lunes, 9 de febrero de 2009

Ranas con camuflaje militar (y otros nueve anfibios más)

Por ALMUDENA MARTÍN (SOITU.ES)

Ranas de lluvia, ranitas cohete o ranas de cristal son algunos de los diez nuevos anfibios descubiertos por un grupo de investigadores del centro de Conservación Internacional Colombia en las densas selvas de la región de Darién, concretamente en el área montañosa del Cerro Tacarcuma que hace frontera con Panamá. Ellos mismos nos describen sus primeros hallazgos.

Ranas de Cristal


Los investigadores han encontrado tres especies de Centrolenidos (géneros Cochranella, Nymphargus y Centrolene). Se trata de ranitas de hábitos arborícolas que habitan en los arroyos de los bosques. Su aspecto delicado y su piel translucida, les otorga el nombre de ranas de cristal. Y es que a través de su piel ventral es posible ver los huesos y los órganos internos como el corazón, el hígado, el estomago, las vísceras... Los investigadores resaltan que Colombia ostenta una posición privilegiada por cuanto presenta el 50% de la especies que componen el grupo de Centrolenidos.

Ranitas Cohete


Los dos ejemplares de Dendrobatidos (géneros Colostethus y Anomaloglossus) son llamadas ranitas cohete por su habilidad de escape dada la alta velocidad y la dificultad para recogerlas y observarlas. Éstas dos nuevas especies son de hábitos acuáticos, y fueron halladas en las quebradas en el interior del bosque. Según los investigadores, estos animales son venenosos y una de ellas (Anomaloglossus) al parecer contiene una toxina muy escasa en los vertebrados (la Tetrodotoxina), un alcaloide con un potencial uso farmacológico. Los resultados de la expedición científica aún pueden revelar más sorpresas. Uno de los investigadores señala que están a punto de confirmar una tercera especie de ranita cohete (género Ranitomeya). "Estamos un 90% seguros de que se trata de una nueva especie, pero aún tenemos que confirmar ese 10%", apunta.

Ranas de lluvia


Las dos especies del género Pristimantis recién descubiertas tienen hábitos arborícolas, exclusivos del interior de los bosques. Una de ellas presenta una coloración camuflada muy similar a la que utilizan las fuerzas militares que le ayuda a esconderse de sus posibles predadores. La belleza de estas dos especies es única y su rol e importancia ecológica es fundamental en estos bosques.

Sapito Arlequín


Los científicos han hallado dos nuevas especies del género Atelopus, un sapito vistoso de hábitos diurnos que se encuentra frecuentemente en la hojarasca del interior de los bosques. En la época reproductiva, los adultos se dirigen a las quebradas para buscar pareja. Como detallan los investigadores, los anfibios del género Atelopus son tal vez los vertebrados más amenazados del planeta, se calcula que alrededor del 90% de las especies y poblaciones de este grupo han sufrido un declive de las poblaciones por lo que muchas de las especies pueden o están muy cerca de desaparecer para siempre.

Como ejemplo se puede mencionar a la especie Atelopus muisca, sapito que pese a su búsqueda exhaustiva no fue visto en su localidad habitual (PNN Chingaza) en más de once años. Recientemente fue localizado por el personal del parque natural. "El hallazgo de este grupo de anfibios nos indica el buen estado de conservación de los bosques en la Serranía del Darién, pero a su vez nos compromete a salvaguardar esta inmensa riqueza", señalan los investigadores. Tal vez uno de los últimos bastiones aún no explorados del territorio nacional que viene siendo afectado por la creciente presión de los colonos en sus alrededores.

La Salamandra


Las salamandras del género Bolitoglossa encontradas son anfibios con cola. Colombia es el país de Suramérica con mayor número de representantes de este grupo (19 especies). El hallazgo de tres especies adicionales, una de ellas nueva, confirmaría la elevada riqueza en Salamandras de este país. Según los científicos, su importancia ecológica en los bosques es importante, la mayoría de los anfibios pueden consumir grandes cantidades de insectos considerados como plagas por su impacto en el hombre. Para los investigadores del centro de Conservación Internacional de Colombia, "la belleza de este grupo es única y urge la necesidad de estudios taxonómicos y sistemáticos aprovechando la posición de liderazgo en el número de especies con que cuenta el país".

Como relata uno de los investigadores del centro de Conservación Internacional de Colombia y autor de las fotografías de las especies descubiertas, la expedición comenzó en la comunidad indígena de Eyakera, situada a 200 metros sobre el nivel del mar. A partir de ahí, los investigadores, entre los que se encontraban herpetólogos del centro y ornitólogos de la Fundación Ecotrópico Colombia, se dividieron en dos grupos antes de ascender por las selvas de la serranía. "El primero se encargaba del ascenso y la evaluación en un rango entre los 200 y los 700 metros (bosques del piso térmico cálido) y el segundo del ascenso hasta los 1.300 metros y de la exploración de los bosques del piso térmico templado entre los 800 y los 1.900 metros", cuenta.

Durante tres semanas, la expedición se enfrentó a varios problemas. "Nos encontramos con lluvias intensas, y tuvimos dificultades con el peso del equipo y de los víveres que transportábamos. Además la comunicación entre los dos grupos era prácticamente escasa y se limitó al eventual envío de cartas a través de la comunidad indígena Eyakera que nos apoyó en todo el viaje". Aún así, el esfuerzo mereció la pena. Con estos nuevos hallazgos, Colombia ya registra 754 especies, reafirmando a este país como refugio de una de la comunidades de anfibios más diversas del mundo.

Fuente: http://www.soitu.es/soitu/2009/02/02/medioambiente/1233601293_445921.html?id=340efaf0f5e473cf9687daebc1c0dcee&tm=1234156709
Fecha: 02.02.09

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