lunes, 13 de julio de 2009

El síndrome de 'Pepe'

La intensa polémica que ha desatado la muerte a tiros de 'Pepe', el hipopótamo que escapó con su familia del zoológico de Pablo Escobar en la zona de Puerto Triunfo, revela hasta qué punto calculó mal el Gobierno la reacción a su fórmula de remediar militarmente el problema creado por los animales. Los correos de los diarios, las conversaciones de radio, los foros de la prensa en Internet, las bitácoras y las conversaciones de café muestran repulsa casi general.

Lo peor es que no solo se equivocó al medir el impacto que produciría entre los colombianos la ejecución de 'Pepe', sino que también falló al optar por un camino irreparable cuando todo indica que existían soluciones que habrían permitido respetar la vida de este enorme animal en vías de extinción, símbolo de las maravillas de la evolución zoológica.

Aseguran diversas autoridades, entre ellas el Ministerio del Ambiente y la Corporación Regional del Centro de Antioquia (Corantioquia), que agotaron los esfuerzos para ubicar en lugares adecuados a los animales huidos y no encontraron eco en sus propósitos. Sin embargo, por lo menos dos organizaciones nacionales -el Parque Jaime Duque y el zoológico de Pereira- afirman que siempre han estado dispuestas a recibir los hipopótamos perseguidos. Por otra parte, abundan las ONG internacionales de protección animal que seguramente se habrían sentido comprometidas a salvar a estas tristes víctimas de las extravagancias del capo del narcotráfico si se hubiera instrumentado una hábil campaña para conseguirlo.

Dicen también las autoridades que 'Pepe' y compañía se habían convertido en un peligro público para los pescadores y ofrecían el riesgo de transmitir ciertas enfermedades. Es innegable que un animal del tamaño de un hipopótamo despierta temores y puede significar peligros. Pero no hablamos de una fiera salvaje, ni mucho menos. No es el león del circo que se ha escapado, sino un herbívoro habitualmente pacífico. La prueba es que el animal abatido a tiros hace un mes anduvo en libertad con sus crías y su hembra durante más de dos años y no se conocen de ellos más víctimas que las que deja cualquier pandilla menor de carrangueros.

El tercer argumento para liquidar los hipopótamos -aparte de que "nadie los quería" y que representaban "una amenaza común"- es que la ley permitía cazarlos. Como siempre, o como casi siempre, es posible desplegar una panoplia de decretos, resoluciones y reglamentos que, bien zurcidos, autorizan medidas odiosas. Esto, sin embargo, no significa que tal fuera la mejor solución, ni siquiera la única, ni la que respaldarían los colombianos, como salta a la vista en el plebiscito en pro de los hipopótamos sobrevivientes.

Así las cosas, ¿era necesario matar a 'Pepe' para poner fin a un trastorno puntual que no formaba parte de las mayores inquietudes nacionales y, antes bien, ya pertenecía un poco al reino del folclor? Todo indica que no. Juan Lozano, ex ministro del Ambiente de este gobierno, repudió la matanza y opinó que "la protección de la vida era fundamental, antes que autorizar que lo cogieran a plomo".

La prueba de que no era inevitable la cacería -cruel y perpetrada de espaldas a la opinión pública- es que tanto el Ministerio del ramo como Corantioquia han suspendido la pena de muerte que pendía sobre el resto de la familia del difunto 'Pepe'.

Sería un error tomar a la ligera lo que ha ocurrido con estos pobres animales, de los que abusó Escobar al sacarlos de su medio ambiente y abusó después el Estado al cuidarlos de mala manera. No estamos ante un simple episodio enojoso o pintoresco. La historia de 'Pepe' y su penoso final es un síndrome: revela la actitud de general desprecio que suscitan los problemas ambientales en Colombia. A bala se han extinguido valiosas especies nativas, empezando por el caiman crocodilus, del que flotaban millones de especies hace apenas dos siglos. A bala, también, se ha "solucionado" la andadura de 'Pepe' por las charcas del Magdalena.

editorial@eltiempo.com.co

Fuente: http://www.eltiempo.com/opinion/forolectores/el-sindrome-de-pepe_5621267-1
Fecha: 13.07.09

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