miércoles, 14 de enero de 2009

Galicia, en busca del oso asturiano

El Ejecutivo gallego reclama la creación de corredores naturales para facilitar el paso de los plantígrados desde el suroccidente de Asturias hacia la región vecina

El oso pardo vuelve a reinar en Asturias. La emblemática especie, al borde de la extinción hace no muchos años, ha conseguido remontar hasta pisar de forma cada vez más segura por la cordillera Cantábrica. El recién terminado año 2008 ha sido el de la culminación de un proceso iniciado hace una década. Ha sido el de la reafirmación de una realidad: el oso pardo se recupera de manera satisfactoria. Baste recordar un dato: en los últimos diez años se ha duplicado el número de osas en la Cordillera, y con ellas, la posibilidad de reproducción.

Una vez superada esta fase, que parece garantizar, al menos a medio plazo, la supervivencia de la especie en la región, ahora le toca el turno a Galicia, donde la presencia del plantígrado es escasa. La comunidad vecina reclama que las administraciones se pongan en contacto para crear corredores naturales de paso hacia su territorio. Para ello es necesario poner en marcha zonas de paso para que los ejemplares de las poblaciones puedan establecer contacto entre ellas.

En Asturias ya se han dado los primeros pasos para habilitar este tipo de corredores, para que los ejemplares de las poblaciones oriental -la más escasa y en situación de peligro- y occidental puedan entrar en contacto. Las barreras son múltiples, desde carreteras y autopistas hasta pistas forestales e incluso nuevas construcciones en zonas de monte. Pero el esfuerzo merece la pena, porque de ello también dependerá en buena medida que la población oriental salga adelante con garantías.

Los osos del Oriente llevan muchos años reproduciéndose entre ellos y, por lo tanto, la diversidad genética es menor. Lo ideal, según sostienen los expertos, es que los machos reproductores del Occidente consigan traspasar las barreras para preñar a las osas del Oriente. Por eso se ha intensificado la lucha contra los venenos y la utilización de lazos ilegales. Porque la presencia del oso lleva también aparejada, en muchas ocasiones, la desconfianza de los ganaderos y labradores que deben convivir con él. El oso es un gran glotón, y las colmenas son uno de sus objetivos preferidos. Ese hecho, unido a las historias atávicas que aún circulan por los pueblos de montaña, hacen que el plantígrado sea, en algunos casos, el enemigo a batir.

El oso herido en Degaña
por un lazo de acero ilegal

Las organizaciones conservacionistas, como el Fondo Para la Protección de los Animales Salvajes (Fapas), no han dejado de retirar lazos de acero que los furtivos colocan de manera ilegal en los montes para capturar osos. En algunos casos han causado graves estragos, como sucedió con el oso de Degaña, que llevó incrustado el lazo en su abdomen durante varias semanas y que acabó desapareciendo sin dejar rastro.

El envenenamiento también está detrás de numerosas muertes, como sucedió con tres ejemplares en los últimos años en Palencia. También se estudia si el oso que murió atropellado por un camión en la autopista cerca de Ponferrada estaba desorientado por la ingesta de productos tóxicos. La fiscalía de Medio Ambiente del Principado reconoce que muchos de estos casos de envenenamiento acaban prescribiendo por la lentitud de los trámites y, por lo tanto, los culpables quedan impunes. En otras ocasiones, como en Palencia, los juzgados se han puesto manos a la obra para esclarecer la muerte de los osos envenenados y depurar responsabilidades. Con un futuro alentador, los osos deberán evitar a cazadores y veneno, ser capaces de cruzar infraestructuras y reproducirse en nuevos territorios y establecer un modelo de convivencia con las gentes. Un reto apasionante para el año nuevo.

Fuente: http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2009011100_42_714907__Asturias-Galicia-busca-asturiano
Fecha: 11.01.09

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