lunes, 19 de enero de 2009

Al rescate del manatí en el río Senegal


Por ALMUDENA MARTÍN (SOITU.ES)

Los manatíes de África Occidental (Trichechus senegalensis) son unos misterios animales a los que se compara con "vacas marinas" que pueden alcanzar los 500 kilos de peso. En el río Senegal son apenas unas decenas los que quedan con vida y a menudo quedan atrapados en alguno de los brazos de esta corriente fluvial transformados en trampas mortales donde va desapareciendo el agua. Durante esta semana varios expertos españoles han participado por primera vez con las poblaciones locales en la llamativa y complicada operación de rescate de estos enormes animales.

Como explica el francés Antoine Cadi, que lleva cerca de diez años trabajando en la conservación de especies en Senegal, estos mamíferos marinos herbívoros de la orden de los sinerios habitan en estuarios y ríos de la costa oeste de África (desde Senegal hasta Angola). "El problema llegó en los años 50-60 cuando se construyeron las presas de Diama, en Senegal, y Manantali, en Mali, que cambiaron toda la dinámica del río". Antes de eso, los manatíes del Senegal se movían por el agua dulce hasta el océano, pero desde entonces quedaron aislados y ahora suelen recluirse en zonas de praderas acuáticas poco profundas donde pastan. Unas áreas que se convierten en trampas mortales cuando comienza a bajar el nivel del río y secarse todo en los meses de mayo y junio.

En concreto, este año cerca de una veintena de estos mamíferos de agua dulce quedaron atrapados en cinco afluentes del río Senegal —en Navel, Vendou-Kanel, Ligouré, Patuel y Tierangal—, en la región de Matan, al noreste del país africano de mismo nombre. La operación de rescate, que llevaba planificándose desde hace dos meses, se llevó a cabo esta semana y en ella participaron por primera vez gente de la Fundación CBD Habitat y diversos técnicos del Ministerio de Medio Ambiente de España, que se desplazaron a este remoto lugar para cooperar con organizaciones como Oceanium o Wetlands International.

Como cuenta Mamadou Niane, coordinador del proyecto de Conservación del Manatí en África Occidental, de Wetlands International, el rescate ha resultado todo un éxito, pues han conseguido desplazar a otras partes del río seguras a cinco ejemplares. "Aunque estos misteriosos animales que son como una mezcla de vaca y foca resultan enormes, en verdad resultan muy mansos", asegura Cadi, "cuando los sacas hay que hablarles y acariciarles y se quedan muy tranquilos".

Este francés que trabaja ahora en la Fundación Nicolas Hulo estuvo en la primera operación de rescate efectuada en 2006. "Fuimos allí para convencer a la población local de que había que salvar a los manatíes, no era fácil pues estos animales son muy misteriosos y existen muchas creencias sobre ellos, mucha gente los tiene miedo", cuenta Cadi. Varias organizaciones de Francia y Senegal hicieron que se tejieran cerca de un centenar de redes y movilizaron a seis pueblos de Thioubalo para ir a la pesca de estas grandes 'vacas marinas'. "No resulta nada fácil, pues quedan realmente pocos, en el río Senegal quizás unas decenas, además cuando se quedan atrapados en zonas con poca agua se vuelven muy discretos".

Aquella primera vez se consiguió "pescar" un manatí y la operación de rescate se convirtió en toda una fiesta en la que ayudaron cerca de 2.000 personas de las comunidades locales. De hecho, como incide el francés, después de ello, los habitantes de la zona no sólo comprendieron por qué había que mantener con vida esta especie, sino que pusieron en marcha un sistema de vigilancia y este año ya han sido ellos los que han llevado el peso del salvamento. "La verdad es que cuando los ves no te dejan indiferentes, su rescate resulta muy especial".

El manatí de Senegal está incluido en la categoría vulnerable de la Lista Roja del IUCN, ya que su población se ha reducido en casi un 50% en las últimas décadas. Las amenazas de estos mamíferos acuáticos son varias: la caza furtiva, tradicional en muchas comunidades del este africano (sobre todo en la cuenca de Níger); la destrucción de su hábitat y la pesca accidental en redes, muy frecuente sobre todo en Guinea-Bissau.

Fuente: http://www.soitu.es/soitu/2009/01/15/medioambiente/1232036194_205219.html
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