jueves, 9 de julio de 2009

«Nos avergonzaremos del trato a los primates como lo hacemos de la esclavitud»

Pedro Pozas con el chimpancé Kika

El Proyecto Gran Simio (PGS) es una organización de ámbito internacional que lucha para que determinados «derechos morales fundamentales» que hoy en día son exclusivos de los seres humanos se extiendan también al resto de grandes simios: los chimpancés, los gorilas, los bonobos y los orangutanes. Se trata de crear una «comunidad de iguales», en la que todos sus miembros disfruten del derecho a la vida, la libertad individual y la prohibición de tortura. La propuesta de esta asociación de crear una ley de protección de grandes simios, que causó un gran revuelo en su día al equiparar, según sus detractores, al Hombre con el mono, fue admitida a trámite por la comisión de Medio Ambiente del Parlamento español el pasado año, pero aún sigue aparcada. Mientras espera una resolución, Pedro Pozas, director ejecutivo del PGS en España, continúa con su campaña en favor de unos seres «que son homínidos, pertenecen a nuestra misma familia».

-¿Cómo justifican su propuesta de una comunidad de iguales?
-Hay numerosas investigaciones científicas que admiten que los grandes simios tienen conciencia de sí mismos. Se reconocen en los espejos, son capaces de aprender un lenguaje de signos, pueden sentirse tristes por la pérdida de un amigo, experimentar la soledad... Saben mentir como los seres humanos y tienen sentido de la planificación.

-¿Hacen planes de futuro?
-Sí. El chimpancé Coco del antiguo zoo de Valencia planificó su huida. Se mantuvo sin comer fuera de su habitáculo hasta que los cuidadores abrieron las puertas, algo que sabía que hacían cada día, y se escapó, aunque al final fue abatido por la Policía. Hay otro caso en un zoo de Estocolmo en el que un chimpancé se dedica a recoger piedras por la mañana para luego tirárselas a los visitantes por la tarde. Se sabe de otros ejemplares que roban herramientas, como por ejemplo alicates, y las usan a escondidas. Está demostrado que tienen la capacidad intelectual de un niño de tres o cuatro años.

-Perdone, pero yo tengo una sobrina de esa edad y no acabo de ver el parecido...
-Eso es porque no has estado cerca de un chimpancé. El día que llevé a mi hija pequeña a ver una cría de mono fue increíble. Se cogían de la mano, jugaban, corrían juntas... Cuanto más pequeños sean los bebés humanos y los chimpancés más cercanos se sienten. Conectan perfectamente.

-Pero, ¿de verdad cree que un gorila tiene la misma importancia moral que un ser humano?
-A ver... También tienen su importancia moral. Si en África encontráramos un neanderthal, ¿qué haríamos? ¿Lo expondríamos en un zoo? Eso pasa exactamente con los grandes simios. La diferencia es que unos son fósiles y los otros están vivos. Con mayor motivo necesitan protección.

-Sin embargo, experimentamos con monos, los cazamos para hacer ceniceros con sus manos...
-Tanto el tráfico de especies como la experimentación son una barbaridad. Hay formas más baratas, seguras y eficaces para experimentar. Ahí está el tejido humano y los métodos informáticos. El último caso conocido es el de 42 chimpancés que han sido abandonados en Austria después de servir durante años como cobayas para pruebas de hepatitis y sida. Se les debería dar una vida digna.

-Tampoco están de acuerdo con los zoológicos.
-Tampoco. El 80% de los zoos españoles que acogen chimpancés están en pésimas condiciones: suelos de cemento, barrotes, jaulas de cristal.... Allí no deberían procrear, porque lo hacen en esclavitud. Son meros objetos económicos. Algunos ejemplares se venden a otros zoos aunque con ello se rompan sus lazos familiares, que los tienen. Además, luego es imposible reintroducirlos en las selvas tropicales. Nosotros estamos a favor de crear en España santuarios para primates, áreas donde puedan vivir en buenas condiciones. Hoy día está más protegido un perro que un chimpancé.

-¿Cree que algún día nos avergonzaremos del trato dado a los primates como lo hacemos de la esclavitud?
-Por supuesto, exactamente igual. Cuando ya hayan desaparecido los primates, nos preguntaremos: ¿qué estábamos haciendo? Las nuevas generaciones pensarán que estábamos ciegos, que no hemos sido capaces de protegerlos.

Proyectos en África

El Proyecto Gran Simio mantiene distintas iniciativas en las selvas donde habitan los grandes primates. En el Congo, los socios realizan programas de protección y sensibilización. Cerca del Parque Nacional de Borunga, hábitat natural de los gorilas de montaña, promueven las briquetas, unas máquinas prensadoras hechas de material reciclable como papel o ramas que fabrica combustible compacto. De esta forma, dice Pedro Pozas, «no sólo evitamos la destrucción de las selvas de los gorilas, sino también que niños y mujeres tengan que desplazarse kilómetros para recoger leña, al tiempo que creamos puestos de trabajo».

En el Parque Nacional de Tai, en Costa de Márfil, la organización realiza con ayuda de ciudadanos nativos un censo de la población de chimpancés. Aquí se han descubierto los monos «cascanueces», que utilizan un par de piedras para abrir las nueces, «como lo hacían los hombres primitivos».

El Proyecto Gran Simio está respaldado por entidades y particulares de treinta paíes, entre ellos científicos como la primatóloga inglesa Jane Goodall o su compatriota el etólogo Richard Dawkins, autor del libro «El gen egoísta». En España, el grupo tiene 450 socios.

Fuente: http://www.abc.es/20090706/ciencia-tecnologia-biologia-vida-animal/avergonzaremos-trato-primates-como-200907061234.html
Fecha: 06.07.09

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