domingo, 12 de julio de 2009

Paco, el mono adicto al sexo

Un largometraje revive la triste historia del simio onanista que causó una terrible polémica en Vigo hace dos décadas

Piño Prego, ante una de las pocas imágenes que quedan del famoso Mono Paco. Foto: Óscar Vázquez

Por Eduardo Rolland.- El simio más famoso en Vigo no se llama Chita, ni Amedio, ni King Kong. Tiene un nombre más prosaico: Paco. Este mono verde africano, traído a Galicia por un marinero de Redondela, fue noticia en los telediarios de toda España por su febril adicción al sexo, que provocó una dura polémica entre políticos, grupos ecologistas y feministas, para terminar con la muerte del macaco en el zoo de A Madroa, en extrañas circunstancias. Ahora, casi dos décadas después, un largometraje recupera la memoria del Mono Paco.

«Esta historia parece divertida, pero retrata una época, la de una España que entraba difícilmente en la modernidad olímpica; en realidad, es una historia que da vergüenza a todos los que la vivieron», explica Piño Prego, director del documental junto a Guillermo Souto.

Todo comenzó en 1986, cuando un marinero redondelano regresó a casa con dos monos, adquiridos en un puerto africano. La presión del Seprona era en aquel tiempo mínima, y los simios fueron donados sin problemas al Concello de Redondela, cuyo alcalde, Xaime Rei, decidió exponerlos en una jaula en un céntrico parque infantil de la villa. Los animales recibieron nombre, que se rotuló en sus casetas: Coco y Paco.

Al principio, la existencia de ambos bichos fue feliz. Pero la muerte de Coco, en 1990, sumió a Paco en una profunda depresión. Con lo que, a principios de 1991, se desató la polémica. Vecinos de Redondela denunciaron que el Mono Paco era víctima de un formidable «desenfreno sexual» que le llevaba a masturbarse en su jaula constantemente, lo que constituía un desagradable espectáculo, en especial para los niños que frecuentaban el parque. «Se da la circunstancia de que esta especie de simio, el mono verde africano, tiene los genitales de color verde y morado, y el pene, rojo brillante», aclara el realizador Guillermo Souto, para subrayar la magnitud del escándalo.

El caso, sin embargo, no hubiera pasado a mayores, pero en esto hizo su aparición Antonio Nieto Figueroa, Leri, el peculiar concejal vigués que por entonces dirigía Vigozoo. El alcalde Xaime Rei le pidió ayuda para que encontrase una pareja a Paco. En una carta pública que dio la vuelta al mundo, el regidor denunciaba que la falta de relaciones «absolutamente necesarias para o equilibrio e o desenrolo mental de calquera especie, fai que os actos de autosatisfacción se produzan cada vez con maior asiduidade».

El reto de hallar una compañera para Paco entusiasmó a Leri, que contestó con una nota de prensa, ofreciendo «un harén» de monas para que abandonase sus prácticas. La respuesta salió de nuevo en todos los informativos y, para entonces, el caso había cobrado ya dimensiones planetarias.

Ecologistas y feministas

Sin embargo, la propuesta de Leri se encontró con las protestas de grupos ecologistas, que denunciaban que el simio viviese enjaulado. También se sumaron a las críticas varios grupos feministas, que lamentaban que las monas fueran tratadas «como prostitutas» por el concejal vigués. Éste, siempre espontáneo, les contestó en rueda de prensa insinuando que también habría un hueco para ellas en la jaula de Paco. «Que no se viese obligado a dimitir por una frase tan machista, prueba lo mucho que hemos avanzado en igualdad», afirma el director del largometraje, Piño Prego.

A estas alturas, ya en marzo de 1991, la polémica era ya popular en toda España. En el telediario de TVE, y en diversos programas, apareció el caso del Mono Paco. Feliz con tanta popularidad, Leri convocó a los medios de comunicación en A Madroa y les presentó a una mona enjaulada, que sería la pareja del simio onanista. El nombre de la candidata era previsible: «Vigo».

El concejal se comprometió a trasladar a Paco a la jaula de Vigo y a construir un nuevo recinto en Redondela, donde la flamante pareja podría convivir, «una vez que su estado psíquico vuelva ser el que en su especie se considera normal».

«Pero todo se complicó aún más», reconoce Piño Prego, que ha buceado en las hemerotecas, entrevistado a una docena de testigos y conseguido metraje de la televisión de la época. «Un día, Leri convocó a los medios para ir a Redondela a medir la jaula del Mono Paco», explica el realizador vigués, «cuando estaba con la cinta métrica, ante cámaras y fotógrafos, Paco comenzó a masturbarse compulsivamente y, para culminar, según se cuenta, agarró a una paloma que se había posado sobre la jaula e intentó practicar sexo con ella». Esta anécdota no ha podido ser probada.

Eso sí, según la crónica de La Voz de la época, durante el acto, Leri «intentó con una cinta métrica, sin conseguirlo, medir los genitales del mono, mientras pronunciaba algunas frases irreproducibles. La esperpéntica situación fue calificada por representantes de Xea [el grupo ecologista más beligerante] como fantasmada esperpéntica».

Caso abierto

Diarios e informativos recogieron las imágenes en toda su crudeza. Paco se convirtió en tema de debate en los plenos municipales de Vigo y Redondela y, finalmente, el 26 de marzo de 1991, fue trasladado a A Madroa, donde ingresó en una jaula junto con la mona Vigo. El asunto perdió interés pero, hacia el verano, Vigo apareció muerta, lo que reabrió el caso. Finalmente, el 19 de diciembre de 1991, el Mono Paco aparece muerto en su jaula. Había ingerido un alimento en cuyo interior un desaprensivo había introducido un imperdible, que le perforó el estómago. «Esa fue la versión oficial», afirma Prego, con un punto de humor: «Es un caso abierto bajo un pacto de silencio».

Fuente: http://www.lavozdegalicia.es/vigo/2009/07/07/0003_7832580.htm
Fecha: 07.07.09

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