viernes, 27 de marzo de 2009

El Seprona recibe decenas de denuncias por cepos ilegales en caballos salvajes


Las dificultades para localizar a los propietarios de estos animales maltratados explican por qué la mayoría de las investigaciones no acaban en una sanción administrativa

La ola de incendios de 2006 despertó las conciencias de muchos ciudadanos y las denuncias de particulares relacionadas con la utilización de cepos en caballos salvajes se dispararon. Algunos de los animales muertos llevaban identificación, lo que permitió a los agentes del Seprona tramitar por vía administrativa un buen número de denuncias, aunque en casi ningún caso se hallaron pruebas suficientes como para imputarle a sus dueños un delito penal. Fue un punto de inflexión y desde entonces, la Guardia Civil recibe por una u otra vía decenas de denuncias cada año relacionadas con esta forma de maltrato animal.

La localización de los propietarios de estos caballos, con todo, resulta cada vez más difícil. "De dos años a esta parte identificamos a muchos menos infractores, explican fuentes del Seprona de Noia, que insisten en que el auténtico talón de aquiles de este tipo de investigaciones son las dificultades para localizar al dueño ya que, "de 100 caballos, sólo dos están identificados".

Por eso, las denuncias de particulares y grupos ecologistas tienen muy pocas opciones de prosperar. En los últimos tres años fuentes de la Guardia Civil aseguran que en toda la provincia de A Coruña apenas cinco de las investigaciones iniciadas acabaron con la identificación del responsable y una sanción por parte de la Consellería de Medio Rural.

La picaresca entre los ganaderos, de hecho, se ha intensificado. Tras las sanciones impuestas en 2006, algunos propietarios dejaron de utilizar las trancas para controlar a su ganado, aunque la mayoría lo que hizo fue prescindir de métodos de identificación que, aunque rudimentarios, le servían a las fuerzas de seguridad para seguirles la pista.

No es para menos. La legislación gallega considera tanto la no identificación obligatoria de los animales como el maltrato infracciones graves e incluso, en determinadas circunstancias, muy graves. El régimen sancionador previsto en ambos casos oscila entre 3.000 euros y 1,2 millones, aunque las multas que se llegan a imponer son pocas porque hasta hace unos meses este tipo de ganado ni siquiera estaba regulado.

Para cubrir este vacío y adaptarse a las exigencias de la Unión Europea respecto a las condiciones en las que debe vivir el ganado en libertad, la Xunta aprobó a finales de 2008 el decreto regulador del sector equino en Galicia, un documento que, por primera vez, establece como obligatoria la identificación de estos caballos, que deberán llevar un microchip así como una marca visual o una pulsera en las patas delanteras.

Antes de que termine el año, 35.535 caballos, tanto salvajes como criados en cautividad, deberán adaptarse a las exigencias de este nuevo decreto y estar identificados. Para facilitar la adaptación, los veterinarios de la Consellería de Medio Rural ultiman el procedimiento, que todavía tardará unos meses en ponerse en marcha.

Esta falta de regulación del sector era, precisamente, una de las eternas críticas que desde los grupos ecologistas y las propias comunidades de montes se le hacía a la Administración autonómica. Los propietarios forestales, de hecho, coinciden en que el problema no se soluciona sólo con exigir una identificación de todos estos animales sino una "ordenación del monte que delimite claramente qué zonas son para usos forestales y cuáles para usos ganaderos". "Vallar todo el monte es inviable. Y además, los que tendrían que poner cercas en todo caso son los ganaderos", explica Alexandre Cendón, presidente de una comunidad de montes en Covelo.

Aunque la mayoría de las investigaciones del Seprona sobre las pexas suele acabar en punto muerto, en alguna ocasión se dan las circunstancias necesarias para que incluso se le pueda imputar a los responsables un delito por maltrato animal. Esto es lo que ocurrió el pasado domingo en A Pobra, donde agentes del Seprona detuvieron a cuatro ganaderos por poner supuestamente cepos ilegales a varios caballos salvajes del monte de A Curota. Los hechos habían sido denunciados horas antes por una vecina que observó cómo varias personas introducían en un curro a los caballos para colocarles las trancas. Cuando el Seprona llegó al lugar, los ganaderos se excusaron diciendo que los animales eran suyos pero alguien les debía haber colocado las trancas recientemente. Los agentes les ordenaron liberar a los animales y fue entonces cuando comprobaron que los daños que presentaban en las patas venían de lejos. Los cuatro ganaderos fueron trasladados al cuartel para prestar declaración y aunque quedaron en libertad, el Seprona ultima las diligencias con las que confía poder imputarles un delito penal por maltrato.

Fuente: http://www.laopinioncoruna.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2009032600_4_271913__Galicia-Seprona-recibe-decenas-denuncias-cepos-ilegales-caballos-salvajes
Fecha: 26.03.09

2 comentarios:

Anónimo dijo...

POBRES ANIMALES, ES QUENO HAY UN SOLO DÍA QUE PODAMOS ESTÁR TRANQUILOS QUE ASCO, CUÁNTO SUFRIMIENTO.

NO TENGO PALABRAS PARA EXPRESAR LO QUE SIENTO.

ROSA MARIA

Pitusa Gatz dijo...

Tienes razón, Rosa Maria. A veces es difícil aguantar tanto sufrimiento. Yo desconocía totalmente que se hiciera esta salvajada con los caballos de Galicia. ¿Pero a quien se le habrá ocurrido semejante crueldad? con esto en las patas no pueden ni caminar!!