martes, 6 de enero de 2009

Agresión a un activista antitaurino durante una acción en un plaza en Cali

"Una embestida muy brava"

Las fiestas del fin de año no pueden dejar que pase inadvertido un hecho de agresividad intolerable, ocurrido durante la corrida del 30 de diciembre en la plaza de toros de Cañaveralejo, en la ciudad de Cali. Los asistentes a la corrida, y luego el país y el mundo, vieron cómo un joven activista antitaurino, de la Federación de Comités de Liberación Animal, era tomado por el cabello y arrastrado por el ruedo hacia la barrera, por el fortachón Armando Rivera, jefe de seguridad y logística de la plaza, en medio de la natural protesta del público asistente.

El joven y dos compañeros habían saltado a la arena, como lo hacían a menudo los espontáneos, como Manuel Benítez el Cordobés y otros, que luego fueron figuras históricas del toreo, en busca de pegar un pase a un toro en el ruedo y hacerse ver, así terminaran en la comisaría. Pero estos no llevaban una vieja muleta de torear. Al contrario, portaban tres cartelitos que rechazaban las corridas de toros. Seguramente terminaron en manos de la policía, como los pichones de toreo antiguamente, pero uno de ellos fue humillado. Arrastrado por la arena, como los despojos de un toro lidiado, en la carreta de las mulillas.

La fiesta brava, que se practica en ocho países del mundo, sobre todo en España, donde las corridas se dan casi en todo el país y son una de las fuentes de economía y de turismo, tienen una afición grande aún, así como muchos detractores. Pero, más allá de que se sea taurino o no, no se puede tolerar un acto bárbaro e indignante como este.

Seguramente, el jefe de logística y seguridad sintió que le estaban pisando sus terrenos y quiso imponer su autoridad y mostrarla ante sus superiores y el público. E, inclusive, quiso defender el toreo. Para casos como este debe estar la policía, que tendría que sacar a los activistas, que cometieron también un acto tan osado como impropio, pues, de hecho, constituye un irrespeto al espectáculo y a la libre decisión de los asistentes a la corrida.

Pero nada justificaba el atropello, que es una 'cornada' grave a la fiesta brava. Más que cualquier protesta o muestra de la violencia que pueda tener el toreo. Cada quien es libre de sus creencias y sus aficiones, pero el respeto a la persona es uno. La embestida del señor Rivera merecería al menos el 'corte de coleta' en sus funciones.

Fuente: http://www.eltiempo.com/opinion/forolectores/una-embestida-muy-brava-_4742512-1
Fecha: 05.12.09

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