miércoles, 18 de febrero de 2009

Los circos, frente al juez‏

El circo está frente a la Justicia. Desde hace dos semanas se celebra en Washington un juicio contra Ringling Brothers and Barnum & Bailey, la mayor empresa de este tipo de espectáculos en EEUU, por maltrato a los animales.

Las ONG que han denunciado a esas empresas sostienen que los circos fundamentalmente logran que los animales hagan sus números apaleándolos. Y que lo hacen con la connivencia de los inspectores del Estado que supervisan sus prácticas. Para avalar su punto de vista, han colgado en Internet varios vídeos en los que se ven escenas de maltrato, particularmente con unos animales que son extramadamente populares en Occidente: los elefantes (en África, sin embargo, los elefantes son bastante poco queridos, por su tendencia a matar gente y destruir casas).

Los circos, por su parte, niegan las acusaciones. Y recuerdan que ellos sí están haciendo mucho por la conservación de los elefantes asiáticos. De hecho, Ringling Brothers financia un programa de reproducción en cautividad de elefantes asiáticos en Florida.

El juicio ha recibido una enorme atención en EEUU, acaso porque se trata de un espectáculo que sigue siendo muy popular. Por poner un ejemplo, Ringling Brothers ha tenido más de 25 millones de espectadores en 2008. Es como si la gente hubiera alucinado al enterarse de que los elefantes en libertad no se ponen sobre las andan en bici, los leones no se suben a taburetes y los osos no 'bailan' (de hecho, en los circos les enseñan a hacer eso poniéndolos sobre brasas y tocando música hasta que el animal asocia la música al dolor en las patas y cuando oye tocar un instrumento se pone en pie para nuestra diversión).

El verano pasado, un experto en elefantes en Kenia me comentaba que la única forma de domar a uno de estos animales es "forrarlo a palos hasta que se canse" (los elefantes de los circos son en su mayor parte asiáticos, que están al borde de la extinción, aunque también hay algunos africanos). Claro que el mismo experto explicaba que "ésa es la única forma de domar a cualquier animal salvaje". Con algunas excepciones, claro, como las cebras, que no son domesticables ni a palos.

Así que esta imagen descarnada de la 'magia' del circo no debería asustar a nadie.

Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2009/02/17/cronicasdesdeeeuu/1234850381.html
Fecha: 17.02.09

Esto es lo que el público no ve:

No hay comentarios: