viernes, 8 de mayo de 2009

Las redes ‘fantasma’ dañan los mares

Una tortuga atrapada entre residuos en el mar. Foto: EL PERIÓDICO

Las grandes redes, trampas, flotadores, cuerdas y otros aparejos de pesca que se rompen, se abandonan o se pierden como consecuencia de tormentas, corrientes y otros imprevistos constituyen un 10% de los residuos marinos, aproximadamente unas 640.000 toneladas, según denuncia un informe presentado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUD).

La FAO y el PNUD califican estas artes de ‘redes fantasma’ porque siguen capturando y matando incontables animales (peces, tortugas, aves marinas y mamíferos marinos) mucho tiempo después del final de su vida útil. La introducción de materiales sintéticos de gran duración, pues las redes actuales podrían resistir imperturbables hasta 600 años, está incrementando el problema en las últimas décadas.

El estudio dice que las redes y los aparejos no solo tienen un impacto muy considerable sobre el medioambiente marino, especialmente en los fondos, sino también sobre la navegación marítima y sobre la propia actividad pesquera.

En el pasado, prosigue el informe, las redes de arrastre eran las principales responsables del problema, pero su prohibición en muchas áreas a partir de 1992 redujo su contribución a la ‘pesca fantasma’. Actualmente, las peores afectaciones son debidas a las llamadas redes agalleras o de enmalle, en las que el borde inferior es anclado al suelo marino y se elevan con flotadores colocados en su borde superior. Una vez desplegadas, forman una pared vertical de red que puede medir de 600 a 10.000 metros de largo. “Si una red agallera es abandonada o perdida, puede continuar pescando sola durante meses e incluso años”, subrayan la FAO y el PNUD.

Cantábrico español

Los mares ecuatoriales son posiblemente los peor parados debido a la influencia de las corrientes, pero el informe también destaca el caso del Cantábrico español. Los 645 buques que operan en la zona pierden anualmente una media de 13,3 redes.

Entre los numerosos ejemplos que cita el informe, destaca que en la bahía de Chesapeake, en Estados Unidos, se pierden cada año 150.000 de las 500.000 trampas colocadas para la captura de cangrejos. En la isla de Guadalupe, en el Caribe, unas 20.000 trampas pesqueras, aproximadamente la mitad, se pierden cada año a lo largo de la temporada de huracanes. En Brasil, el 43% de los residuos marinos recuperados son de origen pesquero.

Se estima que actualmente hay más de 13 000 objetos de basura plástica flotando en cada kilómetro cuadrado de océano.

Recomendaciones

"La cantidad de equipo de pesca que queda en el ambiente marino seguirá acumulándose y los impactos en los ecosistemas marinos empeorarán si la comunidad internacional no toma medidas efectivas. Las estrategias para confrontar el problema deben abordarse en varios frentes, incluyendo prevención, mitigación y medidas curativas", dice Ichiro Nomura, subdirector general de Pesca de la FAO.

El informe hace una serie de recomendaciones para lidiar con el problema, como incentivar a los pescadores para que intenten recuperar el equipo perdido en el mar, la obligatoriedad de rotular las redes para conocer quién es el responsable de un abandono o el empleo de tecnologías de pesca menos dañinas y biodegradables.

Fuente: http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=610300&idseccio_PK=1021
Fecha: 07.05.09

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