domingo, 14 de diciembre de 2008

La actividad humana extinguirá a la mitad los animales y plantas en cien años

Por Miguel González Corral. Ilustración: Ulises

MADRID.- Las islas Hawai se han mantenido vírgenes y libres de asentamientos humanos hasta un tiempo muy reciente. No fue hasta el siglo IV cuando los polinesios, procedentes de las islas Marquesas, navegaron rumbo al Norte, se encontraron con el archipiélago de la esquina superior del triángulo de Polinesia y se convirtieron en sus primeros pobladores.

Poco tiempo después ya habían acabado con cerca de la mitad de la biodiversidad de las islas. De las especies que sobrevivieron a la llegada del hombre, de nuevo la mitad desapareció después de que alcanzara Hawai la expedición del Capitán James Cook y las reclamara como propiedad de Gran Bretaña.

La alta tasa de pérdida de especies actual ha llevado a los científicos a afirmar que estamos viviendo la "sexta gran extinción". La velocidad de pérdida de especies es similar a la de las otras cinco anteriores que han ocurrido en la Historia de la Tierra, como la que acabó con los dinosaurios hace 65 millones de años. "El mecanismo que desencadenó la extinción de los dinosaurios fue un asteroide", cuenta, Miguel Delibes de Castro, profesor de Investigación de la Estación Biológica de Doñana del CSIC, "en la actualidad, el asteroide es nuestra especie, el ser humano".

La actual crisis de la biodiversidad tiene una tasa de extinciones de alrededor de 1.000 especies por cada millón de ellas y por año, según estiman los expertos. Es decir, si en la Tierra habitan 15 millones -dato desconocido para la Ciencia y perteneciente al campo de las especulaciones-, el planeta pierde 15.000 formas de vida cada año.

"Si el actual proceso de extinción en masa no se comienza a frenar y, finalmente, llega a su fin, la mitad de las especies de plantas y animales que habitan la Tierra desaparecerá o se encontrará al borde de la extinción antes de que acabe este siglo, según las estimaciones actuales", asegura Edward O. Wilson, profesor emérito de la Universidad de Harvard y padre del concepto de biodiversidad.

Para Delibes de Castro, el proceso es sencillo de explicar "y complicado de entender, debido a la escala temporal". A lo largo de la Historia de la Tierra ha habido más de 20 extinciones y cinco de ellas consideradas masivas. "La pérdida de especies actual tiene una tasa típica de extinción masiva mil veces más rápida que las extinciones llamadas de fondo", cuenta, "y las grandes desapariciones biológicas han ocurrido en escalas temporales de cientos de miles o de millones de años". "En 500.000 años habrá desaparecido más del 90% de las formas de vida, debido a la deforestación, la presión de las especies invasoras o a que calentamos el planeta debido a nuestras emisiones".

Edward O. Wilson aúna las causas de esta sexta extinción en la ya célebre palabra HIPPO (hipopótamo), las siglas en inglés de pérdida de hábitats, especies invasoras, contaminación, superpoblación y captura excesiva de especies salvajes. Todas ellas provocadas por la actividad humana.

El cambio climático es una consecuencia de dos de las siglas de Wilson: superpoblación y contaminación. Debido a la larga escala temporal de la que habla Delibes de Castro, es muy complicado atribuir una extinción concreta a una causa como el cambio climático, que es un proceso lento.

Sin embargo, una investigación publicada en 'Biodiversity and Ecology' documentaba la que se ha considerado como la primera extinción debida directamente al calentamiento global. Se trata del molusco 'Rachistia aldabrae', que habitaba el atolón de Aldabra, en el océano Índico, hasta 1997. Los científicos atribuyen su desaparición a la reducción de las lluvias debido al cambio climático.

"No hay muchos elementos para el optimismo", lamenta Delibes de Castro, "pero, aunque ahora es complicado reaccionar debido a la crisis, seguro que se puede frenar". Los mayores expertos en extinciones miden el impacto del hombre como una fórmula compuesta por la población humana, el avance de la tecnología y el consumo de recursos. "Los optimistas confían en la tecnología para reducir nuestro impacto, pero se está demostrando que empeora la situación; el consumo aumenta de forma imparable y sólo la población parece que se acerca a un tope", asevera el profesor de Investigación. "Si queremos frenar la pérdida de especies, hay que reducir alguno de estos tres factores", sentencia Delibes de Castro.

Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2008/12/12/ciencia/1229076701.html
Fecha: 13.12.08

Los elefantes, al igual que los humanos, rechazan hablar con desconocidos

Todo el mundo piensa que hablar con desconocidos es una mala idea. Científicos de la Universidad de California han comprobado que los elefantes, al igual que los humanos, coinciden en esta premisa, especialmente cuando se encuentran en un ambiente ajeno a su manada, según publicó hoy la Royal Society inglesa, y que recoge Europa Press.

Así, el grupo de investigadores, dirigido por Noa Pinter-Wollman, desplazó por diferentes zonas de Kenia a 150 elefantes africanos, todas ellas desconocidas para los animales. Además, identificaron a cada ejemplar con cremalleras de colores en sus colas, y números pintados sobre sus lomos, para poder monitorizarles durante un año, y analizar el modo en el que estos interactuaron.

Generalmente, estos animales son sociables, y así lo fueron en sus nuevos 'hogares', aunque siempre adhiriéndose a grupos que les resultaran familiares o cercanos, y alejándose de los recién llegados. "La socialización con desconocidos tiene algunos riesgos para estos animales ya que pueden convertirse en agresivos o incluso contraer enfermedades", señala el estudio.

En este sentido, los científicos observaron que los paquidermos se relacionan para adecuarse a su nuevo hábitat, pero tienen menos contacto con aquellos residentes que han habitado en ese lugar durante un largo periodo de tiempo. Sin embargo, pasados los días, la 'segregación social' se rompe y se demuestra que los elefantes son capaces de adaptarse a las nuevas situaciones e integrarse en sus nuevos hábitats.

"La pregunta de si los animales son capaces de integrarse en nuevos ambientes no sólo es importante para entender la naturaleza, sino para comprender los efectos del comportamiento humano en el medio natural", concluye el estudio.

Fuente: http://www.europapress.es/ciencia-00298/noticia-elefantes-igual-humanos-rechazan-hablar-desconocidos-estudio-20081211180203.html
Fecha: 11.12.08