lunes, 30 de marzo de 2009

Archivada la denuncia por maltrato animal presentada contra las dos mujeres que tenían hacinados cien perros

Una de las propietarias de los canes mostró ayer el auto judicial

Hace ahora un año, la pequeña aldea de Villanustre se hacía un hueco en los medios informativos de toda España. La popularidad le llegó a este lugar de Rianxo porque se descubrió que ahí vivían hacinados al menos unos cien perros que dos mujeres habían ido recogiendo tanto en una especie de refugio como en alpendres y en su propia casa. Las condiciones en las que estaban los canes, muchos de ellos rodeados de excrementos, hicieron que la Xunta acabase llevándoselos y que las propietarias terminasen denunciadas y retratadas como maltratadoras de animales. Ahora, doce meses después del suceso, las mujeres han querido dar a conocer el auto judicial en el que se archiva la denuncia que cursó el Seprona contra ellas.

La jueza, aunque hace referencia a que las condiciones higiénicas en las que estaban los perros no eran las adecuadas, dice que no ve indicio alguno de que ambas mujeres, madre e hija, «hayan aumentado deliberadamente el sufrimiento de los animales». Y, es más, del texto legal llega a desprenderse que la Justicia justifica lo que hicieron. No en vano, en el auto se explica que las mujeres se vieron desbordadas porque la gente les echaba cachorros por encima del muro de su refugio para canes abandonados y que les dejaban perras preñadas atadas a los postes. También se indica que madre e hija no recibían ayuda alguna por esta labor y que, si no la hubiesen ejercido, la suerte de estos perros hubiese sido «la misma o peor». De ahí que se decida archivar la denuncia por maltrato animal.

Madre e hija se mostraron ayer contentas por el auto, pero reconocieron que todavía siguen «en tratamento psiquiátrico pola inxustiza cometida». Las mujeres insisten en que ellas lo único que hicieron fue cuidar de los perros que nadie quería, sin que ninguna Administración les ayudase, pese a que en toda la comarca no hay ninguna perrera. También desvelaron que, cuando la Xunta inició el traslado de los perros, lo hizo de malas formas: «Tivéronos encerrados sen comer, polo que chegaban a devorarse uns aos outros». A día de hoy, siguen sin darles la llave de su refugio, por lo que continúan luchando para volver a recoger perros.

Fuente: http://www.lavozdegalicia.es/galicia/2009/03/29/0003_7621717.htm
Fecha: 29.03.09

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