martes, 10 de febrero de 2009

Peleas de Gallos: ¿Tradición o salvajismo?


En Canarias está prohibido por ley "la utilización de animales en peleas, fiestas y otras actividades que conlleven maltrato o crueldad", pero se permiten las riñas de gallos. ¿Sufren menos los gallos que los toros? ¿Se puede considerar esta práctica una manifestación cultural? La Opinión de Tenerife analiza las diferentes posturas y vive la primera riña de la temporada

DANIEL MILLET SANTA CRUZ DE TENERIFE

Vamos, acaba con él!". "¡Bien, gallito, bien!". El gallo que acaba de ser derrotado tras apenas dos minutos de lucha parece un pescado recién salido del mar y en sus últimas convulsiones mancha de sangre el tapiz verde del decágono hasta que uno de sus criadores lo termina de desnucar con cierto disimulo. Ocurrió el pasado domingo en la sede del partido (equipo) La Espuela, en la Vuelta de los Pájaros de la capital tinerfeña, durante la primera jornada de esta nueva temporada de la Liga Insular de riñas de gallos. El espectáculo se va a repetir durante un nuevo ejercicio en las diferentes instalaciones de los principales feudos de esta disciplina en Tenerife, Gran Canaria y La Palma.

Canarias es una de las dos regiones de Europa, además de Andalucía, en las que sigue siendo legal la celebración de las peleas de gallos. La Ley autonómica canaria 8/1991, que sentó un precedente en su momento, incluye una gran contradicción: señala claramente que "se prohíbe la utilización de animales en peleas, fiestas, espectáculos y otras actividades que conlleven maltrato, crueldad o sufrimiento", pero hace una única excepción con aquellas peleas de gallos que se circunscriben a los lugares donde hay tradición. El mismo marco legal precisa que "las administraciones públicas se abstendrán de realizar actos que impliquen el fomento de estas actividades" de peleas de gallos, al mismo tiempo que en los Días de Canarias, que organiza el Gobierno regional cada 30 de mayo, se incluye una riña de gallos en el programa oficial.

Un diputado en contra

Miguel Cabrera Pérez-Camacho, parlamentario del PP canario que fue quien ya propuso en 1990 la prohibición de esta afición -además de la de los toros, el tiro al pichón o las peleas de perros, que sí terminaron siendo declaradas ilegales-, estaría dispuesto a volverlo a intentar ahora, según manifestó a este diario. "Es que es el espectáculo más salvaje y lamentable que se permite en estos momentos en Canarias. Es lo que más nos acerca al mundo subdesarrollado y al salvajismo", comenta. Pérez-Camacho se pregunta si ahora tendría tan poco apoyo como aquel 1990 en el que sólo cuatro parlamentarios lo apoyaron en su iniciativa contra las riñas.
La situación cambiaría si los grupos ecologistas tuvieran representación en el Parlamento de Canarias. Los Verdes-Partido Verde Canario ya ha presentado en los últimos años varias iniciativas, incluso ante la Unión Europea, contra las riñas de gallos por considerarlas "una práctica degradante que se basa en el sufrimiento de los animales". "Las peleas de gallos deben detenerse porque imponen una cruel y violenta muerte sobre inocentes animales, y dañan la salud mental de los niños que las presencian", basó Los Verdes de Telde una de sus quejas ante el Parlamento europeo. Asimismo, Ben Magec-Ecologistas en Acción prepara una iniciativa para introducir cambios en la Ley 8/1991 con el objetivo, entre otros, de prohibir la única disciplina de Canarias que hoy por hoy se fundamenta en la violencia entre animales.

La excepción en la Ley mencionada se limita a aquellos puntos del Archipiélago donde hay afición a las riñas, donde son tan legales como en la mayor parte de la Península las corridas de toros o los encierros. Los principales bastiones se sitúan en Telde, Arucas (Gran Canaria), Tazacorte, Los Llanos de Aridane (La Palma), Güímar y Santa Cruz (Tenerife). Sólo La Gomera carece de reñideros (como se conoce a los recintos que albergan estas competiciones). El Gobierno regional creyó, al legalizar la gallística con tantos condicionantes (sólo en lugares con solera, imposibilidad de dar ayudas públicas, prohibición de que accedan menores de 16 años), que iría desapareciendo con el tiempo al sólo encontrar adeptos entre personas mayores. Pero la realidad es que 18 años después va bastante gente joven a los reñideros, las instalaciones (cada una con un aforo nunca superior a 200 plazas) se llenan y se calcula que directamente vinculadas a galleras y asociaciones de toda Canarias hay cerca de 9.000 personas.

Sus defensores lo tienen claro. Hablan de que estos gallos sólo sirven para luchar a muerte, que "el combate es de igual a igual" -a diferencia por ejemplo de los toros- y añaden razones idiosincrásicas y culturales, como las que están detrás de los otros países donde se practica, principalmente Puerto Rico, México, Nicaragua, Honduras, Perú y Filipinas. Sin embargo, el parlamentario Miguel Cabrera Pérez-Camacho recuerda que "no hay nada que tenga tan poco que ver con la cultura que las peleas de gallos" y que ésta es una actividad relativamente reciente en las Islas. Así, según varios estudiosos, se remontan a principios del siglo XVIII, pero fue mucho más tarde, a mediados del siglo XIX, cuando las peleas de gallos comenzaron a extenderse por el Archipiélago, aunque nunca llegaran a ser una disciplina de masas.

Ben Magec aporta argumentos contra los de los aficionados: "Muchos de los defensores justifican la existencia de este tipo de actividad apuntando que gracias a ellos no desaparece una especie, pero este tipo de gallo no es ni mucho menos una especie, sino una raza, resultado de cruces artificiales, y no está fijado su fenotipo. También comentan que, a diferencia de las corridas de toros, es una lucha entre animales en las mismas condiciones, claro que se olvidan de apuntar que los entrenan para que sean agresivos y que en el momento de la lucha están encerrados en una jaula o en un espacio muy acotado, por lo que los animales no podrían huir". El colectivo verde invita a las administraciones a que acaben con "cualquier evento que se base en la violencia como forma de expresión" y a que lleven a cabo "un acto de responsabilidad cívica" y prohíban "este lastimoso espectáculo de crueldad denominado tradición".

Un blog ´gallero´

Mientras, mínimos toques de modernidad parecen haber llegado a este mundillo. Por ejemplo, las peleas ya tienen su blog en internet (galloscanarias.blogspot.com), que ofrece crónicas de las riñas y previas de cada jornada. Esto se lee en una de las últimas actualizaciones: "Más rápida fue la segunda, para El Pinito, con el melado Hermógenes de JMG, una máquina de matar. Extraordinario también el tercero de El Pinito, giro pinto de Peña El Secadero que, muy malherido, se enderezó y acabó por chulear al Chulo de Camilo González".

Fuente: http://www.laopinion.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2009020900_9_198718__SOCIEDAD-Tradicion-salvajismo

Para saber cómo es un pelea de gallos puedes leer este artículo del mismo periódico escrito por el mismo redactor, Daniel Millet: http://www.laopinion.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2009020900_9_198817__Sociedad-CRONICA-Apuestas-paella-sangre-muerte
Fecha: 09.02.09

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