jueves, 11 de junio de 2009

Castró a su caballo con unas tenazas y dice que fue por ignorancia

El anciano acusado sostiene que siempre lo ha hecho así y que el animal no sufre

M. PARDO A CORUÑA Un anciano acusado de un delito de intrusismo profesional por haber castrado a un animal sin tener el título de veterinario sostuvo ayer ante la magistrada del Juzgado de lo Penal número 5 de A Coruña que si hizo algo mal, "fue por ignorancia".

Reconoció que había comprado el potro el día anterior a ser denunciado por un joven que vio al animal tumbado en el suelo y con apariencia de estar sufriendo. Pagó por él 1.200 euros. Lo dejó en la cuadra de su anterior dueño y al día siguiente regresó a por él. En las proximidades del establo vio un lugar que le pareció óptimo para llevar a cabo la intervención quirúrgica e inmovilizó al animal atándole las patas con cuerdas a un árbol y a su coche, que utilizó para tensar las ataduras y evitar que el caballo tuviese la posibilidad de moverse. Compró varios medicamentos en una farmacia veterinaria y le extirpó los testículos con unas tenazas de jardinero.

Según dijo en el juicio, la herramienta la había preparado para ese fin. Negó haber cobrado jamás por castrar animales, pero reconoció que lo había hecho en muchas otras ocasiones con caballos de su propiedad.

Los agentes del Seprona que se desplazaron al lugar de los hechos, en Abegondo, comprobaron que la mayor parte de los medicamentos que el acusado tenía en el maletero de su coche estaban caducados. La fiscal pidió que fuese condenado al pago de una multa de 2.880 euros por un delito de intrusismo y no lo acusó de maltrato animal porque un veterinario confirmó que el caballo se encuentra en buenas condiciones. La defensa reclamó su libre absolución.

Fuente: http://www.laopinioncoruna.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2009061100_2_294744__A-Coruna--Metro-Castro-caballo-unas-tenazas-dice-ignorancia
Fecha: 10.06.09

Los gatos, ¿una especie cinegética?

Artículo de Pilar Izquierdo Teruel y Julio Ortega Fraile

Así es, los “conservacionistas” del 1 de Marzo de 2008, los “escopeteros” que en esa fecha se manifestaron por las calles de Madrid bajo el lema “Por el campo, la caza y la conservación”, los que quieren hacernos comulgar con postas y sangre contándonos que no son más que el modo de expresar su infinito amor a los animales, consideran que los gatos comunes, esas criaturas con las que muchos convivimos, son una especie cinegética y susceptibles de ser abatidos.

Y no lo digo sólo por el suceso del que aquí quiero dejar constancia, sino por una actitud muy extendida entre los amantes del rifle y del cuchillo y que se puede comprobar entrando en cualquiera de sus numerosos foros, esos en los que se prodigan con profusión los mensajes donde los del cepo y el perro destripado por un jabalí, describen distintos métodos para acabar con la vida de los gatos atendiendo a diferentes aspectos: rapidez, economía de medios, alcance de la matanza, discreción para no ser descubiertos, etc. A los perros, además de ahorcarles o dispararles, a veces les brindan la oportunidad de sobrevivir abandonándolos, parece que con los mininos ni tan siquiera eso.

Emplearé el concepto de presunción para relatar lo ocurrido ya que por ley – y me parece lo correcto – aquí nadie es culpable mientras no se demuestre ese extremo, así que a la espera del resultado de la denuncia interpuesta y del esclarecimiento de los hechos, no voy a ser yo quien determine la autoría de un crimen cuya existencia sí es incuestionable, por más que las evidencias tengan nombre y apellidos. Me estoy refiriendo a la matanza de gatos caseros que ha tenido lugar en una Finca del término de “Lagar El Monte”, en Moriles (Córdoba).

Ocurrió así: la propietaria del terreno, que permanecía cerrado con una cadena, entró en él tras escuchar los disparos de una escopeta de caza. Al cabo de un momento se encontró allí con el guarda de una Sociedad de Cazadores de la zona denominada NACUMO; este hombre, armado, llevaba un gato muerto colgando agarrado por sus patas traseras, tal y como acostumbran a hacer los dedicados a esta cruenta actividad con los conejos que cazan; el vigilante, sin inmutarse, saludó a la dueña y arrojó el cadáver del animal a un camino cercano. Recordemos que tal escena transcurría dentro de una propiedad particular perteneciente a la mujer.

La señora, entre atónita por el hecho y horrorizada al darse cuenta de que el gato asesinado era suyo, se fue a buscar a su marido sin decirle nada al individuo que deambulaba tan tranquilamente por su finca cargando con el cuerpo inerte del malogrado felino. Al regresar, el matrimonio pudo comprobar espantado como su terreno aparecía sembrado de gatos acribillados, algunos con sus vísceras fuera, entre ellos el de una hembra que estaba en el momento de su muerte amamantando a su camada.

Consternados realizaron varias fotografías de los cadáveres de los gatos y presentaron una denuncia en el cuartel de la Guardia Civil, indicando la identidad de la persona que se habían encontrado en su propiedad y que según los indicios, había acabado presuntamente y de un modo tan brutal con la vida de los infortunados animales. Se trata como decía del Guarda de la Sociedad y que es conocido con el sobrenombre de “El mataperros”, imagino que no lo habrán bautizado así porque se dedique precisamente a desparasitarlos, a bañarlos y a darles de comer.

Las investigaciones a quien correspondan, pero a nosotros nos asiste el derecho de opinar, de informar sobre lo ocurrido y sobre todo, acerca de lo que esto significa, porque más allá de un hecho lamentable y trágico, es la consecuencia lógica y muy habitual de la conducta mostrada por una gran parte de los individuos volcados en el crimen con licencia: la caza. Unos cuantos limitan sus tropelías legales a las especies catalogadas como cinegéticas, otros muchos, llevados por su instinto depredador pero no por la necesidad básica de alimentarse, sino porque les satisface y divierte, no se limitan a matar aquellos animales que la ley les permite, eso no les sacia, les sabe a poco y en cuanto creen poder refugiarse en la impunidad del anonimato, revientan y destrozan a través de diferentes métodos a seres vivos aún protegidos en un intento de aplacar su ansia exterminadora.

Pero ese anhelo por destruir vidas es insaciable y no se le puede pedir a quien ha convertido el sufrimiento y la muerte ajena en su principal entretenimiento, que muestre respeto y aún compasión, su codicia por atesorar despojos mortales no hay litros de sangre que la aneguen ni trofeos naturalizados que la colmen. No se explican de otro modo mensajes como los siguientes escritos por cazadores y que cualquiera que lo desee puede leer, ya que figuran en foros públicos y en esta ocasión, teniendo en cuenta lo ocurrido, los que he escogido se refieren a gatos, en concreto a sus consejos para acabar con ellos (las frases están transcritas de forma literal):

” Pues yo me da lo mismo lo que diga medio ambiente, nosotros habido dias de matar hasta 5 gatos. Duro con ellos sin compasion !!!!!!!”.

” no os da vergüenza, yo sería incapaz de dispararles las balas y cartuchos cuestan mucho, asi que a palo limpio y cuando veais que le sale una pasta blanca por las orejas es que ya le queda poco”.

” les pones una sardina dentro de una jaula trampa y cuando le hayas capturado nada de complicarte la vida con sacos ni garrotes ni nada, que escapara. Le sumerges en un recipiente con agua donde quepa toda la jaula y arreglado”.


La crueldad y la cobardía son difíciles de disfrazar, por eso creo que con estas pocas muestras, aún siendo muy numerosas las existentes, es suficiente para dejar clara la actitud de muchos cazadores, su absoluto desprecio por otras formas de vida y el espíritu violento que impregna sus actuaciones, tal y como ha ocurrido con el asesinato de gatitos en Moriles, presuntamente cometido por el guarda de una Sociedad de Cazadores, su hombre armado de confianza, que al parecer carece de problemas para combinar su labor profesional con sus aficiones cinegéticas, y es que en definitiva ambas tienen un denominador común: mantener, fomentar y practicar una actividad basada en la muerte cruenta e inútil de animales. Imagino que por eso saludó con tanta naturalidad a la dueña de los gatos asesinados llevando uno de ellos en la mano, y es que para esta gente apuntar, disparar y matar a seres vivos es un derecho que consideran inalienable, lo mismo les da un jabalí, un venado o un zorro, que gorriones, urracas, urogallos, perros o gatos. De la cacería de todas estas especies, incluidas las protegidas, encontramos abundantes relatos y noticias en ambientes cinegéticos.

Pero se las seguirán dando de ecologistas, contándonos que su labor es de regulación y de conservación, afirmando que nadie les supera en amor a los animales y al campo, aunque a los primeros los maten y el segundo lo contaminen; tampoco van a dejar de proliferar los casos de furtivismo, de tráfico de especies y de trofeos, de prácticas ilegales, de encontrarnos con propuestas de empresas españolas para matar en el extranjero osos, tigres o elefantes, continuaremos contabilizando heridos y muertos humanos todos los años en los llamados “accidentes de caza” y no dejarán de salir voces defendiendo esta brutalidad, que se analice como se analice, consiste en matar por diversión. Curiosa y macabra manera de entender la ecología.

Sólo quiero añadir algo más. He escrito a la Alcaldesa de Moriles para solicitarle información acerca de los hechos así como para conocer cuáles son las medidas que piensa tomar como máxima responsable municipal. Su respuesta ha sido el silencio. Es común que los ayuntamientos traten de echar tierra sobre asuntos como este para no verse involucrados en ellos, sobre todo en localidades pequeñas, en las que todos se conocen y “mirar hacia otro lado”, es la mejor manera de evitar enfrentamientos, aunque a veces no se esté de acuerdo y se sea consciente de que se está encubriendo un posible delito. Estoy casi convencido de que en Moriles, la conducta de “el mataperros”, tal vez a partir de ahora también conocido como “el matagatos”, es tan sabida como consentida y silenciada. La justicia resolverá, con una pena ridícula como siempre si se determina su culpabilidad, veremos cuál es la postura del Consistorio, porque el silencio es el argumento de aquel que no tiene argumentos sensatos que aducir, pero esos gatos masacrados no pueden ser ignorados ni olvidados, su dueña no lo hará y nosotros, los que no conservamos ni amamos matando tampoco.

Julio Ortega Fraile

Fuente: http://www.ellibrepensador.com/2009/06/10/los-gatos-%C2%BFuna-especie-cinegetica/
Fecha: 10.06.09

Suspendido por tercera vez el juicio por la muerte de los caballos de Domecq

El juicio previsto hoy en Toledo contra los rejoneadores José Antonio C. y Manuel B., acusados de la muerte de seis caballos de la familia Domecq, ocurrida en junio de 2001 en Ocaña (Toledo), se ha suspendido por tercera vez por la ausencia de un testigo de la defensa.

La vista oral, que estaba prevista en el juzgado de lo penal número 2 de Toledo, ha sido aplazada hasta el próximo 30 de junio a petición del abogado Marcos García Montes, que ejerce la defensa de José Antonio C.

Se da la circunstancia de que el fiscal no ejerce la acusación en esta vista oral por entender que no pruebas suficientes para acusar a los rejoneadores, para quienes la acusación particular que ejerce la familia Domecq pide tres años de prisión por un delito de daños, además de 800.000 euros por los daños materiales causados.

El testigo en cuestión, que no ha podido ser citado, es Holmer A.Z., un joven colombiano que fue absuelto por el juez de menores y que según el abogado de la acusación, Jaime Guerra, fue uno de los autores materiales del incendio del remolque con los caballos de la familia Domecq.

Junto a este menor estaban acusados otros tres colombianos que están en paradero desconocido y que, según Jaime Guerra, recibieron el encargo de quemar los caballos del rejoneador Sergio Galán, pero, confundieron los remolques y prendieron fuego a los de Domecq.

Al inicio de la vista oral, en la que no se llegó a interrogar a los acusados, las defensas y el fiscal solicitaron al juzgado que inste a la Policía a tratar de localizar al testigo, que no ha podido ser citado, y que conste por escrito si está o no en España, para lo cual se eche mano, si es necesario, de la Interpol, pidió Montes.

Este letrado dijo a los periodistas que confía en que cuando salga la sentencia absolutoria, algo que da por hecho, emprenderá acciones judiciales contra los Domecq "por defensa del derecho al honor" de su patrocinado, José Antonio C., y probablemente también por denuncia falsa, pues, "a nadie le puede salir gratis una acusación injusta" durante ocho años.

Inicialmente, también estaba inculpado en este caso José Miguel C., hijo del acusado José Antonio C., pero el juez le retiró la acusación, a petición del fiscal y de la defensa, por entender que ha quedado extinguida su responsabilidad penal por prescripción del delito, puesto que el escrito de acusación al hijo, también rejoneador, data de 2006 y el delito de daños prescribió a tres años de ocurrir los hechos, que tuvieron lugar hace ocho, en 2001.

Los hechos ocurrieron el 2 de junio de 2001 cuando los acusados, con el fin de eliminar la competencia que les suponía el también rejoneador Sergio Galán, decidieron eliminar los caballos de éste quemándolos, para lo cual habrían contratado a los colombianos, tres en paradero desconocido, aunque se equivocaron de blanco, según el relato que de los hechos hace la familia Domecq.

El día del suceso coincidieron Galán y los hermanos Luis y Antonio Domecq en la corrida que se celebró en la plaza de Las Ventas de Madrid y al terminar los autores del hecho confundieron los vehículos que transportaban los caballos y siguieron por error a los de Domecq durante el viaje de vuelta a su finca de Jerez de la Frontera.

Aprovecharon la parada que hicieron en la localidad de Ocaña (Toledo) para matar a los caballos que creían que eran de Sergio Galán, para lo cual introdujeron por las ventanillas del remolque dos cócteles molotov que causaron la muerte de seis equinos, que resultaron carbonizados, así como gravísimos daños a otros cinco, que quedaron inservibles para la lidia.

Fuente: http://www.adn.es/sociedad/20090609/NWS-0757-Suspendido-Domecq-caballos-tercera-juicio.html
Fecha: 09.06.09