lunes, 30 de marzo de 2009

Barcelona gasta al año 1,2 millones en la actual perrera de Collserola


Madrid invirtió 11 millones de euros en su centro, más caro que el de la Oreneta

Barcelona gasta anualmente 1,2 millones de euros en las instalaciones de la perrera, enclavada en una zona umbría y donde hace tanto frío que en invierno el agua de los animales a veces se congela. Los perros y gatos abandonados seguirán teniendo por mucho tiempo esa tétrica casa, en la falda de Collserola, por encima del velódromo de Horta, después de que los partidos de la oposición (CiU y PP) y el socio esporádico del bipartito (ERC) tumbaran el proyecto de construir un nuevo complejo, inspirado en el de Amsterdam, junto al parque de la Oreneta, presupuestado en nueve millones de euros. La instalación depende de la Agencia de Salud Pública, participada por el Ayuntamiento y la Generalitat.

Las instalaciones no se mejoran desde 2003 por el prometido traslado
Imma Mayol, teniente de alcalde y responsable de la política de Medio Ambiente, advirtió que la actual perrera, que data de la década de 1970, tiene sus limitaciones y que será difícil aplicar mejoras por mucho que las entidades animalistas las consideren urgentes. "Es un problema estructural. Fue concebida como una cárcel y es lo que hay", corrobora ahora resignado el coordinador de la perrera Alejo García, en alusión a que el centro nació para ser una especie de corredor de la muerte y no como lo que es hoy, un centro de acogida de animales de compañía (CAAC). Según una decisión municipal de 1997 y en aplicación de la Ley de Protección de Animales (2003), en Barcelona no se sacrifican perros y gatos. La semana pasada albergaba un centenar de canes y tenía gran cantidad de jaulas vacías.

García admite su decepción por el freno a la nueva perrera, frustrada por estar junto al colegio Aula y por su alto presupuesto (las razones de CiU y PP) y por estar en la zona de transición de Collserola (la de ERC). "Llevamos muchos años de retraso", se lamenta García, que reconoce que la zona destinada al área quirúrgica merecería mejoras. Desde 2003, no se invierte, ni siquiera en una mano de pintura, en virtud de esa mudanza que nunca llega.

Por el contrario, Madrid, que de momento sí sacrifica a sus animales, gastó 11 millones en la perrera de Cuatro Vientos, inaugurada hace tres años. Los perros y los gatos disfrutan de calefacción y estos últimos, hasta de aire acondicionado. Barcelona se destina a cada animal, entre manutención y cuidados veterinarios -puesto que todos son esterilizados- 14 euros diarios.

Con 17 empleados, la perrera está dividida en tres partes: la primera, la más antigua, está formada por un área con habitáculos desconchados; hay otro sector más moderno con jaulas cubiertas con un techo para aminorar el eco de los ladridos que rebotaban en la sierra y donde se alojan la mayoría de los animales y la última está compuesta por gateras. Todos los días del mundo, una decena de voluntarios pasean a los perros. El trajín es frenético porque hay muchos animales que esperan turno. Incómodos, muy pocos voluntarios quieren hablar, pero algunos se quejan de que los animales viven en jaulas de cuatro metros cuadrados y que son limpiadas, pese al frío, con los animales dentro.

"Si quiero limpiar para desinfectar y tengo que hacerlo varias veces al día, ¿cómo lo hago? ¿Dónde dejo a los perros?", alegaba el jueves un empleado manguera en mano. Frente a las quejas, Salud Pública recuerda que pocas perreras fomentan las adopciones, la existencia de voluntarios y la política de no sacrificar a los animales. Pero las entidades tienen otros datos: la Liga Protectora de Animales y Plantas, situada bajo el Tibidabo, trabaja con unos 250.000 euros al año, menos de una cuarta parte del presupuesto de la perrera y sus instalaciones disponen de calefacción. Y Yolanda Valbuena, de la protectora Altarriba, que gestionó el centro en 2003, duda del presupuesto de 1,2 millones de euros porque ellos lo gestionaron con 200.000 euros.

El año pasado, la perrera registró 1.501 ingresos con este balance: 542 canes fueron devueltos a sus amos, 832 se dieron en adopción y 65 fueron sacrificados. "Exclusivamente, se aplica esa drástica medida a los que son muy agresivos, a los que pueden transmitir infecciones o padecen patologías graves", dice García, que asegura que los abandonos están estabilizados. Pero Mercedes Hernández, de la Liga, dice que esas cifras no reflejan la realidad porque la perrera no acepta canes llevados por particulares, por lo que acaban desviados a las protectoras. "Estamos desbordados. Recibimos 100 peticiones diarias de personas que queren renunciar a sus mascotas", asegura. Los grupos animalistas preparan protestas por el freno al centro de la Oreneta, con carteles por las "falsas promesas" de Jordi Portabella, de ERC. "El llevó en una manifestación la pancarta a favor del nuevo CAAC", recuerda Leonardo Anselmi, de Libera!

Fuente: http://www.elpais.com/articulo/cataluna/Barcelona/gasta/ano/millones/actual/perrera/Collserola/elpepiespcat/20090330elpcat_7/Tes
Fecha: 30.03.09

1 comentario:

mihalis-halkida dijo...

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