miércoles, 9 de septiembre de 2009

"Los niños necesitan animales de compañía", de Dieter Krowatschek

Hoy os propongo un libro que parece muy interesante. El compañerismo y la amistad que se crea entre los animales y los niños es muy especial. Es muy importante que los niños sean educados en el respeto y amor a los otros seres vivos y se les haga comprender que sus vidas son también importantes y valiosas.

Autor: Krowatschek, Dieter
Editorial: Plataforma Editorial
Colección: Actual
Formato: Rústica
Páginas: 176
Precio: € 19.-

Sinopsis

Valores como la lealtad, el compañerismo y el respeto encuentran en los animales de compañía a sus mejores instructores. A muchos padres les asusta tener animales en casa pero está comprobado que los niños que tienen alguna mascota son más equilibrados, resistentes y tolerantes que los que no tienen. Aprenden antes a relacionarse con los demás y a tomar responsabilidades. El libro nos habla de lo ventajoso que puede ser para un niño relacionarse con animales y nos brinda varias pistas para descubrir qué mascota le conviene a cada niño, al tiempo que insiste en la importancia de cuidar bien a los animales.

Índice

1. Los humanos y los animales hacen buenas migas
2. Del lobo a Lassie
3. Los animales en los mitos, en los cuentos y en los medios de comunicación infantiles
4. Por qué los niños necesitan a los animales
5. Los animales, miembros de la familia
6. Lo que un perro sabe hacer
7. Tener y adiestrar a un perro
8. Cuando no se puede tener un perro, ¿qué mascota elegir?
9. Cuando los niños maltratan a los animales
10. Los animales en la terapia y en la escuela


Nota Preliminar

Los niños necesitan animales de compañía se dirige a padres y educadores, y pretende hacerles comprender la importancia de que, en su vida cotidiana, los niños tengan la posibilidad de relacionarse con los animales para, así, hacerse más responsables y adquirir una mayor competencia social. No todos los animales convienen de igual manera. Los perros son ideales en este sentido, pues su capacidad de interacción, la calidad del contacto que establecen con los niños, su nivel de comprensión y su aptitud para integrarse en una familia con niños forman parte de sus rasgos distintivos.

Hace varios años que trato a niños con problemas de atención y de conducta en unos campamentos vacacionales situados en la isla de Sylt. Muchos de ellos son propensos a mostrar una conducta agresiva. A menudo presentan trastornos psicológicos, pierden fácilmente los estribos y me hacen –a mí y a ellos mismos– la vida imposible. Hace ya cierto tiempo que llevo conmigo a la isla a mi perra Fly, una border collie. Ella me ha demostrado fehacientemente lo importantes que son los animales para el desarrollo social y emocional de un niño.

Un día, un grupo de seis niños de ocho años iba corriendo por la playa junto con mi perra Fly. Yo los observaba desde una duna sin ser visto, pues quería comprobar cómo trataban a la perra. Estaban «cazando» gaviotas, uno de los juegos favoritos de Fly. Ésta avanzaba furtivamente, con el vientre pegado al suelo, seguida de cerca por los seis chavales, que, sin hacer ruido, iban arrastrándose también, cada vez más cerca de la gaviota. De repente, el can se irguió, los chavales se incorporaron también, y todos se precipitaron hacia el ave, que tenían al alcance de la mano. Entonces ésta se elevó majestuosamente, describiendo un arco perfecto, y Fly se la quedó mirando con aire decepcionado. Los chavales se le acercaron y le echaron un brazo por encima del lomo, como si quisieran consolarla. Permanecieron así un buen rato hasta que Fly decidió fijarse en otra gaviota. No podría decir cuántas veces repitieron el intento. No lograron atrapar ninguna gaviota, pero no se desanimaron. Entre gritos de alegría, se revolcaban en la arena, hacían planes, se desternillaban de risa y se los veía muy felices juntos.


Sobre el autor

Dieter Krowatschek ejerce de psicólogo infantil y escolar en Marburgo, Alemania. Desde hace más de quince años trata a niños con problemas de conducta. En su terapia es asistido de manera fructífera por su perra, una border collie de nombre Fly.

Fuente: http://www.plataformaeditorial.com/

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