumático entre los soldados enviados a Irak y Afganistán aumentaron un 46,4 por ciento en 2007, lo que llevó a un total de 40.000 diagnósticos en cinco años.

"Al estar aquí, todos los soldados sienten estrés todos los días, pero cuando hay un poco de hogar cerca, eso hace que el día sea un poco mejor," dijo Leitheiser, una especialista del Ejército, de 20 años, en un comunicado.

"Iraquí ha sido esa pieza para mi," agregó.

La directora del proyecto, Terri Crisp, dijo que desde que comenzó la Operación Cachorros de Bagdad el año pasado, unos 100 soldados enviaron correos electrónicos a la organización para buscar ayuda y adoptar a perros y gatos que habían recogido en Irak y Afganistán.

Para calificar, los cachorros y gatitos deben haber sido encontrados con menos de cuatro meses de edad y no ser parte de una manada. Se les vacuna en Bagdad y luego se les examina en Estados Unidos.

Leitheiser e Iraquí se reunirán cuando la soldado termine su servicio en el verano boreal. Mientras tanto, Iraquí se mudará con la familia de Leitheiser y vivirá junto a un hámster que la joven rescató de un cubo de basura y un gato que sacó de una alcantarilla.

(Editado en español por Patricia Avila)

Fecha: 07.06.08
http://lta.reuters.com/article/topNews/idLTAN0730667220080607?sp=true

Una historia de amor a los animales

Emma Eva Luna, una mujer con fortaleza y con mucho amor a sus únicos compañeros: los animales.

Emma Eva Luna carga en su espalda con 70 años, sólo su figura encorvada y las líneas interminables que se dibujan en su rostro demuestra el paso del tiempo, pero no así su vitalidad y su ganas de seguir que reflejan a una mujer activa y fuerte.

La vida la llevó por varios lugares desde que decidió irse de su Coronel Arias natal siguiendo su trabajo que la llevó a conocer distintas ciudades del país, hasta que por él mismo llegó a Zárate contratada por un importante cabaret sólo por quince días, pero esto no resultó así, ya que al terminar su contrato con ese cabaret fue contratada por otro de la misma ciudad. Como la demanda de trabajo fue mucha decidió instalarse definitivamente en esta ciudad con sus cuatro hijos. Tuvo la posibilidad de comprarse un terreno y edificar una casa para sus hijos, así fue como compro el terreno en el que vive y que ella misma edificó y aún sigue edificando, pero esta vez para sus otros “hijos” los 37 perros, 13 gatos y 3 codorniz, a quienes los considera así y les dedica su vida.

“La devoción por los animales y la madre naturaleza la tuve siempre, yo fui criada en el campo”. La niñez en el campo, la juventud en la ciudad y la noche, le dieron una gran sabiduría a esta mujer que sólo cuenta con la primaria completa.

Recuerda con cariño aquellos años de vida nocturna que la llevaron a conocer no sólo distintos lugares, sino también artistas como Julio Sosa, Roberto Goyeneche, Edmundo Rivero y Amalita Vargas, entre otros con quienes le tocó trabajar en distintos lugares y de los que tiene distintas anécdotas que dibujan sonrisas en su rostro.

Pero lejos quedó la muchacha que vendía compañía. Hoy ama la soledad y la disfruta con sus “hijos”, sus animales. Por decisión propia se alejó de la compañía de las personas “prefiero alimentar a los animales antes que algún cristiano, ellos son leales y son compañeros” junto a ellos recibe la visita de sus hijos, nietos, bisnietos y algunos amigos.

Muchos de sus “hijos” fueron abandonados en la puerta de su casa en grave estado y fue ella quien los curó, los salvó de la muerte y los adoptó, otros los levantó de la calle para curarlos y otros son regalos de amigos. Para poder mantener a sus animales trabaja en servicio doméstico en cuatro casas de familia, donde ya forma parte de las mismas.

Gran parte de su sueldo y jubilación lo invierte en la alimentación, cuidado e higiene de sus “hijos” y de su casa, “me da bronca caminar por el Centro y pisar mierda de perro, acá yo me encargo de la limpieza de mi cuadra. Lo que no tiene la gente es conciencia ciudadana, tirar basura a la calle es tirarse basura a uno mismo, porque es uno el que la habita, es nuestra gran casa y la tenemos que cuidar, si nadie tira basura en el living de su casa y si lo hace lo limpia inmediatamente, es eso lo que tienen que hacer cuando atraviesan la puerta de sus casas y se inserta en la sociedad, tienen que limpiar inmediatamente si ensucian, no esperar que otro lo haga”.

Un apoyo importante es el que recibe de sus vecinos, quienes la ayudan cuando pueden. “Estoy muy contenta con mis vecinos, son muy buenos”. Pero pese al apoyo de la mayoría sufrió cuatro atentados en los que le tiraron estricnina, un veneno fulminante que acabó con la vida de muchos de sus perros “Sólo tengo el consuelo que la gente que hace el mal, no termina bien. Yo no molesto a nadie y mis perros menos, ellos saben cuando una persona tiene mala onda y responden de la misma forma, todo vuelve. Por eso, la gente cuando abandona un animal debe pensar en su familia, en sus hijos, en sus nietos, en sus seres queridos ellos pueden pagar por su acción, porque todo vuelve”.

Paradójicamente ella que gran parte de su vida tuvo un futuro incierto, hoy se encarga de encausar la vida de los animales que encuentra en la calle: “Ya no tengo lugar en mi casa, pero eso no me impide curarlos, yo misma los curo con remedios caseros, sólo los llevo al veterinario para cástralos y después los ubico en alguna casa, no puedo pasar por delante de ellos y no ayudarlos sólo por el hecho de que no tengo lugar, sufro terriblemente cuando los veo deambular por las calles”.

Hoy su único proyecto es poder terminar la casa para darles más comodidad a sus animales a quienes ama y para quienes vive.

Fecha: 08.06.08
http://www.eldebate.com.ar/modules.php?name=News&file=article&sid=60897

El Gobierno Vasco prohibe tener animales en los pisos de alquiler

Propietarios de perros y gatos se consideran discriminados por la decisión del Gobierno vasco de prohibir animales en los pisos de alquiler del programa Bizigune

Se llamaba 'Gus' y era un bulldog francés de dos años y medio, un perro pequeño y sociable que apenas ladraba y que pasaba gran parte del día dormido en un rincón. Sin embargo, los empleados de Bizigune, el programa del Gobierno vasco que capta pisos vacíos de particulares y los ofrece en alquiler a bajo precio, no le querían como inquilino «bajo ningún concepto». Así lo asegura la dueña del ejemplar, Begoña Casillas. A causa de 'Gus', la joven getxotarra tuvo que renunciar al piso que le ofrecieron el mes pasado en Erandio y se resignó a probar fortuna en futuros sorteos de viviendas de protección oficial (VPO), unos inmuebles que Etxebide adjudica en propiedad.

Begoña escribió una carta a El CORREO para quejarse de la prohibición que, a su modo de ver, es discriminatoria con los ciudadanos que tienen mascotas. «Comprendo que haya gente que piense que un animal puede dejar un piso en peores condiciones. Yo no estoy de acuerdo, pero, aún así, para eso se pide una fianza a quien lo alquila», argumenta. El destino quiso que el mismo día que su escrito fue publicada, el pasado 11 de mayo, el pobre 'Gus' muriera de una enfermedad repentina. «De todas formas, ahora no voy a aceptar el alquiler porque se ha muerto mi perro», insiste Begoña. «Sigo convencida de que ellos no tienen razón. Por lo visto, si uno tiene un animal de compañía no puede independizarse con la ayuda de la Administración».

Lo cierto es que los contratos de arrendamiento de Bizigune, entidad que depende del Departamento de Vivienda, prohíben las mascotas de manera explícita y estricta. No es ninguna novedad. Los perros y gatos tampoco son bien recibidos en los pisos de alquiler que gestiona otro organismo público del País Vasco, Alokabide, cuyos inmuebles no pertenecen a particulares, como los anteriores, sino a la propia Administración vasca. Esa diferencia explica que Alokabide sólo rechace los animales cuando causan desperfectos o molestan a la comunidad. En cambio, Bizigune es más intransigente porque los pisos no son suyos y porque, además de subvencionar la renta del inquilino, también tiene la obligación de devolver el inmueble como lo recibió del dueño.

«Las mascotas pueden causar desperfectos y el seguro que ha suscrito el Gobierno vasco no los cubre», se justifica el director de Bizigune, Roberto Cacho. «No estamos hablando de un canario. Algunos animales causan problemas de convivencia en el vecindario, una circunstancia que puede disuadir a los propietarios que piensan sacar sus pisos al mercado». Cacho cree que el Gobierno vasco no habría movilizado casi 4.000 viviendas vacías hasta ahora si no hubiera sido meridianamente claro en este asunto. «Son pocos los inquilinos que vienen con una mascota. Y a la hora de la verdad, actuamos con flexibilidad. Cuando una persona nos pregunta qué puede hacer con su gato o su perro, consultamos al propietario para buscar una solución».

No obstante, la cláusula que prohíbe las mascotas nunca desaparece del contrato de arrendamiento por si acaso. De hecho, Ana Rubio, que reside en un piso alquilado por Bizigune en Sopuerta, se lamenta de que este organismo no hiciera en octubre pasado una excepción con 'Pluma' y 'Nano', los dos gatos que había cuidado casi desde que nacieron y que se habían ganado el afecto de uno de sus hijos. No sirvió de nada que un veterinario les hubiera extirpado las uñas para que no rayaran el parqué. Ni poco bastó que el macho, 'Nano', hubiera sido castrado sin miramientos, una operación que se realiza para prevenir las épocas de celo de los gatos y evitar así que se vuelvan irascibles cuando viven encerrados en un piso y marquen el territorio con sus orines.

«Los echo de menos»

Después de haber adoptado tan drásticas precauciones, Ana se pregunta qué problema irresoluble pueden causar sus dos mascotas en la vecindad. «Casi no han salido nunca a la calle -relata-. No me quedó más remedio que desprenderme de ellas para mudarme al piso de Sopuerta». Por fortuna, Ana pudo confiárselas a una persona de su entorno, pero el mes pasado leyó la queja sobre 'Gus', el pequeño 'bulldog' vetado en Erandio, y también se animó a protestar en EL CORREO. «Cada día que pasa echo de menos a mis gatos», comenta con tristeza.

De todos modos, la controversia no concluyó con las tribulaciones de 'Pluma' y 'Nano', sino que se transformó en un debate jurídico cuando otro lector, Francisco José María del Bello, que no tiene perros ni gatos pero es procurador de los tribunales, rompió una lanza a favor de las mascotas, siempre que no causen problemas en el portal. Del Bello responsabilizó al Gobierno vasco de haber impuesto una cláusula «arbitraria» en sus alquileres. Y apelando a su condición de jurista, escribió en tono admonitorio: «Si sabe lo que le conviene, no se le ocurrirá ni por asomo ejercitar una acción tan absurda como es la de un desahucio basado en la presencia de animales en la vivienda arrendada. Se arriesgaría a una desestimación y a una condena en costas».

Un magistrado consultado por este periódico, que ha ejercido durante varios años en juzgados de lo Civil del País Vasco, no se muestra tan categórico como el procurador, como es lógico; pero recuerda que los desahucios obedecen a «incumplimientos graves», como el impago de la renta. «Honestamente -confiesa-, ahora mismo no imagino a un juez resolviendo un contrato de arrendamiento porque el inquilino tenga un perro o un gato pacífico que no causa problemas a nadie».

Similar opinión sustenta el abogado José Miguel Alonso, letrado de la asociación Cámara Urbana de Vizcaya. A su modo de ver, el requisito establecido por Bizigune puede interpretarse como una «cláusula abusiva» si se examinan con detenimiento la Ley de Arrendamientos Urbanos, la Ley General para la Defensa del Consumidor, la Ley sobre Condiciones Generales de Contratación y el Código Civil.

A grandes rasgos, Alonso entiende que la prohibición podría considerarse nula porque no ha sido pactada de forma individual con el inquilino, sino que le ha sido impuesta. Por si fuera poco, continúa el abogado, un incumplimiento grave requiere mala fe y debe vulnerar el núcleo esencial del contrato, lo que no parece plausible si el dueño del animal paga la renta al cajero religiosamente.

Ajena a estas alegaciones jurídicas, Ana Rubio advierte de que, cuando Bizigune le ofreció el alquiler subvencionado en Sopuerta, le sugirió que «pueden controlarte para descubrir si escondes los gatos en la casa». El director de ese organismo puntualiza que a la Administración vasca no se le ha pasado por la cabeza vigilar a los inquilinos uno por uno para verificar si tienen mascotas y rescindirles los alquileres. Ahora bien, Roberto Cacho aclara que el Gobierno vasco reclamará siempre los desperfectos que pueda causar un animal.

Además, Bizigune se guarda una baza. Aunque una mascota no pueda ser motivo de desahucio, los contratos de arrendamiento de esa entidad incluyen otra cláusula que permite al Gobierno vasco retirar la subvención al alquiler, una medida que obligaría al inquilino a pagar una renta muy superior para seguir ocupando la vivienda. Posiblemente, al pobre 'Gus' no le hubiera gustado llegar a tal extremo por su culpa.

Fecha: 08.06.08
http://www.elcorreodigital.com/alava/20080608/pvasco-espana/mascotas-gracias-20080608.html