domingo, 1 de noviembre de 2009

El Seprona investiga la muerte a palos de una burra por los quintos de Torreorgaz

Los quintos del 92 serán recordados en Torreorgaz. Tres días después de la manifestación en Badajoz por la aparición de dos perros mutilados, Extremadura conoce un nuevo episodio de maltrato animal.

Ocurrió en Torreorgaz (1.700 habitantes, a 15 kilómetros de Cáceres) durante la madrugada del jueves al viernes, y el asunto ya ha involucrado a la Fiscalía de Menores y al Seprona (Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil). Ayer, una pareja de agentes pasó casi toda la mañana con el todoterreno aparcado a la puerta del Ayuntamiento. Dentro, desde las doce y media hasta las dos de la tarde, se celebró una reunión en la que hubo caras tristes.

En ese encuentro estaban la alcaldesa y los padres de un grupo de quintos del 92, que este año cumplen los 17 y están de fiesta. La tradición establece que en el puente de diciembre, los jóvenes corten de una finca cercana una encina que quemarán el día de Nochebuena. Pero antes, desde octubre, salen los fines de semana por la noche y hacen alguna que otra gamberrada. Hubo una época en que los quintos se dedicaban a cantar por el pueblo, pero hace ya tiempo que las costumbres cambiaron.

Lo normal en los últimos años es que roben alguna gallina, o se hagan con una de esas cortinas que en muchos pueblos se colocan en la calle, antes de la puerta, o que se apoderen de alguna maceta. Como remate de la noche, esos 'trofeos' suelen aparecer en el mismo sitio: la parada de autobuses.

Pero el viernes, bajo esa marquesina apareció una burra herida. Sobre las siete de la mañana, un vecino que vio al animal avisó al dueño, que se acercó hasta el lugar y lo encontró moribundo. Sangraba por la boca y por la vulva. El propietario avisó a la Guardia Civil, la burra fue trasladada a una nave municipal y ayer, el Ayuntamiento pagó a la empresa Tragsa los 195 euros de tasas para que la trasladaran hasta una incineradora, lejos del municipio.

A las pocas horas del suceso, los jóvenes implicados -son doce, porque tres quintos del 92 se quedaron en casa esa noche- salieron del colegio «por voluntad propia y no porque los sacara la Guardia Civil», según matizó ayer la alcaldesa, ante la trascendencia que estaba tomando el asunto. Ayer, algunos de ellos participaron, junto a sus padres, en la reunión en el Ayuntamiento. Al acabar, y ante la presencia de medios de comunicación a las puertas del Consistorio, los padres optaron por abandonar el edificio por un acceso secundario. La que habló fue Concepción Polo, alcaldesa socialista de Torreorgaz. Algo nerviosa, lo primero que hizo fue leer el comunicado de prensa que acababan de elaborar.

La opinión del pueblo

El primer punto deja clara la «más enérgica repulsa ante este acto de salvajismo y crueldad animal». El segundo aclara que la corporación local «en ningún momento ha intentado ocultar este acto salvaje, lo único que ha querido evitar es la exhibición del animal muerto en los medios de comunicación». Y lo ha conseguido sólo a medias.

Las fotografías se han publicado, están en algunas páginas de Internet relacionadas con la defensa de los animales, y todo ello a pesar de la oposición de los propietarios del animal. Ayer, no querían que esas imágenes se publicaran, influidos por el malestar que su difusión ha levantado entre buena parte de los vecinos. Incluso pidieron que no se publicara la identidad completa del dueño y sólo sus iniciales -que son G.G.-, aunque el pueblo sabe quién es.

El tercer punto de ese comunicado dice que «la corporación municipal no dudará en tomar las medidas más enérgicas para que hechos tan lamentables no se repitan jamás». Y la nota incluye también un párrafo final. Dice así: «A petición de los padres y las madres de los quintos implicados, pedir públicas disculpas por el hecho ocurrido, asumiendo en todo momento la responsabilidad que les pudiera corresponder».

Esto último es lo que está estudiando ya la Fiscalía de Menores. De momento, los doce quintos del 92 están acusados de un delito de daños, los que originaron en varias propiedades del pueblo. Está por ver si tal como aseguran los dueños del animal, rompieron la puerta de la finca para llevarse a la burra. Y está por definir también si el maltrato que le infringieron fue la causa de la muerte. El informe de los veterinarios de la Junta de Extremadura asegura que falleció por un infarto, aunque recoge también que presentaba heridas inciso-contusas en varias partes de su anatomía, entre ellas los alrededores de la vulva. Los propietarios del animal tienen claro que los jóvenes le introdujeron un palo por el ano y le propinaron patadas y golpes.

La investigación del Seprona y de la Fiscalía de Menores aclarará lo que sucedió la noche del jueves al viernes, cuando una docena de quintos salió de fiesta y una burra amaneció muerta. Lo que no han podido evitar es que Torreorgaz hable de ellos.

Fuente: http://www.hoy.es/20091101/regional/seprona-investiga-muerte-palos-20091101.html
Fecha: 01.11.09

No hay comentarios: