miércoles, 18 de febrero de 2009

550 venados mueren de hambre por las nevadas en la montaña leonesa

Las continuas y abundantes nevadas que se han venido sucediendo durante este invierno están haciendo estragos en la manada de venados de las reservas nacionales de León. Especialmente en la de Riaño, también en la de Mampodre y algo menos en la de Ancares.

Hasta el 1 de febrero la guardería y los servicios de Medio Ambiente de la Junta han contabilizado 550 ciervos, corzos, rebecos y cabras montesas muertas, más bastantes jabalíes en las tres reservas a consecuencia de la falta de alimento y el intenso frío.

Los ejemplares más débiles y los viejos están siendo asolados.

"Ha sido tremendo, es un año excepcional y aún nos faltan por registrar los de estos últimos 15 días, más lo que quedan por aparecer, porque debajo de la nieve que queda no sabemos lo que puede haber", relata desde los servicios de Medio Ambiente de la Junta en León Juan Carlos Peral.

Algo más de una cuarta parte de la manada de estas especies en las tres reservas nacionales de caza leonesas ha muerto por culpa de la falta de alimento y del frío.

En los pueblos de sus comarcas no recuerdan inviernos como éste en muchos años y relatan que tampoco nunca se habían visto "tan abajo" manadas tan grandes o tal número de cérvidos en el entorno de las poblaciones e incluso en las praderas de valles de zonas muy bajas. Este fin de semana aún se podían ver cerca de los pueblos de las comarcas de Cistierna y Riaño.

Hierba agotada

Según Peral, los más diezmados han sido los ciervos. Son en torno a un 70% del más de medio millar de cérvidos hallados muertos por la guardería forestal estos meses, en especial en enero. El 20% serían corzos y el resto rebecos, cabras montesas y jabalíes. "Van cinco nevadas", recuerda Peral.

Pero no sólo la fauna salvaje se ha visto afectada. Las cabañas de caballos y vacas de estas zonas están sufriendo también la falta de pastos.

Los ganaderos están viendo cómo se agotan sus reservas de hierba.

Han tenido que estabular su ganado y alimentarlo 3 meses con paja. El precio de las pacas se ha disparado mientras el de la carne está a niveles de hace 20 años. O no se puede sacar la leche, que además se vende a precios de saldo. Los granjeros empiezan a preocuparse.

Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2009/02/17/castillayleon/1234902886.html
Fecha: 17.02.09

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