domingo, 15 de febrero de 2009

Secuestrar perros se convierte en negocio en tiempos de crisis

Mango, el perro que se ha hecho famoso después de salir en la portada del New York Post

NUEVA YORK.- No es otro escándalo como el de Madoff, ni otra debacle en Wall Street. El último fenómeno que tiene a los neoyorquinos en vilo es el secuestro de perros cuyos dueños son ricos, para pedirles un rescate después. Ningún lugar es seguro, los criminales actúan dentro de las casas, en los coches o mientras los propietarios pasean tranquilamente con su mascota por la calle.

El aumento de estos casos no sólo ha saltado a las portadas de los periódicos. El año pasado, la organización American Kennel Club emitía una nota de prensa dirigida a todos los dueños de perros, donde decía: "Los criminales siempre buscan explotar las oportunidades por falta de atención o de seguridad, y nuestros perros son ahora el objetivo".

¿Los perros o el dinero de los dueños?

En 2004, el chihuahua de Paris Hilton se hizo todavía más famoso cuando desapareció en las calles de Hollywood. Su atormentada dueña ofreció hasta 5.000 dólares por su rescate y empapeló las farolas del lujoso barrio con la frase "Este perro es como un hijo para mí".

Ahora el fenómeno alimenta el miedo de los neoyorquinos con más dinero. En las últimas semanas, las zonas más ricas de la ciudad han registrado un aumento importante en el número de secuestros caninos en casas, coches o incluso en la calle. Y el trabajo de dogwalker, persona contratada para pasear a los perros del vecindario, se ha convertido en un empleo de riesgo. Ya nadie se atreve a volver con una mascota de menos.

Desde la asociación Call Of The Dogs, Jay Jacovitz da un consejo a los dueños de mascotas: que usen su sentido común. "Si nunca dejarían a su hijo encerrado en el coche o atado a un parquímetro mientras compran café en Starbucks, ¿por qué dejan a su perro?", plantea.

Tanto los medios locales de Nueva York, como foros de Internet, han servido estas semanas para publicar anuncios (gratuitos) sobre perros desaparecidos, compartir información sobre agencias a las que llamar, ofrecer dinero por rescates, o incluso contar cuándo un perro ha sido liberado.

Lisa Peterson, del American Kennel Club, tiene constancia de secuestros de este tipo en casas —"a veces se llevan la tele, las joyas y al perro", nos dice—, en parkings de supermercados, o en la calle. También se han registrado casos en otros estados, y su lista supera ya los 200 perros secuestrados. Algunos de ellos tienen un valor de 10.000 dólares.

Según Peterson, algunos de los afectados más recientes salen a buscar al perro por el vecindario y después se sientan a esperar la llamada que pide el dinero por el rescate. Gracias a la información que los dueños ponen en el collar de sus mascotas, los secuestradores lo tienen muy fácil para contactar con ellos.

Los secuestradores calculan cuánto dinero solicitar de rescate, dependiendo del barrio en el que viva el dueño. "Si han robado el perro en un barrio rico, como el Upper West Side, en Manhattan, saben que pueden pedir miles de dólares. Lo normal es que no pidan menos de mil, pero siempre juegan con el apego emocional de los dueños", dice Jacovitz.

Para los estadounidenses, sus mascotas son algo más que un miembro de la familia, tal y como revelan los 41.000 millones de dólares que gastan al año en cuidar de ellos. El gasto es cuatro veces lo que invierten en ver películas, comprar videojuegos o música.

El negocio de los GPS para mascotas

Y ya hay algo nuevo en lo que invertir. Los dueños han empezado a comprar microchips con un dispositivo GPS que el veterinario puede inyectar bajo la piel de las mascotas y así saber dónde están en cada momento. Los refugios y veterinarios de la zona suelen guardar también esta información, por si alguien lleva a la clínica un animal que no es suyo.

Según Jacovitz, los secuestros de mascotas siempre se habían debido al comercio, en el mercado negro, de perros para peleas clandestinas. Pero ahora cree, como otros expertos, que la crisis está empujando cada vez a más personas a conseguir dinero en pequeñas cantidades y de forma rápida. "La gente desesperada toma decisiones desesperadas, así que es normal que algunos dueños acaben poniendo mil dólares en una bolsa de plástico y salgan a recuperar a su perro", nos cuenta.

Después de numerosas llamadas a la policía de diferentes distritos neoyorquinos, hemos comprobado que ésta no tiene constancia de ningún caso de secuestro canino. La explicación de Jacovitz es que los afectados saben que la policía no se va a poner a buscar animales, ni a identificarlos por la calle: "tienen mejores cosas que hacer, así que los afectados prefieren resolverlo por su cuenta", concluye.

Fuente: http://www.soitu.es/soitu/2009/02/10/actualidad/1234223908_951420.html?id=340efaf0f5e473cf9687daebc1c0dcee&tm=1234415981
Fecha: 11.02.09

No hay comentarios: